24 años juntos…

Mi gran amor, mi vikingo fiero y aguerrido, valiente y temerario, dispuesto a rugir estridentemente para proteger a los suyos… Amo la forma en la que guardas tu armadura y te permites ser vulnerable cuando estás en mis brazos, escondes tu rostro en medio de mis pechos, indefenso, con el alma desnuda a tono con tu cuerpo dejas atrás tus mil batallas para fundirte en mí, y nos escondemos del mundo para amarnos conscientes de esos instantes en los que solo existimos tú y yo.

Mi gigante y mi pequeño, mi hombre sabio, mi caballero salvaje.

La vida a tu lado es un continuo aprendizaje, cada momento, cada etapa, cada vivencia se suma a nuestro baúl de recuerdos y experiencias; para hablar con la verdad, no encuentro mejor manera de vivir que de esa forma, creciendo juntos mientras de paso, nos divertimos un montón.

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Fotografía: https://pin.it/dzojcybm2lh4sr

Que sean siempre más…

Qué lindas se ven las familias unidas, se ven fuertes, se ven felices.

Las mecánicas familiares cambian de una familia a otra, de la misma manera en que cada cabeza es un mundo, cada familia también lo es.

De la puerta para adentro solo nosotros sabemos cómo somos, cómo interactuamos, nuestras fortalezas y nuestras oportunidades de mejora, sin embargo hay una realidad ineludible, no reflejas afuera lo que no tienes adentro.

Es por eso que me cautiva cuando veo un niño carcajearse con su padre entre miradas cómplices, o cuando observo una adolescente acercarse a su madre y darle un abrazo, mi corazón se alegra casi hasta las lágrimas cuando en medio de alguna situación complicada veo a un hermano abrazar a otro en un lenguaje que solo ellos entienden, o la espontánea facilidad con que quienes la conforman se toman de las manos para elevar una oración.

Es eso, allí está expuesta la maravillosa complicidad que se logra día a día cuando buscamos intencionalmente momentos que nos unan, experiencias que nos fortalezcan y tradiciones que siembren recuerdos, es allí donde podemos ver manifiesto ese compartir, la fortaleza de caernos juntos y volvernos a levantar, las lágrimas y las muchas risas compartidas, los aciertos, los desaciertos y el deseo genuino de crecer juntos, de aprender con sencillez y humildad reconociendo que somos fuertes cuando nos escuchamos con atención, cuando somos sensibles y empáticos, cuando perdonamos y ofrecemos disculpas.

Qué lindas se ven las familias unidas, cuando se ríen, cuando se abrazan, cuando se apoyan, cuando permiten que los unan sus afinidades y no que los distancien sus diferencias; después de todo, la familia debe ser para todos ese puerto seguro, ese lugar de refugio y paz que se construye diariamente, muchas veces en condiciones favorables y otras tantas en medio de la adversidad pero hombro a hombro, tomados de las manos, sabiéndonos seguros porque estamos juntos, con la certeza de que nos tenemos el uno al otro.

Vínculos que nos fortalecen, vínculos que nos sostienen y nos levantan, vínculos sanos, no perfectos, pero sinceros en sus sentimientos, en su amor.

Qué lindas se ven las familias unidas… ¡que sean siempre más!

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La unión hace la fuerza

Más amor.

Más perdón y menos rencor.

Más misericordia y menos juicio.

Más empatía y menos egoísmo.

Más risas y menos lágrimas.

Más libertad y menos temor.

Más justicia y menos indiferencia.

Enfoquémonos en lo que nos une y no en las diferencias que nos separan, esa unidad genera conexión, nos compenetra; todo se puede trabajar cuando hay disposición, todo puede mejorar cuando hay comprensión del otro.

El cambio somos nosotros.

