Deja ya de besar sapos…

Tu historia no es muy diferente a la de algunas mujeres, entregaste tu amor, tu tiempo, tu dedicación y muchos años de tu vida a una relación que resultó ser historia, no me tomes a mal, ¡en buena hora resultó ser historia! porque era tóxica y nociva, te daba migajas a cambio de los “platillos gourmet” que estabas dispuesta a servir y eso no es justo.

Te vi secarte poco a poco y como a un árbol en otoño se te cayeron las hojas, sabía en mi corazón que florecerías pronto porque te conozco, te he visto, eres una mujer valiente, una luchadora amante de la vida, tienes un corazón que emana amor, esperanza y resiliencia, aún cuando tú misma no lo veías venir, yo sabía que tu primavera se acercaba cada vez más mientras añorabas entre sollozos aquellos días de sol, pero así fue, poco a poco, un día a la vez llegó tu primera flor y la segunda y la tercera hasta que nuevamente te llenaste de color, de alegría y de frescura, reverdeciste como aquellos campos áridos cuando reciben las primeras lluvias, te lo dije, ibas a volar alto, surcarías los cielos buscando tierra fértil y pastos más verdes y para hacerlo tenías que arrancarte tú misma de dónde estabas plantada por más doloroso que fuera.

Hoy te miro y se llena de orgullo mi corazón, pero a veces, solo a veces me pregunto si un poco de polvo de aquella tierra quedó en tus zapatos, si algunas de aquellas palabras que solemos escuchar sobre nosotros mismos aún siguen en tu corazón…

¿No te cansas de besar sapos?

Las experiencias de la vida que se repiten una y otra vez tienen como única finalidad enseñarnos aquello que no hemos querido aprender, reconocer nuestro valor, lo que sí, lo que no y lo que nunca son decisiones que nadie puede tomar por nosotros.

Cuando las adversidades llegan como resultado de decisiones equivocadas entristecen un poco más que cuando el destino las trae de manera sorpresiva…

Nadie más va decidir lo que nosotros debemos decidir, nadie más va apreciarnos y valorarnos como lo merecemos si nosotros mismos no tenemos clara nuestra valía.

Está bien caminar por la vida y darle nuevas oportunidades al amor, generalizar es equivocarse, no podemos cerrarnos a vivencias nuevas por malas experiencias. La vida está llena de momentos esperando ser vividos, pero vívelos con el corazón sin dejar de lado tu sentido común.

Hay cosas que desde todo punto de vista no están bien y hacer caso omiso a las señales de alerta nunca le ha hecho bien a nadie.

Detén el paso, baja el ritmo, no necesitas apresurarte, se camina antes de correr de lo contrario caerás de bruces y terminarás lastimándote tú misma, una vez más.

Recuerda, si salta como sapo, croa como sapo y huele a sapo, ¡es un sapo!, no te va dar peras un olmo, afina tu mirada, agudiza tus sentidos y busca en otra dirección.

Nuevamente pregunto:

¿No te cansas de besar sapos?

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/6cevxndbypq4xj

Mujer.

Nunca me he sentido menos, tampoco me he sentido más, crecí sabiéndome capaz de lograr lo que me proponga, no me molesta ser llamada “sexo frágil”, si por frágil se refieren a la bondad de mi corazón y la ternura que encierra, a la sensibilidad que me permite vivir con mayor intensidad la vida, a la capacidad que tengo de amar, de entregarme, de expresar sin temor mis sentimientos y de llorar libremente.

Mi “fragilidad” no me hace débil, todo lo contrario.

No siento la necesidad de medir fuerzas con nadie para demostrar que estoy hecha de metales preciosos que sobreviven las altas temperaturas y los imprevistos del tiempo, se muy bien que soy única y especial, no soy igual a ningún hombre, soy distinta, de la misma manera en que no soy igual a ninguna otra mujer.

Disfruto mi femineidad en libertad, en equilibrio, sin extremismos ni fanatismos, no permito que ningún complejo absurdo me impida gozar de las atenciones de un caballero y mucho menos sentirme amenazada por ellas.

