Infinitos…

Cuantas historias, cuantos momentos de éxtasis y gloria plena o de crecimiento y dolor.

Tantas risas, tantas anécdotas, tantos recuerdos que invaden mi mente. No, el tiempo no pasa en vano.

Tú y yo, frágiles y fuertes, algunas veces seguros y otras tantas desconcertados, creciendo, aprendiendo, avanzando, siempre juntos, tomados fuertemente de la mano mirando hacia adelante, disfrutando el presente y aprendiendo del pasado, cuidándonos en cada paso el corazón mientras diseñamos un futuro.

Tú y yo, una historia conocida y nueva a la vez, descubriéndonos en cada etapa de la vida, reinventándonos en cada situación que demanda de nosotros una nueva versión.

Cuánto amo esta colección de vivencias, esta familiaridad y la complicidad que traen los años…

No sé si la alegría duele, pensaría que no, pero a veces, solo a veces es tanta la felicidad que me produce pensarte que se me confunde la risa con las ganas de llorar.

Por mucho y por siempre, mi persona favorita.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/mv2qx3n4mezmp6

Los menos…

Que te quieran espectacular o desarreglada, que te disfruten oscura o iluminada.

Que saboreen tu lado dulce y tu sabor amargo, que amen tanto tus risas como tu llanto.

Que te quieran segura o llena de miedos, colmada de virtudes y de defectos.

Que abracen tu paso firme y tus tropiezos, que disfruten tus palabras y tus silencios.

Que lean tus miradas y todos tus gestos, que estén cerquita en los buenos y malos tiempos.

Que estén dispuestos a construir contigo un mundo imperfecto lleno de recuerdos, y que recordemos que a eso están dispuestos,

sólo los valientes,

y son los menos…

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/i75yg7duwndupa

Mucho más…

El amor no es una fotografía perfecta, en el momento justo con la luz adecuada y un escenario de ensueño… puede estar allí claro, pero el amor es mucho más.

El amor no es el atuendo ideal, el maquillaje impecable y el cuerpo soñado, puede existir allí claro… pero el amor es mucho más.

El amor que sobrevive lo idílico, ese que se vive el día a día no tiene tantas fotografías perfectas porque está concentrado en crear momentos de lealtad, entrega y compromiso que no siempre quedan retratados.

Su complicidad, intimidad y familiaridad son tan profundas que una fotografía difícilmente puede capturar tanta historia, tanta conexión.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/zv53qjh3ooecvp

Un poco a poco que no acabe

Amo mi vida contigo…

Este olor a hogar, cargado de mini rutinas diarias, de intercambio de relevos y diálogos completos que nacen sin necesidad de hablar.

Amo mi vida contigo…

El sonido de tus risas, de tus pasos al llegar, el calor de tus abrazos y el aroma de tu piel, lo dulce de tus caricias y tu irritante necedad.

Amo mi vida contigo…

Esto de ver pasar los años, de conocerte siempre un poco más, de tomarte de la mano mirando un atardecer, de que compartas siempre tu jugo y te bebas mi café.

Amo mi vida contigo…

Poder crecer a tu lado, como uno y como dos, mirar hacia delante juntos en la misma dirección, levantarte yo lo brazos cuando dejas de luchar y verte coser mis alas cuando no puedo volar.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/cy7rfs2xl5kejs

Lo más sencillo es decir “no existe”

Una relación se construye día a día con dosis constantes y equitativas de compromiso, esfuerzo y dedicación.

Con risas y también con lágrimas.

En un mundo acostumbrado a lo instantáneo donde muchas cosas parecen ser desechables y se nos motiva a dejar atrás y a soltar prácticamente todo, es importante tener claro que una relación de pareja exitosa no tiene una receta mágica, tampoco sucede de la noche a la mañana, es el resultado de dos seres humanos imperfectos que decidieron unirse para amarse, crecer, aprender el uno del otro, apoyarse, respetarse y valorarse.

Me encuentro tantas personas hablando sobre la no existencia del amor verdadero que no puedo evitar el preguntarme: ¿cuál es tu concepto de amor verdadero? ¿Eres lo que buscas en otros? ¿Estás dispuesto o dispuesta a dar lo que demandas recibir?

