Contrastes…

¡Qué contraste!

Una escultura se llama: “El vacío del alma” y la otra: “Expansión”.

La primera me transmite una tristeza profunda y no requiere de mucha explicación, un alma vacía es un alma triste, seca y derrotada; de la segunda se dice que cuando la artista estaba terminando su obra se le cayó y se le quebró por lo que decidió dotarla de un significado distinto y mostrar que ante la destrucción, siempre existe una fuerza interna que permite la renovación.

Yo prefiero parecerme a la segunda, vivir, vibrar, quebrarme, armarme y volver a brillar, ser voz, ser mensaje, ser luz y tomar la decisión de encontrar la belleza que cada día tiene para ofrecerme y también, lo que tengo yo para ofrecer cada día, en un continuo aprendizaje mientras sigo dejándome maravillar por todo lo grande, lo pequeño y lo que hay en medio…

“Una vida sin propósito es un muerte prematura.” Goethe.

-FMS-

©By Mi vagón del tren

Fotografías: Escultura “El vacío del alma” de Jean Louis Corby y “Expansion” de Piage Bradley.

El día después de…

La vida está llena de momentos maravillosos, sin embargo, generalmente no es en esos días “color rosa” en los que aprendemos las mayores lecciones, son justamente los momentos difíciles los que nos ayudan a crecer y madurar, a mirar la vida desde otra perspectiva y organizar nuestras prioridades de la manera correcta, esos días “grises” nos permiten conocernos un poco más, descubrir la fuerza que llevamos dentro y si prestamos atención, nos proporcionan las herramientas necesarias para afrontar futuros desafíos.

Cuando decidimos aprender la lección que cada vivencia nos deja, nunca seremos los mismos después de la adversidad, continuaremos un poco más fuertes y un poco más sabios.

En la vida todo sigue su curso y hasta la espera más larga concluye, tarde o temprano las piezas que por un momento parecían desencajar, poco a poco vuelven a la posición que ocupaban, o en todo caso, al nuevo lugar en donde les corresponde estar.

Cuando atravieso un momento difícil me gusta pensar en el “día después de…”, entiéndase como el momento de quietud y calma en el que vamos a encontrarnos una vez que la tormenta cese, pensarlo me ubica de manera más aterrizada y objetiva en mi realidad actual, me permite salir del “centro del huracán” y recordar que el sol siempre vuelve a brillar, muy pronto volveré a sonreír con libertad, a respirar con naturalidad y la comprensión de que todo sucede con un propósito trae paz a mi interior. 

Somos personas únicas y creo también que nuestras vivencias ayudan a que lo seamos, cada situación que atravesamos tiene una finalidad no sólo en nuestra vida sino también en la de los demás, fuimos creados para tener propósito y significado, estamos conectados unos con otros, la prueba que superaste hoy, quizá sea en la que alguien necesite tu ayuda mañana.

Nos hemos quebrado antes y es muy probable que nos volvamos a quebrar, es parte de vivir, pero de nosotros depende seguir brillando, ese regalo no es humano, es divino y me atrevería a pensar que cada uno de nosotros brilla de manera distinta, porque el mundo necesita todas esas tonalidades de luz.

La vida es hermosa tanto con sus golpes bajos como con sus muchas nuevas oportunidades para crecer.

No debemos cerrarnos a vivencias maravillosas por malas experiencias, quien se cuida siempre de no sufrir, termina viviendo a medias.  

¿Por dónde saldría la luz que llevamos dentro si no nos hubiéramos quebrado alguna vez?

-FMS-