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Fotografía: https://pin.it/gszk3bf7swq4hk

Manitas dispuestas

Un niño pequeño siempre va querer ayudar, son serviciales y colaboradores por naturaleza si les damos la oportunidad, un adulto perfeccionista e impaciente por lo general va preferir hacer las cosas solo, para mayor comodidad y rapidez, y luego, más adelante nos viene más fácil criticar a los chicos cuando no quieren ayudar en los quehaceres de la casa o en cualquier otro escenario.

Peras al olmo… al final recogemos aquello que sembramos en ellos, y si nunca los hicimos parte incluso de las cosas más pequeñas como regar una planta o limpiarle las hojitas, será más complicado cuando crezcan porque colaborar no se les da como algo natural.

Termino como inicié, un niño siempre tiene tiempo y disposición de ayudar, qué les parece si como adultos nos armamos de paciencia y se los permitimos, las cosas no van a quedar perfectas pero la semilla que plantaremos en sus corazones dará fruto y más aún, esa sensación de haber ayudado a papá y mamá quedará como una huella indeleble en sus vidas, más que palabras les demostramos con hechos que son útiles, valiosos y necesarios, que contamos con ellos.

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Fitografía: https://pin.it/saaykvxt5gvgcc

Sin receta perfecta…

Yo solía decir que el amor siempre sería suficiente pero estaba equivocada, creo que la manera correcta de decirlo es que el amor cuando es mutuo siempre será suficiente, y aún así, el amor por si solo, el amor como tal, como palabra y sentimiento tampoco será nunca suficiente si no se acompaña de una serie de variables indispensables para que exista, crezca y se fortalezca.

El amor para ser suficiente necesita ser justo, ser comprometido, ser comunicado en el lenguaje correcto, ser paciente y construido día a día.

La entrega debe ser recíproca partiendo del hecho de que algunas veces uno de los dos necesitará entregar un poquito más dependiendo de la situación o el momento de la vida en que se encuentren, pero siempre con la certeza de que la balanza pronto encontrará el tan valioso y necesario equilibrio.

Decir “te voy a amar para siempre” es poco realista, “hoy decido amarte para siempre” es un poco más cercano a la realidad porque es una frase que implica un compromiso diario; somos seres en constante cambio, en continuo crecimiento, y si como pareja dejamos de conocernos, si dejamos de escucharnos y de buscarnos asumiendo absurdamente que somos y seremos aquella misma persona que conocimos hace años, lamentablemente nos encaminamos hacia una muerte anunciada.

Descubrirnos y aprender a amarnos en cada etapa de nuestra vida es el secreto, porque el amor también cambia, reconocernos y reinventarnos como uno y como dos, como individuos y como pareja es lo que nos vuelve fuertes, lo que nos vuelve cercanos y lo que vuelve este viaje tan lindo y a veces tan retador mucho más entretenido y muchísimo más hermoso, sin dejar nunca de lado lo que para mí personalmente es medular, Dios.

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Amorescentes…

¿Han escuchado la palabra “aborrescentes” cuando alguien trata de referirse a un adolescente?

Bueno, quizá los chiquillos se ganaron el término a pulso (igual que uno en su momento) pero yo la verdad es que siempre me he sentido incómoda con esa palabra, no me gusta y por eso uso la mía para describir esa edad tan particular, encantadora y desafiante, “amorescencia”.

Cuando uno tiene hijos muchas cosas cambian, cuando uno tiene hijos adolescentes, muchas más cosas lo hacen y aquí estamos, aprendiendo, disfrutando, creciendo juntos e ingeniándonoslas para formar parte de sus vidas aún cuando su naturaleza ahora nos marca la cancha y tenemos que aprender a leer entre líneas, a conseguir interpretar oraciones completas de escasas palabras, a desarrollar poder mental para saber lo que piensan y ver más allá de lo que muestran, mucho más allá, ya no son ese planetita que gira alrededor del Sol, ya no somos su astro más brillante y qué bueno que sea así porque es parte de crecer, necesario para que la vida siga su curso, para que vayan definiendo su personalidad, su estilo, en fin su identidad propia; ahora de tanto en tanto tenemos que encontrar, de formas creativas la manera de seguir siendo ese puerto seguro, ese “go to person” porque perdemos popularidad y lo que antes resultaba efectivo para fortalecer el vínculo ya no necesariamente funciona, o lo hace un día sí y otro no…