Es cierto que hay relaciones fallidas, fracasos que dejan heridas y experiencias dolorosas pero deberían ser la excepción y no la regla.

Cuando como seres pensantes nos permitimos evaluar la persona o relación en la que estamos involucrándonos, vemos señales, comportamientos y tenemos claro nuestro valor es más difícil que nos dejemos dominar por peligrosas emociones pasajeras, no es cierto que el amor es ciego, el amor debe tener los ojos bien abiertos, los oídos muy atentos y el cerebro encendido, debe ser inteligente y cuidadoso, si de buenas a primeras nos entregamos en bandeja de plata y saltamos al vacío sin ningún tipo de red protectora corremos el riesgo de terminar lastimados y eso no necesariamente es culpa del amor o de la otra persona sino responsabilidad únicamente nuestra; el otro día escuchaba una canción cuya letra iniciaba con estas líneas: “yo sabía que esta relación no tenía futuro, que iba terminar mal”, inevitablemente lo primero que pensé fue “entonces ¿qué sentido tenía iniciarla?”, lo curioso es que es la realidad de muchas personas que con buenas intenciones dan el beneficio de la duda a comportamientos que difícilmente mejoren, me gustaría aclarar que creo en el poder del amor para generar cambios pero eso viene desde el interior de cada ser humano y no necesariamente está en nuestras manos producir esos cambios.

He estado con mi pareja un total de 22 años y no siempre ha sido sencillo, no somos las mismas personas que a los 18 años cuando nos conocimos, hemos crecido, cambiado y llorado, nos hemos lastimado y nos hemos perdonado, hemos reído, hemos construido pero sobre todo nos hemos amado y procuramos con frecuencia recordar que seguimos siendo seres independientes unidos por elección propia para vivir esta maravillosa aventura llamada vida, tenemos acuerdos y desacuerdos, hemos atravesado verano, invierno, otoño y primavera y hemos también utilizado muchísimos de los colores de la paleta, entendiendo cada color como una situación a enfrentar, pero decidimos hacerlo juntos, entendimos que somos más fuertes cuando estamos unidos.

¿Hemos querido tirar la toalla? Quizá alguna vez, pero se ha invertido tanto que decidimos que gane el amor, porque sabemos lo que tenemos.

Una relación necesita romanticismo, palabras bonitas de admiración, reconocimiento y respeto, una relación necesita seguir diciendo ”te amo”, necesita poder decir “perdón”, no necesita orgullo y soberbia necesita humildad, una relación necesita escuchar, escuchar con detalle y atención lo que la persona precisa decir, lo que le asusta, lo que le gusta, lo que está viviendo, necesita conversaciones profundas y superficiales.

Una relación necesita mirar a los ojos, necesita risas y chistes, necesita pasión, picardía y sensualidad.

La persona a nuestro lado necesita saberse nuestra prioridad, necesita saber que es merecedora de nuestro respeto y tener claro lo que significa para nosotros.

Claro que es más sencillo brincar de relación en relación y quedarse mientras duran las mariposas en el estómago, la etapa del enamoramiento es deliciosa pero las bases no se construyen ni se mantienen de esa manera.

Cuántas parejas escuchamos que no sienten siquiera deseos de regresar a casa, ahora yo pregunto, esto es sobre ti no sobre tu pareja: ¿estás haciendo de tu hogar un lugar donde a ti misma(o) te gustaría llegar? ¿Es tu hogar un puerto seguro para tu familia o un campo de batalla lleno de frustración y reclamos?

Una flor crece con cuidados, con la dosis necesaria de cada uno de sus elementos vitales pero a veces creemos que una relación tiene que crecer sola y dejamos de cuidarla, de abonarla y de podarla.

No hablo aquí de relaciones tóxicas y nocivas, no hablo de mantener relaciones donde nos anulamos como personas, donde la infidelidad o la agresión viven dentro, lo que atenta contra nuestra vida y nuestra integridad NO es negociable, hablo aquí de todo lo que sí se puede hacer cuando sabemos que tenemos una persona valiosa a nuestro lado, un ser humano con virtudes como nosotros y con defectos como nosotros.

