Dejarte ser…

Ser tú

Dejarte ser.

Dejarte fluir.

Con tus silencios, tus pausas y tus espacios de meditación, esos tiempos en los que te sumerges en el análisis de alguna situación profunda o absurda pero tuya, importante al fin y al cabo, al menos para ti.

Ser tú.

Con tu frescura, la carcajada inesperada, la mirada brillante, expectante e ilusionada, como la de un niño que está por abrir un regalo.

Ser tú.

Con las alas escondidas un rato por el cansancio del vuelo o sacudiéndolas fuertemente lista para volar otra vez.

Dejarte ser.

Vulnerable y frágil, fuerte y resistente, resiliente y humana.

Ser tú.

Con tus pasiones y sueños, únicos porque son tuyos, incomprensibles para otros porque te fueron dados a ti, con esa enorme lista de cualidades y los pequeños puntos negros que todos tenemos que trabajar.

Ser tú.

Con el chiste malo, con la ternura que te produce un niño, la tristeza que te provocan la injusticia o la desigualdad; con la palabra sabia y la opinión contraria, con la bondad que se asoma constantemente y el temperamento fuerte, prudente y astuto que no te permite darle a todos el beneficio de la duda.

Ser tú, con las emociones siempre a flor de piel, con una sensibilidad a prueba de balas.

Ser tú.

Porque simple y sencillamente no hay nada más maravilloso en la vida y al mismo tiempo nada es tan cautivador como las personas genuinas.

•FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografia: https://pin.it/jcnelldqjbjegt

Ser feliz tú, ser feliz yo, ser felices juntos…

¿Les ha pasado que quieren mucho ver a alguien feliz y por más que lo intentan, no lo logran?

La verdad es que es agotador para algunos de nosotros que ponemos sobre nuestros hombros esa inmensa responsabilidad, no es algo qué cargar, no es algo que debemos asumir y mucho menos algo que debemos endosar a otros porque depende única y exclusivamente de cada uno ser feliz.

Tampoco depende del entorno, porque hay personas que aún teniendo todo lo que a otros les falta, son infelices y tantos otros con muchos menos sí lo son.

La ironía de la vida, pensar que el pasto del vecino está siempre más verde, habría que estar allí para ver si es sintético porque a todos en algún momento se nos seca la grama, lo importante es qué hacemos al respecto. ¿Culpamos nuestro entorno? ¿Se lo atribuimos a las circunstancias o a las personas que tenemos cerca? O por el contrario, nos consumimos en el maravilloso auto-conocimiento conectando día a día y a cada momento con el agradecimiento de estar vivos y empezamos a florecer desde adentro y así ver cómo todo a nuestro alrededor florece también.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/h2wfe6egw3yo6t

“La felicidad es un trabajo interno.”

De cara al Sol y de cara al viento…

Como en toda empresa en la vida, como en toda relación, el éxito depende del compromiso real de los involucrados.

Del conocimiento claro de que con nuestras virtudes a favor y a pesar de nuestras áreas en proceso está vivo el anhelo latente y la decisión consciente de crecer, de aprender para cada vez ser mejores, amar mejor, vivir mejor.

Nuestra vida es un crecimiento constante, cada etapa presenta un nuevo desafío y la verdad es que al final, ¿qué sería la vida sin esos retos, sin ese tener que conocernos constantemente, sin ese quebrarnos y tener la capacidad de volvernos a armar con el entendimiento de que cada vez que nos armamos, no somos la versión pasada sino una siempre mejorada de nosotros mismos.

Como en toda empresa en la vida, como en toda relación el éxito depende del compromiso real de los involucrados, de la entrega justa, la empatía, el respeto y la consideración, del no siempre buscar ganar incluso a costa de otros sino, de ver la importancia de la humildad en el proceso, de poder ser fuertes cuando la situación lo amerita y vulnerables cuando así lo sintamos, siempre con el corazón seguro, siempre con el corazón en paz.

Cada etapa de la vida tiene su dulce-amargo, pero tomar lo que viene con humor, con paciencia y con una esperanza renovada siempre dará buenos frutos a nuestro favor, después de todo la perfección como dijo Benedetti, “es una pulida colección de errores”, y me gusta pensar que para nuestro propio bien nunca la alcanzamos, cuando ya creemos dominar lo que sentimos, vivimos y experimentamos en una de esas estaciones, el tren arranca de nuevo y nos encontramos frente a parajes desconocidos y aventuras inciertas, en las que de nuevo con amor y una buena dosis de las cualidades antes mencionadas emprendemos el camino al maravilloso auto-conocimiento mientras le tomamos el gustito al momento, antes de que el tren se despida de nuevo y retome el camino hacia la siguiente estación.

Que se venga la vida que aquí la espero, para disfrutarla, con mis brazos abiertos, con mi sonrisa y un corazón dispuesto a reír, a llorar y a dejarse moldear.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/an26oezpwm52gv

Calma

Si requirió de tu mejor esfuerzo y lleva impregnado todo tu amor, entonces descansa… no te angusties, no te culpes, quita el peso de tus hombros y busca la paz.

Todo lo hecho de esa manera eventualmente dará frutos.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: Mi vagón del tren

Esto no es conmigo…

Y sigo con mi día… Haciéndome la distraída cuando visitas mi mente.

Camino, hacia adelante, con paso firme, el doble juego no es lo mío, es lo tuyo; eso de herir adrede no va conmigo.