Simple y sencillamente me encanta ser mujer y todo lo que eso representa.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/c3mpcfx5wmt4fc

Que sea mutuo…

Que no te falten sonrisas y besos, que no te falte ternura, deseo, erotismo y pasión.

Que no te falte un silencio en empatía o una larga conversación, un oído que te escuche y un hombro donde poder descansar.

Que no te falte el abrazo fuerte cuando te fallen las piernas ni la mirada atenta que sin necesidad de palabras dice: “aquí estoy”; que no te falte un puerto seguro donde sentarte a mirar el mar.

Que no te falte el espacio y el tiempo necesario para encontrarte, para ser tú en libertad y sin limitaciones siempre que lo necesites, que no te falte la mano que tome la tuya con firmeza cuando todo se haya oscurecido ni esa cálida y conocida voz que te recuerda tu canción.

Que no te falte la complicidad y familiaridad que trae el tiempo, la calidez y la calma de sentirte en paz.

Que no te falte bondad, respeto, consideración y reconocimiento, que no te falte lealtad, honestidad y compañerismo, que no te falte amor, sobre todo amor.

Que no te falte justicia, verdad y perdón.

Que no te falte compromiso y entrega para construir un nosotros.

Y por favor… que sea mutuo, para que tampoco le falte lo mismo a él.

-FMS-

©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/gkeyjj4dmvz4nw

Contrastes…

¡Qué contraste!

Una escultura se llama: “El vacío del alma” y la otra: “Expansión”.

La primera me transmite una tristeza profunda y no requiere de mucha explicación, un alma vacía es un alma triste, seca y derrotada; de la segunda se dice que cuando la artista estaba terminando su obra se le cayó y se le quebró por lo que decidió dotarla de un significado distinto y mostrar que ante la destrucción, siempre existe una fuerza interna que permite la renovación.

Yo prefiero parecerme a la segunda, vivir, vibrar, quebrarme, armarme y volver a brillar, ser voz, ser mensaje, ser luz y tomar la decisión de encontrar la belleza que cada día tiene para ofrecerme y también, lo que tengo yo para ofrecer cada día, en un continuo aprendizaje mientras sigo dejándome maravillar por todo lo grande, lo pequeño y lo que hay en medio…

“Una vida sin propósito es un muerte prematura.” Goethe.

-FMS-

©By Mi vagón del tren

Fotografías: Escultura “El vacío del alma” de Jean Louis Corby y “Expansion” de Piage Bradley.

Reinventarse

La vida está llena de oportunidades para reinventarnos, de momentos en los que podemos mirar de adentro hacia afuera y descubrir en nosotros nuevas pasiones, nuevos talentos y nuevas fortalezas.

Encuentre esas cosas que le hacen feliz, busque lo que le dibuja una sonrisa y le alegra el corazón y ¡hágalo!

Sueñe, luche por alcanzar esos sueños y en el camino, involucre a su familia, no hay mejor manera de enseñarle a nuestros hijos a alcanzar sus metas que modelando determinación, amor y pasión por lo que hacemos.

Aquel que ama lo que hace siempre inspirará el corazón de otros.

-FMS-

Fotografía:https://pin.it/tez6f7xvj6sayq

Un alto para ti

¡Amé la imagen!

Cuántas veces nos absorbe la cotidianidad y vemos pasar los minutos, las horas y los días de lejos, entregando nuestra energía casi completa al trabajo, a la familia, a los hijos, al estudio, en fin…

Que hoy podamos hacer un alto aunque sea breve y encontrar ese “algo” grande y hermoso que nutra nuestra alma, nuestra mente y nuestro espíritu, el nuestro solamente, NO el de nadie más!

-FMS-

Fotografía: https://pin.it/xl7bzlfwpv2xvy

Ese famoso grano de mostaza

Y caminamos despacio, avanzando, mirando como en cada paso de fe, aparece de la nada frente a lo que nuestros ojos naturales miraban como un abismo, el camino que nos lleva al otro lado, a nuestro nivel de desarrollo próximo, a esa mejorada versión de nosotros mismos, a esa nueva aventura y nos recibe con brazos abiertos y una amplia sonrisa una etapa más reflexiva, más sabia, más valiente, más madura y con las prioridades en el orden correcto. 