Todos tenemos “nuestro paquete”, todos cargamos heridas, conductas modeladas, experiencias previas que nos han marcado de alguna manera pero todos tenemos también la capacidad de decidir algo diferente para nuestra vida y nuestras familias o relaciones, tenemos a nuestro haber la capacidad de romper patrones y escribir historias nuevas y diferentes, todos tenemos peculiaridades que pueden convertirse en un tema delicado en una relación y es allí donde nuestra determinación y compromiso marcan una diferencia porque por lo general son comportamientos que también nos afectan a nosotros mismos y que trabajarlos en primera estancia beneficiará nuestra vida y como consecuencia nuestra forma de relacionarnos.

Hay situaciones medulares que no se pueden aceptar pero hay otras pequeñas facetas que se pueden trabajar como pareja y que nos hará muy bien hacerlo, no, no todo es desechable.

Enfocarnos en lo bueno, en lo admirable, en esas características que te hicieron amar a esa persona en primera instancia y mantener los detalles puede recordarnos cómo las cosas pueden volver a ser.

No se trata solo de soltar, sino también de amar, cuidar y sanar, no se trata solo de soltar sino también de no agarrar cualquier cosa.

Amemos con inteligencia y sentido común y procuremos construir en lugar de estar destruyendo, decidamos unificar en lugar de disolver.

El amor verdadero sí existe, no es perfecto porque nadie lo es pero cuando es genuino, está cerca de serlo.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/nzl5jxgbeibrnh

Con sabor a miel

Qué lindas las parejas que se disfrutan, que se miran, que se ríen y se dan su lugar.

Qué lindas las parejas nuevas o las que llevan años, que conversan, que se escuchan, se acarician y se besan.

Qué lindas las parejas que no se dan por sentado, que se valoran, que se conocen y se reconocen, que deciden descubrirse en cada etapa para no olvidarse de quienes fueron y quienes son.

Que se perdonan y crecen.

Qué lindas las parejas que abrazan su amor y lo gozan en libertad, sin pena, sin complejos o estereotipos.

Qué lindas las parejas valientes, que se arriesgan a sabiendas de que no siempre se puede ganar, que el amor más perfecto duele de vez en cuando, que se saben en peligro de extinción pero siguen adelante recordando que nada que haga a tu persona favorita feliz, está pasado de moda.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/qgdwcdq5s7f6l6

Que sea mutuo…

Que no te falten sonrisas y besos, que no te falte ternura, deseo, erotismo y pasión.

Que no te falte un silencio en empatía o una larga conversación, un oído que te escuche y un hombro donde poder descansar.

Que no te falte el abrazo fuerte cuando te fallen las piernas ni la mirada atenta que sin necesidad de palabras dice: “aquí estoy”; que no te falte un puerto seguro donde sentarte a mirar el mar.

Que no te falte el espacio y el tiempo necesario para encontrarte, para ser tú en libertad y sin limitaciones siempre que lo necesites, que no te falte la mano que tome la tuya con firmeza cuando todo se haya oscurecido ni esa cálida y conocida voz que te recuerda tu canción.

Que no te falte la complicidad y familiaridad que trae el tiempo, la calidez y la calma de sentirte en paz.

Que no te falte bondad, respeto, consideración y reconocimiento, que no te falte lealtad, honestidad y compañerismo, que no te falte amor, sobre todo amor.

Que no te falte justicia, verdad y perdón.

Que no te falte compromiso y entrega para construir un nosotros.

Y por favor… que sea mutuo, para que tampoco le falte lo mismo a él.

-FMS-

©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/gkeyjj4dmvz4nw

R-O-M-A-N-C-E

Un poquito de creatividad por aquí y otro poquito por allá convierten momentos cotidianos en recuerdos inolvidables que alimentan cualquier corazón y por lo tanto cualquier relación.