Hoy reflexiono un poco y concluyo que al final lo que importa es que nos sientan cerca, que se sepan profundamente amados, aceptados, valorados y respetados aunque no siempre comprendidos, que les quede claro que entre más grande su temor, más grande su angustia o más grande sea el problema que los agobia más rápido pueden correr hacia nosotros, a nuestros abrazo, que aquí estamos para ellos siempre y de forma incondicional; y nosotros como padres debemos tener muy claro que también tuvimos esa edad, que también sentimos esos deseos de desafiar al mundo, ese instinto rebelde que surge de la formación de nuestra personalidad, del descubrimiento y la confusión, que del caos también surgen cosas maravillosas, necesitamos recordar cómo nos sentíamos y lo que nos hacia bien y mal al llegar a nuestro hogar para implementar lo bueno y aplicar las variantes necesarias en que se debe mejorar, recordar que en este continuo descubrirse de nuestros amorescentes hay muchísimas cosas que no podemos tomarnos de forma personal, “los adultos somos nosotros”, es claro que los límites deben estar establecidos, definitivamente la cancha tiene que estar marcada también desde nuestro lado y por lo demás, esas pequeñas cosas que se salen de nuestras manos a pesar de nuestro mejor esfuerzo, nuestra entrega total y nuestro profundo amor dejémoslas en manos de Dios, nadie va amar a nuestros retoños más que Él, ni aún nosotros mismos por increíble que parezca, Él marcará siempre una diferencia en la vida de nuestros chicos y cumplirá ese propósito maravilloso en ellos para el cual los creó.

Hoy les invito a amar el doble a nuestros amorescentes, lo necesitan más que nunca.

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Fotografía: https://pin.it/hm634aewiurnjm

Con alas cansadas…

Hoy me duele el tiempo que transcurre implacable, no perdona, no se detiene y vuela.

Me duelen los sueños frustrados y los que escondidos en un rincón del corazón tienen miedo de nacer.

Hoy me duele tu mirada, el ritmo pausado de tu caminar cansado, la mirada perdida, tu suspiro profundo y el dulce amargo de las palabras de tu boca.

Hoy me duele mi tristeza, ese silencio que se hace nudo en mi garganta y ahoga mis palabras y mis letras.

Hoy me duele el calor y me duele el frío, me duelen la compañía y la soledad, hoy me duelen el desconcierto y la incertidumbre, me duele la lagrima de mis ojos que no se anima a brotar libremente pero que se asoma cada vez que la duda visita mi mente.

Me duelen la impotencia, la desesperanza y la espera.

En fin, lo bueno de las etapas es que tienen un principio y un final, las alas se renuevan y se vuelven a usar para volar alto, pero hoy, solo por hoy las guardo porque están un poquito cansadas.

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Fotografía: https://pin.it/u4ijpygtqv46ee

Sujetándole la mano a la nada…

Así, tan triste como se lee, igual de triste se ve…

Pequeñas manitas sujetando el vacío, sin contar las que ya ni eso porque caminan solitas.

Miradas brillantes que buscan encontrar atención, conexión, amor en otro par de ojos que nunca encuentran porque están sumergidos en una pantalla.

Historias, anécdotas, sonrisas y palabras relatadas que quedan flotando en el aire, no llegan a su destino, no encuentran un oído atento que las escuche porque a pesar de la ilusión y emoción con que son contadas, tienen un receptor absorto, hipnotizado viviendo el momento de alguien más y dejando pasar ese instante mágico, leyendo o compartiendo con quienes ni siquiera están a su lado e ignorando a los que sí.

