Recuerdos de antaño #3

Todos tenemos vivencias que se volvieron secretos, experiencias que guardamos en nuestro corazón y que de cuando en cuando se pasean por nuestra mente, nos hacen divagar transportándonos al momento, a la persona o al lugar…

Allí están, para recordarnos nuestra fortaleza o nuestra debilidad, escondidas detrás de nuestros ojos, dormidas en la punta de la lengua descansan calmas en algún rincón del pensamiento, las despertamos cuando las evocamos, entonces provocan en nosotros una leve sonrisa, una pícara mirada cómplice o un escalofrío en la piel y luego, vuelven a su estado pasivo de recuerdo y se quedan allí, donde pertenecen.

“Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un momento de perfección.” Sabato

FMS ©By Mi vagón del tren

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