El paso de los años nos enriquece como pareja, nos fortalece y nos permite conocernos más en muchas nuevas situaciones que la vida nos presenta, crecemos, aprendemos y nos unimos más, eso, claro está si junto con todo ese aprendizaje tenemos cuidado especial de los detalles, si prestamos la atención suficiente para notar que esa persona que está a nuestro lado no necesariamente es la misma de quien nos enamoramos hace años. La vida nos cambia y las relaciones deben adaptarse a esos cambios para sobrevivir.

Acostumbrarnos a lo mismo de siempre creyendo que funciona y dejarnos absorber por la monotonía es un golpe bajo, silencioso y letal que hace estragos a largo plazo.

Romance… Romance… Romance…

Unas flores, un detalle, una sorpresa, una carta, una cita, un pic nic, no se necesita una “millonada” para sorprender a esa persona especial y los detalles románticos tampoco tienen género definido y en ocasiones están subvalorados.

Conocer el lenguaje en que nuestra pareja se siente amada y valorada es primordial, todos nos sentimos amados de distinta manera, de poco me sirve que me llenen de regalos si yo me siento amada cuando me dedican tiempo de calidad, una “peli” en el viejo sillón o una amena conversada con un chocolate caliente… Conocernos no solo es un reto sino una herramienta súper útil a la hora de demostrar amor.

Aquello de hacer una carta, mirar a los ojos, cocinar una cena o tener el detallazo de escuchar con atención cuando nuestra persona nos habla, son detalles atemporales y nos hacen sentir apreciados, valorados y tomados en cuenta.

Decir “te amo” es maravilloso pero tiene mucho más peso cuando nuestras acciones son consecuentes con nuestras palabras, de lo contrario el efecto es contraproducente en lugar de favorecedor.

Uno no se siente amado cuando se lo dicen mil veces, sino cuando se lo demuestran y aunque suene trillado el amor sí es como una planta que necesita cuidados y atención para crecer fuerte y dar fruto.

A lo largo de las relaciones uno se conoce, se desconoce y luego se re-conoce, por lo que es súper importante estar atento a la estación en que nos encontramos, el otoño, el verano, el invierno o la primavera conllevan cuidados muy distintos unos de otros, cada día es una conquista.

Y recuerda, nada que haga feliz a la persona que amas está pasado de moda.

-FMS-

Fotografía: https://pin.it/22pucd6ff2s3bs

Tus manos 

Las recuerdo ásperas, bruscas y llenas de manchas de aceite de carro por más agua y jabón que utilizaras para lavarlas.

De niño, por tus entretenidos relatos y los de tu padre, debieron estar en la misma condición que cuando te conocí, probablemente sucias de tierra, manchadas, llenas de uñeros y con las típicas marcas que coleccionan durante ciertos meses del año los recolectores de café.

Las vi cambiar, ya no tenían manchas de café y tampoco de aceite, se llenaron de pasión, de letras, de lápices, de apuntes, de preguntas y respuestas, de estudio… Cambiaron un poco su dureza pero nunca su valentía, su fuerza y su entrega.

Las vi colocarse guantes plásticos para limpiar baños y las vi también anudar muchos nudos de corbata con la misma facilidad, con la misma sencillez… Las vi luchar fieras con todas sus fuerzas y también acunar un bebé con extrema delicadeza y suavidad. 

Las vi crecer, madurar y cambiar. 

Ya desde hace más de 20 años tengo el privilegio de estrecharlas entre las mías; cuántas historias relatarían si pudiesen hablar, cuánto trabajo, cuánto esfuerzo, cuánto coraje y cuánta pasión.

Sí, pasión, porque esas manos que aún hoy trabajan sin descanso en cuanta cosa se cruza por tu mente son las mismas en las que me pierdo yo cada vez que me acarician, expertas también en esa materia. 

Hoy las miré, las detallé, más maduras, más de hombre, en suma mejores e inevitablemente las recordé a nuestros 17 y me sentí inmensamente afortunada, mucho ha cambiado desde entonces pero ellas, siguen sin temor llenándose de aceite, de aserrín, de soldadura, de pintura, de tierra, de libros, de letras, de trabajo, en fin, de toda esa infinidad de cosas que les apasiona hacer y por supuesto, siguen como desde el principio llenándose de amor. 

-FMS-