El lado oscuro de la tecnología nos tiene desconectados, nos distancia al punto de convertirnos en perfectos desconocidos.

¿Qué pasó?

¿En qué momento creció?

¿Por qué no me escucha?

¿Cuándo nos perdimos el uno al otro incluso dentro de la misma casa?

Allí, devuelve el disco de tu mente, rebobina la historia de tu vida, allí cuando buscó tu mano y no la tomaste, allí cuando te habló de su día en la escuela, de su momento difícil o de lo que le causó mucha risa y no puedes recordarlo porque no estabas escuchando, un gesto de tu mano dijo “ahora no” y ni siquiera volteaste a mirarlo porque el celular brillaba más que sus ojitos, allí cuando buscó otro círculo, otro lugar seguro y encontró su sentido de pertenencia en otra parte mientras tú seguías viviendo detrás de una pantalla, privando a tu familia de tu irreemplazable y valiosa presencia.

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Fotografía: https://pin.it/6qzdf6ux4upzdm

Emociones a flor de piel…

Miro a mi alrededor y me duele, el clamor de los niños que son maltratados, la desesperanza de los jóvenes que están extraviados, las luchas de poder entre los fuertes sin importar el daño que provocan en los más débiles.

Miro a mi alrededor y me duele la incertidumbre con la que camina el mundo, la soledad que abraza los corazones y la tristeza en la que se ahogan muchos, las lágrimas que brotan y las que se quedan dentro, las palabras que gritan y los silencios forzados.

Miro a mi alrededor y me duele como nos vamos perdiendo, aislando, rodeados de personas pero solos buscando aprobación de seres a quienes ni siquiera conocemos.

Y entonces, cuando el nudo en la garganta me hace respirar con dificultad, se asoma un brillo intenso en la escena de mi mente y miro…

Miro a mi alrededor y veo brotar el amor entre las personas, corazones siendo sanados y escucho canciones de esperanza, de resiliencia y paz, seres humanos a los que el dolor no ha destruido sino que contra todo pronóstico los ha hecho más fuertes, para amar mejor, para amar con entrega y empatía, miro a mi alrededor y encuentro las manos extendidas que siguen diciendo en medio del bullicio “aquí estoy”.

Miro a mi alrededor y escucho niños riendo porque siguen habiendo personas con deseos de amarlos y marcar una diferencia en sus vidas, miro jóvenes que retroceden en sus pasos y vuelven a encontrarse consigo mismos y su valor en aquel punto del camino donde calienta el Sol, porque hubo alguien que se animó y fue a buscarlos, veo personas diciendo sí se puede, y no son las menos sino las más, pero debemos educar nuestros ojos y redireccionar nuestro corazón para dar con ellos, para ver aquello para lo que fueron creados.

Y entonces me emociono, hay esperanza, el mundo sigue siendo un lugar maravilloso, hay mensaje, hay sentido y hay propósito, y por pequeño que parezca el aporte de los corazones que se resisten a dejar de brillar, allí está, y esa luz cálida se propaga y se multiplica porque solo el amor puede salvarnos, el amor como revolución, el amor como la fuerza que mueve al mundo.

Seamos mayoría.

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A otra cosa mariposa…

Los seres humanos son tan impredecibles, quieren los beneficios de ser mariposa pero sin el proceso que eso implica, no sé si es una mezcla de envidia, conveniencia o simple desconocimiento.

El encontrarse llena de colores y poder volar de un lado a otro no es más que el resultado de un doloroso proceso en que que cada una tuvo que dejar de ser el gusanillo que era y convertirse en algo mucho mejor, pero no todas lo logran, algunas mueren en el intento.

La próxima vez que veas a alguien volando, en lugar de querer quitarle las alas, trata de imaginar el desgarrador proceso al que tuvo que sobrevivir y pregúntate si tendrías la valentía de hacerlo, la respuesta a esa interrogante te revelará si eres digno o no de portar unas alas.

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