Toxicidad que embriaga sumada a una frialdad siempre calculada.

Parece un susurro a mi oído tu llamado, intangible, irreal y contradictoriamente presente, claro; como esa atrevida y agradable brisa que te envuelve sorpresivamente y te despeina, tanto que entorpece tu visión.

Y digo para mí misma con el alma quieta y el corazón en paz: “no gracias”.

Y sonrío, fuerte.

Y sonrío, libre.

Esto, no es conmigo.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: FMS ©By Mi vagón del tren

Corazones sensibles

Voy conduciendo y en lo que podría llamarse una terraza al aire libre, hay un niño, vestido con una camiseta roja de fútbol y una pantaloneta, sus piernas están cruzadas y las manos detrás de la cabeza simulan una almohada, embelesado mira el cielo cargado de nubes con una gran sonrisa, está acostado dentro de un carretillo de construcción, apenas cabe allí con sus piernas flexionadas… Me conmovió.

Los corazones sensibles saben apreciar bien lo sencillo de la vida.

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Fotografía https://pin.it/mlhpdgqtfnzkp6

Me dieron fuerza las caídas…

“Te veo y me imagino que tu mundo es perfecto, como si todo te saliera bien siempre, vives en algo así como el planeta de Fran, donde todo es lindo.”

Hace poco me dijeron eso y la verdad me hizo mucha gracia, me sentí como un espécimen ultra-raro a quien las cosas que suceden en el mundo no le afectan, inmune a la tristeza, a la traición, a la enfermedad, al desempleo, al dolor, al desamor, intocable por la depresión, la soledad, la frustración, el miedo, la agresión, ajena a las pruebas y los desiertos, a eso de romperse y volverse a armar, de caer y tener que levantarse, como si nunca hubiera visto sangrar en mí una herida, del tipo que sea.

Lo que se ve en mí, lo que reflejo como un libro abierto es simplemente el resultado de un corazón rescatado, de un corazón que no pudo más en un momento determinado y cayó rendido, un corazón que no ha encontrado solo pastos verdes y valles en su camino pero que sabe con total certeza que no está solo cuando se han apagado las luces y cada paso se ha tornado incierto, un corazón que creyó y como resultado pudo renacer.

La actitud ante lo que enfrentamos en la vida es determinante, estamos de paso, por eso desistí de procurar entender todo lo que sucede, de buscar explicaciones o sentido a muchas cosas que simplemente no lo tienen y decidí buscar un propósito en cada situación que enfrento, me propuse vivir las pruebas o los desiertos como oportunidades para pulirme, para crecer y para permitir que la parte de mi vida que necesita ser moldeada, lo sea.

No, no vivo en el “mundo de Fran” como si fuese aquella fábula del “mundo de bobby y zazoo u”, vivo en el mismo mundo que vivimos todos, enfrento mis propias luchas y peleo mis propias batallas, pero con esperanza, agudizando y puliendo mis sentidos, completamente segura de que nunca seré la misma persona cuando todo acabe, siempre seré mejor y eso para mí es ganancia.

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Fotografía: https://pin.it/2e35a5qfuszu3m

Descansar en Él…

¿Cuántas veces hemos querido “meter mano” en alguna situación para que salga como esperamos? ¿Cuántas veces hemos querido solucionar algo a nuestra manera, a la fuerza, contando solo con nosotros mismos o confiando solo en nuestra capacidad? ¿Cuántas veces han sucedido las cosas como nunca imaginamos que iban a suceder y fue para bien?

Se viene un nuevo año, siempre me emocionan todas esas paginas en blanco listas para que pueda yo escribir historias con sentido, con propósito, algunas vendrán listas para sorprenderme, para ponerme a prueba, otras traerán consigo dosis de risa, de ternura, de sensibilidad, de lagrimas, pero en todas y cada una de ella seré yo la protagonista, seré yo quien escriba cómo decido vivirlas, cómo decido actuar, reaccionar y cuánto dejarme afectar o cuánto permitirme crecer, a mí me fue dado el derecho de hacerlo, mi libre albedrío, ¡qué privilegio tan hermoso!

Independientemente de lo que venga, quiero descansar en Él y en su propósito, nuestro Dios no improvisa nunca, siempre tiene un plan, nosotros tendremos quizá en nuestra mente la alternativa, la solución, la respuesta pero la última palabra la tendrá siempre Él, confiemos en su voluntad agradable y perfecta para nuestras vidas, así como un niño confía ciegamente en sus padres, con la certeza plena de que en sus manos estará seguro, protegido y en todo le irá bien porque quienes más le aman están a cargo.

En su regazo, en su presencia hay paz, guía, enseñanza, estrategia y todo lo que necesitamos para que nuestro día a día marque una diferencia para nosotros y para quienes nos rodean.

“Confía en el Señor de todo corazón y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él allanará tus sendas.” La Biblia.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/glsfasz644sqh6

Rememorar…

En los días grises y oscuros, nos viene bien recordar momentos en los que nuestra vida se ha llenado de color y luz.

Por lo general no se piensa en el verano cuando cae la nieve pero hacerlo es siempre una manera maravillosa de mantener el corazón alegre, agradecido y saludable.

Muchas experiencias hermosas e invaluables guardamos en nuestro baúl de recuerdos y sin duda muchas más vendrán.

Todo pasa y todo cambia, recuérdalo.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/2ibsrtcbde4cpw