Decisiones

Creer, está en mí.

Hacer, está en mí.

Volar, está en mí.

Avanzar, está en mí.

Evolucionar, está en mí…

Dudar, está en mí.

Procastinar, está en mí.

Descender, está en mí.

Ralentizar, está en mí.

Involucionar, está en mí…

Y tú, ¿qué decides?

FMS by ©Mi vagón del tren

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Introspección…

¿Les ha sucedido?

Han sentido alguna vez como su cuerpo, su mente, su alma y su espíritu colapsan y convergen en un punto de encuentro, un común denominador, una necesidad urgente de inyectarse vida, color, esperanza, motivos, sentido y propósito…

Creo que sucede cuando de cierta forma nos absorbe el sistema y la cotidianidad se apodera de nosotros, nos alcanzan situaciones inconclusas de la vida y nos rebasan, emociones escondidas salen a flote o simplemente la edad y sus cambios nos juegan una mala pasada, entramos en trance y caminamos cada día en piloto automático, sin ver detalles, sin maravillarnos con las cosas simples, sin realizar lo afortunados que somos de ver un día más, de poder escuchar la sonrisa de nuestros hijos y abrazar a nuestras personas favoritas, obviamos esos pequeños grandes placeres hasta que por fuerza, por decisión o necesidad despertamos a una nueva consciencia y caemos en cuenta, no hay tiempo para perder… Es entonces cuando ese maravilloso héroe interno, ese inexplicable soplo divino que llevamos dentro sale de pronto como el genio de la lámpara de Aladino y nos mira, nos confronta, nos exhorta, lo sigue un encuentro de titanes entre el “yo” que se resiste y el que desea dejarse vencer por la esperanza, es con esa resiliente fuerza interna que surgimos de las cenizas y empezamos como el águila, con profundo dolor a arrancarnos las plumas que no nos sirven más y solo nos generan peso muerto, necesitamos volar alto, libres, necesitamos reencontrarnos con nosotros mismos en esta nueva versión, conectar con lo que somos para poder nuevamente conectar con los demás.

De nadie depende, nadie puede hacerlo por nosotros, es una labor de uno; educar nuestros ojos para mirar más allá de lo que tenemos enfrente, enseñar a nuestro corazón a sentir, a vivir y amar con consciencia plena y entrega porque el instante que vivimos no se repetirá nunca más, lo que tenemos cerca y quienes caminan a nuestro lado y llenan de luz parte de nuestras vidas, podrían mañana no estar.

Vivir, vibrar, dejar huella, ser mensaje, fluir en nosotros y también para los otros, tener sentido, tener propósito.

Valorar todo siempre desde el agradecimiento, eso por defecto lo cambia todo.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografia: Mi vagón del tren

Ser feliz tú, ser feliz yo, ser felices juntos…

¿Les ha pasado que quieren mucho ver a alguien feliz y por más que lo intentan, no lo logran?

La verdad es que es agotador para algunos de nosotros que ponemos sobre nuestros hombros esa inmensa responsabilidad, no es algo qué cargar, no es algo que debemos asumir y mucho menos algo que debemos endosar a otros porque depende única y exclusivamente de cada uno ser feliz.

Tampoco depende del entorno, porque hay personas que aún teniendo todo lo que a otros les falta, son infelices y tantos otros con muchos menos sí lo son.

La ironía de la vida, pensar que el pasto del vecino está siempre más verde, habría que estar allí para ver si es sintético porque a todos en algún momento se nos seca la grama, lo importante es qué hacemos al respecto. ¿Culpamos nuestro entorno? ¿Se lo atribuimos a las circunstancias o a las personas que tenemos cerca? O por el contrario, nos consumimos en el maravilloso auto-conocimiento conectando día a día y a cada momento con el agradecimiento de estar vivos y empezamos a florecer desde adentro y así ver cómo todo a nuestro alrededor florece también.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/h2wfe6egw3yo6t

“La felicidad es un trabajo interno.”

