Mi receta…

Cuantas veces confiamos solo en aquello que alcanzan a ver nuestros ojos y deseamos lo que vemos en los demás con total desconocimiento de su historia, sus luchas, sus demonios y sus temores.

Cuantas veces obviamos lo que tenemos por enfocarnos en lo que no tenemos y olvidamos agradecer, desde lo bueno hasta lo malo, de lo pequeño a lo grande, olvidando que todo suma sí así lo deseamos, que todo ayuda si lo vemos desde la perspectiva correcta.

Cuantas veces nos engañan los brillos falsos y tropezamos con la envidia o la comparación y nos volvemos vanos, infelices y arrogantes, nos acostumbramos a lo que nos rodea y hasta lo menospreciamos…

La risa de un niño, el aroma de una flor, mirar el amanecer una vez más, poder levantarnos… cuantas personas en condiciones muy distintas a las nuestras podrían darnos cátedra sobre aprovechar cada momento de la vida como se presenta porque no habrá otro igual y la vida como la conocemos podría cambiar de un momento a otro… insensatez pura.

Yo receto agradecimiento, agradecimiento consciente y genuino, agradecimiento que comparte, que ríe, que valora y aprecia, agradecimiento que contagia y revive, agradecimiento que aprende.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/aj5n2xaf4oujdw

¿Atentos o distraídos?

Vivir a consciencia, con los ojos del corazón abiertos, con el alma despierta, atenta.

Amar, besar, abrazar, perdonar, crecer, aprender, conquistar; porque todo pasa y lo único que queda en nuestras vidas como un tatuaje indeleble en el alma son los recuerdos; de personas inolvidables, de momentos invaluables y vivencias mágicas que trascendieron y no se volverán a repetir.

Cada día se pasean frente a nuestros ojos decenas de milagros, prodigios que nos son robados porque nuestra sensibilidad está distraída corriendo de aquí para allá.

Deténgase; respire, olfatee, observe, toque, baile, sonría, camine, piense, saboree, sienta, llore, duélase, libérese, vibre, conmuévase, emociónese; todos esos y muchos más son privilegios intangibles que nos fueron dados, valorarlos como el tesoro que son depende de nosotros y hacerlo nos lleva a un nivel más alto de agradecimiento.

Ser conscientes de las pequeñas cosas que al final del día nunca son tan pequeñas se decide, se aprende.

•FMS ©By Mi vagón del tren

Silencio interno

Y entonces te detienes, el bullicio a tu alrededor se acalla, tus ojos enfocan correctamente y tu razón entra en sintonía con tu corazón… Quedas en silencio, tu queja se vuelve absurda, tu reclamo pierde la fuerza y enmudece… Una breve pincelada de otras realidades te ha ubicado.

El agradecimiento está subvalorado.

-FMS-