Ser feliz tú, ser feliz yo, ser felices juntos…

¿Les ha pasado que quieren mucho ver a alguien feliz y por más que lo intentan, no lo logran?

La verdad es que es agotador para algunos de nosotros que ponemos sobre nuestros hombros esa inmensa responsabilidad, no es algo qué cargar, no es algo que debemos asumir y mucho menos algo que debemos endosar a otros porque depende única y exclusivamente de cada uno ser feliz.

Tampoco depende del entorno, porque hay personas que aún teniendo todo lo que a otros les falta, son infelices y tantos otros con muchos menos sí lo son.

La ironía de la vida, pensar que el pasto del vecino está siempre más verde, habría que estar allí para ver si es sintético porque a todos en algún momento se nos seca la grama, lo importante es qué hacemos al respecto. ¿Culpamos nuestro entorno? ¿Se lo atribuimos a las circunstancias o a las personas que tenemos cerca? O por el contrario, nos consumimos en el maravilloso auto-conocimiento conectando día a día y a cada momento con el agradecimiento de estar vivos y empezamos a florecer desde adentro y así ver cómo todo a nuestro alrededor florece también.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/h2wfe6egw3yo6t

“La felicidad es un trabajo interno.”

Contrastes…

¡Qué contraste!

Una escultura se llama: “El vacío del alma” y la otra: “Expansión”.

La primera me transmite una tristeza profunda y no requiere de mucha explicación, un alma vacía es un alma triste, seca y derrotada; de la segunda se dice que cuando la artista estaba terminando su obra se le cayó y se le quebró por lo que decidió dotarla de un significado distinto y mostrar que ante la destrucción, siempre existe una fuerza interna que permite la renovación.

Yo prefiero parecerme a la segunda, vivir, vibrar, quebrarme, armarme y volver a brillar, ser voz, ser mensaje, ser luz y tomar la decisión de encontrar la belleza que cada día tiene para ofrecerme y también, lo que tengo yo para ofrecer cada día, en un continuo aprendizaje mientras sigo dejándome maravillar por todo lo grande, lo pequeño y lo que hay en medio…

“Una vida sin propósito es un muerte prematura.” Goethe.

-FMS-

©By Mi vagón del tren

Fotografías: Escultura “El vacío del alma” de Jean Louis Corby y “Expansion” de Piage Bradley.

Antigravedad

Antigravedad…

Y llega el momento en que el mar es de nuevo calmo y las situaciones vividas, abrumadoras y angustiantes en su momento, se convierten en recuerdos llenos de aprendizaje.

Y somos más fuertes y más sabios porque crecimos, el desierto nos pulió y aquel diamante escondido dentro nuestro que simboliza el área específica de la vida que necesitaba ser tratada, consigue brillar.

Todo pasa, el refrán dice que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista y es así, toda espera concluye y a todo lo que se quiere debajo del cielo le llega su hora.

Una vez más “entramos en órbita” y salimos de aquel espacio “antigravitatorio” en el que durante un tiempo todo parecía flotar en el aire, inalcanzable, sin orden ni forma definida, sin que pudiéramos tampoco tener control alguno sobre nada, de pronto empieza a caer, por sí solo, en el momento oportuno y justo donde debía, te conviertes entonces en espectador del proceso, no porque hayas cruzado los brazos sin hacer nada, sino porque aunque todos nuestros esfuerzos son válidos y nos conducen a conseguir metas y logros, a veces la vida tiene giros sorpresa que se salen de nuestras manos, momentos gratos y golpes bajos que nos recuerdan que somos pequeñas piezas dentro de un rompecabezas gigante, que todo tiene un tiempo, un lugar, y más maravilloso aún, un propósito más grande que nosotros mismos.

-FMS-

Fotografía: https://pin.it/peibn7ukbxt6vz

Trocitos de realidad…

Y uno escribe… de lo que le gusta, lo que le inspira o lo que ama, uno escribe de lo que le duele, le atormenta o le enfurece… uno le escribe a la vida, a las personas, a todo y a nada.

Pero cuando llega el momento en que la vivencia no te pone a escribir, cuando no cala tan dentro tuyo como para volverse letra, reclamo, prosa o poema, simplemente dejó de importar lo suficiente.

-FMS-

Fotografía: https://pin.it/iepppjpp6fzm2g

Cuestión de perspectiva

Disfruto mucho viajar, conocer diferentes culturas, enfoques, opiniones, costumbres, cuando tengo la oportunidad de hacerlo lo valoro mucho, me enriquece, a fin de cuentas lo único que nos llevamos con nosotros al partir son los recuerdos de esas vivencias… He tenido la oportunidad de viajar en avión en varias ocasiones y me encanta, no sé si es la sensación de que “allá arriba” no tengo control de absolutamente nada de lo que suceda, nada depende de mí, nada está en mis manos y no tengo más opción que relajarme y esperar, o quizá, tenga que ver con la paz que me transmite mirar el firmamento desde otra perspectiva, el cielo siempre me ha parecido una parte maravillosa de la creación, encontrarle forma a las nubes un pasatiempo que no olvidé cuando “crecí”, por esa razón siempre que tengo la oportunidad tomo un breve momento del día para admirarlo.

