Pssst

¿Me lees un cuento?

¿Podemos jugar?

¿Me cuentas una anécdota?

¿Preparamos galletas?

¿Qué hiciste hoy?

¿Coloreamos juntos?

¿Vemos una película?

¿Vamos al parque?

¿Videojuegos?

¿Tienes un momento?

¿De cuántas maneras te pidió tu hijo(a) hoy que entraras en su mundo?

¿Entraste?

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/giowgnpyiarhne

Los niños…

20 de Noviembre, Día Universal del niño.

Los niños son los seres humanos más vulnerables, más nobles, más puros y más inocentes sobre la faz de la tierra, ellos son la esperanza del mundo en envase frágil, sin embargo, muchos de estos pequeños maestros son diariamente maltratados, destruidos, abandonados, abusados, agredidos y asesinados…

Es difícil para mí poner en palabras el dolor que me causan las noticias de este tipo, la indignación y la impotencia que me embarga ante situaciones en las que los niños son las víctimas, siempre los niños, trato de estar informada sobre lo que sucede en el mundo pero conozco mis límites y hay temas que me encuentran siempre con la “guardia baja”, me duelen, me destrozan, me envenenan el alma y me impresionan al punto de robarme la paz, la sonrisa, la fe en las personas y hasta la esperanza en el mundo.

Los niños son para mí la luz de esperanza al final del túnel, el motor que me impulsa a ser la mejor versión de mí misma y a luchar por dejar un mejor planeta del que conozco, ellos son la sonrisa espontánea, el abrazo a tiempo, el comentario audaz que nos hace romper en carcajadas, son la frescura y la paz, un pedacito de cielo que nos recuerda que la vida es breve, que todo cuanto tenemos es transitorio pero un beso, un abrazo y un buen rato de juego quedan para siempre en la mente y en el corazón. Necesitamos su inocencia, su nobleza, su ternura y su esperanza, sus ocurrencias y sus sonrisas, necesitamos dejar que nos enseñen nuevamente a amar de manera desinteresada, a perdonar rápidamente y no guardar rencor, a creer en las personas y a maravillarnos con las cosas más simples.

Los niños son un libro de páginas en blanco, listo para que escribamos en él las mejores historias, los mejores momentos y grabemos en sus mentes los mejores recuerdos, son la mezcla perfecta entre un pequeño aprendiz y un gran maestro.

Tener un niño cerca es más que un privilegio, es una necesidad, ellos son medicina para el alma.

Nosotros los “grandes”, debemos recordar que los niños son nuestra responsabilidad, necesitan tener cerca un adulto que los ame, que los proteja, que los acompañe y les muestre el camino con amor, paciencia, respeto y empatía. Un adulto imperfecto sí, pero con ganas de ser cada día un poquito mejor para brindarle a ese pequeño la seguridad y pertenencia que necesita, un adulto que con su ejemplo modele misericordia y respeto por la vida, que le permita tener esperanza, soñar y crecer libremente, sabiéndose especial, valorado, único y capaz de alcanzar sus metas.

Guardemos sus corazones, dejemos huellas positivas en ellos y de paso, elevemos una oración por aquellos que solo han conocido la tristeza, el luto, el dolor y la violencia.

Una acción de nuestra parte podría parecer aislada, pero muchas “acciones aisladas” siempre marcan una diferencia.

-FMS-

La música de mi alma.

Hoy, quiero dejarme contagiar de la risa espontánea de mis hijas, de su manera de celebrar con un baile loco y descoordinado algo que les llena de alegría y emoción, quiero dejar que esa mirada tímida, brillante y profunda que tienen cuando quieren abrirme su corazón pueda tocar el mío, que sus palabras retumben en mis oídos y su ternura me sensibilice siempre. 

Hoy, quiero estar más consciente que nunca que aunque son pequeñas muy pronto dejarán de serlo, quiero aprovechar cada momento que tengo a su lado para recordarles lo mucho que las amo y lo valiosas que son. 

Hoy, quiero dejarme absorber por su mundo pequeñito, alegre y colorido y no contagiarlas de las preocupaciones adultas, ya en su momento la vida las llevara allí… Quiero tomar su mano y caminar junto a ellas sumergida en las conversaciones más fantásticas, colmadas de magia, inocencia, dulzura, bondad y “¿por qués?”

Hoy, quiero dejarme envolver por ese amor sin límites, desinteresado y puro que cura la mayor dolencia con un beso, que espera con ansias un cuento, que pone en mi alma una canción nueva cada día e ilumina mi vida.

Hoy, que nuestros hijos son pequeños, que los tenemos cerca y seguimos siendo su astro más brillante, hoy que siguen de cierta manera girando a nuestro alrededor y seguimos pareciéndoles únicos y omnipotentes, hoy que no han volado todavía, dejémonos contagiar por su mundo, dejémonos absorber por sus risas, sus abrazos y su amor incondicional, pongámonos a su altura, miremos a sus ojos, respondamos su sonrisa, agradezcamos sus dibujos, disfrutemos de un juego y entreguémonos a su historia… 

FMS-