-FMS-

Los tesoros de mi baúl.

Quedan las vivencias, quedan los recuerdos, quedan las historias y las anécdotas. Quedan las lágrimas, las risas, el cariño y el aprendizaje.

Queda lo no tangible, eso que no caduca y que permanece para siempre en nuestra mente y en nuestro corazón, todo aquello que alimentó el alma y engrandeció el espíritu.

Queda el amor, los lazos que nos unen con seres maravillosos, queda la satisfacción de alcanzar una meta, de conquistarnos a nosotros mismos y de haber abrazado las innumerables experiencias que ofrece la vida porque muchas de esas oportunidades no se presentan por segunda vez.

Todo lo demás, lo que se cuenta, lo que se mide y se calcula en exceso pasa de lejos sin dejar mayor huella.

Como dijo el principito: “Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.”

-FMS-

Gracias, pero no gracias

En mi vagón del tren (entiéndase mi vida), han ingresado muchos tipos de personas, todas son bienvenidas sin embargo no todas son invitadas a quedarse…

Así de simple, a estas alturas de mi viaje y con la madurez que han traído los años no siento el compromiso de estar cerca de personas nocivas que no me aportan nada y con quienes no me siento cómoda, por el contrario, tengo NO el poder, sino el deber conmigo misma de elegir con sabiduría la gente que quiero tener cerca y de decir adiós sin reparo ni cargo de conciencia a todos aquellos quienes para mi dicha, no pudieron sostener durante más tiempo la fachada falsa.

Me gustan las personas que quieren marcar una diferencia, pequeña, mediana o grande, las personas realistas que saben pensar en positivo, que miran las circunstancias pero se saben fuertes y despiertan el gigante resiliente que todos llevamos dentro, ese que nos permite levantarnos y elevarnos sobre las situaciones que enfrentamos una y otra vez, la gente que no ahoga la voz interna que le habla de esperanza, del poder del amor, de un mejor futuro y que le despierta el deseo de ser parte del cambio que quiere ver, aquellos héroes anónimos e imperfectos de quienes aprendo siempre algo nuevo.

Me gustan las personas que creen en los demás, en su capacidad y en la bondad de su corazón, las personas genuinas y leales que saben ofrecer una amistad sincera, que conocen de respeto, empatía y humildad, aquellos que me exhortan y me confrontan con el amor como estandarte, los que dicen “presente” sin haber yo mencionado su nombre. Rodearme de este tipo de gente es un privilegio que me alimenta el alma.

No necesito a mi lado alguien que me ofenda o me humille.

No necesito a mi lado alguien que use en mi contra en cuanto puede, las partes frágiles que le he mostrado en mis momentos más vulnerables.

No necesito a mi lado alguien que cuestione y critique de manera destructiva mi vida, mis esfuerzos y mis luchas sin saber cómo le iría estando en mis zapatos.

No necesito a mi lado alguien que me haga llorar más de lo que me hace reír.

No necesito estar bajo el dedo señalador y la mirada de decepción de personas a quienes nunca se les queda bien.

No necesito a mi lado mentirosos en quienes no puedo confiar ni tampoco aquellos a quienes la envidia les impide celebrar mis triunfos.

No necesito a mi lado farsantes que tienen una cara para cada ocasión, individuos que buscan solamente su beneficio al precio que sea.

Las personas prudentes seleccionan cuidadosamente a quienes quieren tener cerca, abren su corazón, profundizan en relaciones sanas y las cultivan porque eso las hace mucho más fuertes y lo saben, las enriquece porque la buena compañía, el cariño sincero y la verdadera amistad, siempre agregan valor.

Si usted tiene en su vida personas perniciosas, que destruyen más de lo que edifican, quizá pueda, ante la pregunta tácita: “¿Puedo formar parte de tu vida?”, responderles lo mismo que les respondo yo:

¡Gracias, pero no gracias ;)!

-FMS-