Hoy estoy volando, el cielo está despejado y las nubes se ven divinas, blancas y compactas, me pregunto si en algún momento de mi otra vida después de ésta podré brincar de una a otra como quien cruza un río de piedra en piedra hasta llegar al otro lado, la verdad me encantaría. 

Algunas veces cuando me encuentro una de esas noches cargadas de insomnio en las que parece que el alba se acerca con más velocidad que el sueño me gusta respirar profundo y pensar que voy volando sobre una nube, que soy liviana y la brisa me despeina al mismo tiempo que me calienta el sol, allí nada me preocupa y tampoco nada me puede alcanzar, siempre logro conciliar el sueño, nunca tuve éxito contando ovejas. 

Las nubes desde este ángulo se ven distintas, yo estoy por encima de ellas por lo que tengo un panorama completamente distinto de la situación, no tengo control de nada sin embargo poseo una visión mucho más clara y amplia desde aquí, las nubes son nubes, todas ellas, pero ninguna es igual a otra, parecen ser del mismo color pero tampoco lo son, el sol las impacta desde distintos ángulos por lo que la sombra que cada una de ellas produce sobre la tierra o el mar varía según su tamaño o su forma, las miro con detalle, distintas formas oscuras producidas por esas nubes que por breves segundos se interpusieron a la luz del sol… sombra, luz, sombra, luz.

Pienso para mis adentros que ese patrón se parece un poco a las situaciones de la vida, todas de distinto tamaño, todas de distinto color, cada una dependiendo de lo que sea produce en nosotros una sombra, desde el ángulo en que estamos parecen verse grandes e interminables, sin embargo como todo en la vida es cuestión de perspectiva, sería muy bueno recordar que hay un panorama mucho más amplio que no estamos viendo por lo limitado de nuestra visión, ese momento difícil, esa sombra temporal es después de todo semejante a una nube, está por un instante breve pero muy pronto va desvanecerse permitiendo al sol calentarnos de nuevo y traernos su luz, como dice la canción de Jarabe de palo: “depende, ¿de qué depende?, de según como se mire todo depende ;)”.

La próxima vez que una situación te ensombrezca el ánimo y te oscurezca la visión, procura mirarla como a una nube, transitoria… Todo eso también pasará.

-FMS- 

El día después de…

La vida está llena de momentos maravillosos, sin embargo, generalmente no es en esos días “color rosa” en los que aprendemos las mayores lecciones, son justamente los momentos difíciles los que nos ayudan a crecer y madurar, a mirar la vida desde otra perspectiva y organizar nuestras prioridades de la manera correcta, esos días “grises” nos permiten conocernos un poco más, descubrir la fuerza que llevamos dentro y si prestamos atención, nos proporcionan las herramientas necesarias para afrontar futuros desafíos.

Cuando decidimos aprender la lección que cada vivencia nos deja, nunca seremos los mismos después de la adversidad, continuaremos un poco más fuertes y un poco más sabios.

En la vida todo sigue su curso y hasta la espera más larga concluye, tarde o temprano las piezas que por un momento parecían desencajar, poco a poco vuelven a la posición que ocupaban, o en todo caso, al nuevo lugar en donde les corresponde estar.

Cuando atravieso un momento difícil me gusta pensar en el “día después de…”, entiéndase como el momento de quietud y calma en el que vamos a encontrarnos una vez que la tormenta cese, pensarlo me ubica de manera más aterrizada y objetiva en mi realidad actual, me permite salir del “centro del huracán” y recordar que el sol siempre vuelve a brillar, muy pronto volveré a sonreír con libertad, a respirar con naturalidad y la comprensión de que todo sucede con un propósito trae paz a mi interior. 

Somos personas únicas y creo también que nuestras vivencias ayudan a que lo seamos, cada situación que atravesamos tiene una finalidad no sólo en nuestra vida sino también en la de los demás, fuimos creados para tener propósito y significado, estamos conectados unos con otros, la prueba que superaste hoy, quizá sea en la que alguien necesite tu ayuda mañana.

Nos hemos quebrado antes y es muy probable que nos volvamos a quebrar, es parte de vivir, pero de nosotros depende seguir brillando, ese regalo no es humano, es divino y me atrevería a pensar que cada uno de nosotros brilla de manera distinta, porque el mundo necesita todas esas tonalidades de luz.

La vida es hermosa tanto con sus golpes bajos como con sus muchas nuevas oportunidades para crecer.

No debemos cerrarnos a vivencias maravillosas por malas experiencias, quien se cuida siempre de no sufrir, termina viviendo a medias.  

¿Por dónde saldría la luz que llevamos dentro si no nos hubiéramos quebrado alguna vez?

-FMS-