Bifurcación…

La madurez nos llega con el tiempo, con los años, con las experiencias, con la vida, y nos encontramos en esa bifurcada parte del camino que nos muestra un sendero a lo conocido por el que no sentimos muchos deseos de caminar y otro que nos lleva a lo impredecible, a lo nuevo, a los cambios, a ese desaprender y volver a encontrarse con uno mismo en la etapa de la vida que se vive, a esa necesidad de conocerse un poco más, de descubrirse y disfrutarse, porque la madurez nos visita con cambios físicos, mentales, emocionales y las aristas son diversas.

Allí estamos, frente al rótulo que nos invita a tomar decisiones, a implementar variantes, nos vemos dejando de buscar lo que buscábamos o incluso de necesitar lo que en algún momento necesitamos y nos sentimos urgidos de abrazar nuevas experiencias, nuevas pasiones, nuevas vivencias, de maximizar el tiempo y “sacarle el jugo” a cada instante, reclamamos espacios solo nuestros, anhelamos los momentos quietos de meditación que nos permiten encontrar el balance, la paz y nos ayudan a diferenciar la voz correcta entre tantas otras voces equivocadas; ese espacio que nos ubica y nos recuerda quienes éramos, quienes somos y quienes queremos ser.

Qué linda es la vida, qué dinámica, cuando creemos conocer el camino, cambia, cuando pensamos tener dominada la situación algo se nos sale de las manos solo para recordarnos que afanarse por todo es un absurdo porque nada está nunca en completo control (por dicha), cuando creemos conocernos y nos pensamos descifrados nos abraza la mediana edad y con ella llegan los muchos cuestionamientos, las dudas, las culpas, las inquietudes, los retos, los renaceres, en fin…

Reitero, qué bonita es esta vida, con sus golpes bajos y sus muchas nuevas oportunidades, con sus conocidos parajes y su infinidad de giros sorpresa.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/7evahxy5seyefu

A otra cosa mariposa…

Los seres humanos son tan impredecibles, quieren los beneficios de ser mariposa pero sin el proceso que eso implica, no sé si es una mezcla de envidia, conveniencia o simple desconocimiento.

El encontrarse llena de colores y poder volar de un lado a otro no es más que el resultado de un doloroso proceso en que que cada una tuvo que dejar de ser el gusanillo que era y convertirse en algo mucho mejor, pero no todas lo logran, algunas mueren en el intento.

La próxima vez que veas a alguien volando, en lugar de querer quitarle las alas, trata de imaginar el desgarrador proceso al que tuvo que sobrevivir y pregúntate si tendrías la valentía de hacerlo, la respuesta a esa interrogante te revelará si eres digno o no de portar unas alas.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/p7ngrsjcostw5x

De cara al Sol y de cara al viento…

Como en toda empresa en la vida, como en toda relación, el éxito depende del compromiso real de los involucrados.

Del conocimiento claro de que con nuestras virtudes a favor y a pesar de nuestras áreas en proceso está vivo el anhelo latente y la decisión consciente de crecer, de aprender para cada vez ser mejores, amar mejor, vivir mejor.

Nuestra vida es un crecimiento constante, cada etapa presenta un nuevo desafío y la verdad es que al final, ¿qué sería la vida sin esos retos, sin ese tener que conocernos constantemente, sin ese quebrarnos y tener la capacidad de volvernos a armar con el entendimiento de que cada vez que nos armamos, no somos la versión pasada sino una siempre mejorada de nosotros mismos.

Como en toda empresa en la vida, como en toda relación el éxito depende del compromiso real de los involucrados, de la entrega justa, la empatía, el respeto y la consideración, del no siempre buscar ganar incluso a costa de otros sino, de ver la importancia de la humildad en el proceso, de poder ser fuertes cuando la situación lo amerita y vulnerables cuando así lo sintamos, siempre con el corazón seguro, siempre con el corazón en paz.

Cada etapa de la vida tiene su dulce-amargo, pero tomar lo que viene con humor, con paciencia y con una esperanza renovada siempre dará buenos frutos a nuestro favor, después de todo la perfección como dijo Benedetti, “es una pulida colección de errores”, y me gusta pensar que para nuestro propio bien nunca la alcanzamos, cuando ya creemos dominar lo que sentimos, vivimos y experimentamos en una de esas estaciones, el tren arranca de nuevo y nos encontramos frente a parajes desconocidos y aventuras inciertas, en las que de nuevo con amor y una buena dosis de las cualidades antes mencionadas emprendemos el camino al maravilloso auto-conocimiento mientras le tomamos el gustito al momento, antes de que el tren se despida de nuevo y retome el camino hacia la siguiente estación.

Que se venga la vida que aquí la espero, para disfrutarla, con mis brazos abiertos, con mi sonrisa y un corazón dispuesto a reír, a llorar y a dejarse moldear.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/an26oezpwm52gv

Mi receta…

Cuantas veces confiamos solo en aquello que alcanzan a ver nuestros ojos y deseamos lo que vemos en los demás con total desconocimiento de su historia, sus luchas, sus demonios y sus temores.

Cuantas veces obviamos lo que tenemos por enfocarnos en lo que no tenemos y olvidamos agradecer, desde lo bueno hasta lo malo, de lo pequeño a lo grande, olvidando que todo suma sí así lo deseamos, que todo ayuda si lo vemos desde la perspectiva correcta.

Cuantas veces nos engañan los brillos falsos y tropezamos con la envidia o la comparación y nos volvemos vanos, infelices y arrogantes, nos acostumbramos a lo que nos rodea y hasta lo menospreciamos…

La risa de un niño, el aroma de una flor, mirar el amanecer una vez más, poder levantarnos… cuantas personas en condiciones muy distintas a las nuestras podrían darnos cátedra sobre aprovechar cada momento de la vida como se presenta porque no habrá otro igual y la vida como la conocemos podría cambiar de un momento a otro… insensatez pura.

Yo receto agradecimiento, agradecimiento consciente y genuino, agradecimiento que comparte, que ríe, que valora y aprecia, agradecimiento que contagia y revive, agradecimiento que aprende.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/aj5n2xaf4oujdw

Enfoque…

Al final de cuentas es una decisión, nuestra y de nadie más… Confiar y creer que hay luz y buscarla, aún en medio del dolor, el miedo, la traición y la incertidumbre siempre habrá esperanza.

Está bien decir en un momento determinado “no puedo más” y dejarte ser vulnerable, pero debe ser la excepción y no la regla, repetirlo como un mantra nunca le ha hecho bien a nadie.

Todo pasa, todo acaba, ninguna situación es eterna, todo en esta vida es temporal; tenerlo claro nos ayuda a enfocarnos en “el día después de”, esa mañana en que cesó la tormenta y el mar está de nuevo en calma, nos ubica en esa famosa luz al final del túnel y no en la oscuridad que de momento nos rodea.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/pmkrr2sy5zytvj

Avanti

Generalizar es equivocarse, no puede uno cerrarse a vivencias maravillosas por malas experiencias.

La vida se tiene que vivir, tenemos que decidir crecer y después de un luto necesario seguir adelante.

Quedarse en el pasado no aporta nada a nuestra vida y dejar de creer en las personas tampoco.

Quien se cuida siempre de no sufrir, termina viviendo a medias.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: Mi vagón del tren.

Gotitas de realidad…

Los años te enseñan si estás dispuesto a aprender, el tiempo no pasa en vano, no debería… El escaso crecimiento como seres humanos está fuertemente ligado con la falta de humildad de reconocernos obras en proceso.

Cuando dices así soy, así seré y nunca cambiaré estás ahogando la maravillosa y libertadora sensación de renacer, de reencontrarte, reivindicarte, explorarte y reinventarte, de descubrir todo aquello de lo que eres capaz como ser humano, como individuo, como amigo, como hijo, ¡como lo que sea!

La edad llega, inevitablemente, pero el crecimiento depende de cada uno, no es inherente es opcional, lo sucede siempre una decisión, la de aprender de lo vivido.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/fcuzxgbgno6upd