Un privilegio llamado amistad.

Hay personas que son música y canción, mano de ayuda y hombro de consuelo.

Hay personas que son compañía, oído atento, palabra de aliento o prudente silencio.

Hay personas que son risa, frescura y luz.

Hay personas que son lealtad, entrega y compromiso, que son llamada de media noche y un genuino: “¿cómo estás?”.

Hay personas que son lluvia fresca sobre tierra seca y manantial de agua cuando se tiene sed.

Tesoros con quienes se habla con la misma facilidad lo trivial y lo profundo.

Tesoros con quienes se ríe hasta las lágrimas y se llora con la misma libertad.

Tesoros que acompañan, que escuchan y no juzgan.

Tesoros que conocen tu lado fuerte y protegen tu lado vulnerable incluso de ti mismo si es necesario.

Lo sé porque los conozco, los tengo en mi vida, son pocos y les llamo amigos.

-FMS-

Así, tomada de tu mano.

La vida está llena de momentos mágicos, trascendentes, inigualables e irrepetibles, como cuando tengo la oportunidad de caminar tomada de tu manita, es como si más bien se refugiara dentro de la mía, allí en un lugar secreto que te conecta con la seguridad plena como si fuera yo un súper héroe inmortal e invencible capaz de protegerte de todo, como si pensaras que tomar mi mano o caminar a mi lado te vuelve de pronto invisible a los peligros… ¿Qué más quisiera yo?

Y caminamos por la vida así, juntas, creando recuerdos, escribiendo historias, coleccionando anécdotas mientras me cuentas sobre lo que soñaste, de qué trató tu juego con muñecas, el trabajo que te tomó reconstruir tu casita de lego o cómo durmió “oso” durante la noche y te escucho, encantada con tu voz, con tu inocencia, con tu frescura y me dejo permear de tanta bondad y tanta ternura, te escucho con atención consciente de que ya irán cambiando los temas pero lo importante para ti, será siempre importante para mí.

Caminamos así por la vida, tomadas de la mano mientras pateamos piedras, bailamos sin música y también sin pena o brincamos sobre los charcos de agua… Tomadas de la mano mientras nos reímos a carcajadas o brotan de nuestro rostro algunas lágrimas.

Caminamos juntas aprendiendo cada día la una de la otra, yo te enseño cómo funciona el mundo mientras tú me recuerdas cómo debería funcionar…

Caminamos así, tomadas de la mano y me sorprendes con un pequeño y cálido besito en la mía, te miro y con una sonrisa inundada en ternura me dices: “te quiero mami” mientras yo anhelo que se detenga el tiempo, que no se me olviden estos momentos y poder capturar con mis ojos una fotografía eterna porque mi corazón late más fuerte por ti y mi sonrisa es un poco más grande desde que estás aquí.

-FMS-

 

Te admiro

Admiro la tenacidad y entrega con que te preparas para vivir cada día.
Admiro la dosis de resiliencia y agradecimiento que inyectas a tu corazón.
Admiro la creatividad con que inventas una broma aún en las circunstancias más difíciles solo con el fin de hacer a alguien sonreír.
Admiro la fortaleza con la que luchas por lo que quieres y la sensibilidad que muestras hacia los demás.
Admiro la humildad con que te permites ser “humano”, angustiarte y llorar.
Admiro la espontaneidad con que dejas que emane de ti la bondad.
Admiro ese héroe interno que suelo llamar “mi soldadito de plomo”.
Admiro tu brillo, el que a veces no crees irradiar pero que ilumina a quienes estamos cerca tuyo.
Admiro tu calidez y tu valentía.
Admiro tu entrega y tu coraje.
Admiro tu reserva de energía que parece inagotable cuando llegas a casa.
Admiro la manera en que luchas por las personas sin importar si las conoces o no.
Admiro la justicia, la igualdad, el respeto y el amor con que tratas a la gente sin hacer ningún tipo de distinción.
Admiro tu sonrisa valiente y tu mirada de “ya pasará”.
Admiro tu sensibilidad hacia cada cosa que me preocupa o que me emociona.
Admiro tu respeto por la vida, por los animales y tu amor por la naturaleza.
Admiro la manera en que decides amar, perdonar y olvidar.
Por todo esto y mucho más, te admiro.
-FMS-

Los tesoros de mi baúl.

Quedan las vivencias, quedan los recuerdos, quedan las historias y las anécdotas. Quedan las lágrimas, las risas, el cariño y el aprendizaje.

Queda lo no tangible, eso que no caduca y que permanece para siempre en nuestra mente y en nuestro corazón, todo aquello que alimentó el alma y engrandeció el espíritu.

Queda el amor, los lazos que nos unen con seres maravillosos, queda la satisfacción de alcanzar una meta, de conquistarnos a nosotros mismos y de haber abrazado las innumerables experiencias que ofrece la vida porque muchas de esas oportunidades no se presentan por segunda vez.

Todo lo demás, lo que se cuenta, lo que se mide y se calcula en exceso pasa de lejos sin dejar mayor huella.

Como dijo el principito: “Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos.”

-FMS-

No, no es tarde.

Una vez me dijeron: “Fran, las experiencias de vida están allí ansiosas por ser vividas, solo hay que abrazar lo nuevo, lo que espera por ser descubierto y sonreír (cómplice de uno mismo) al decir, ¡lo hice!”
Esa reflexión se quedó conmigo, hace unos días visitaba un hermoso museo de arte y me pasó algo que no me había sucedido nunca, vi muchas pinturas (entre otras cosas), pero una de ellas, una en especial captó mi atención y me pareció tan hermosa que de la nada brotaron lágrimas en mis ojos. Muchas cosas me conmueven, pero una pintura no lo había hecho nunca y pensé: “experiencias de vida, esperando ansiosas ser vividas…”, una cosa llevó a la otra y me quedé pensando en cuántas veces he dejado de hacer algo por prestar atención a la versión molesta de mi voz interna, esa que acostumbra decir: “es tarde para eso”.

¿Te ha sucedido? ¿Te has cortado las alas tú mismo al creer que es demasiado tarde para hacer algo por primera vez, o para intentar algo nuevamente? ¡Tarde!, ¿en serio?

La vida es un descubrirnos constante, me encanta cada etapa que vivo y las pasiones que descubro por más distintas que sean unas de otras porque encierran parte de mi esencia, a veces nos acostumbramos tanto a lo que nos rodea, o nos dejamos absorber a tal punto por el día a día que perdemos la capacidad de asombro y dejamos de maravillarnos olvidando que cada experiencia vivida es un regalo. Aquello que arde dentro de nosotros, esos sueños que siguen tocando nuestra puerta a pesar de los años instintivamente nos acercan a nuestro propósito, a nuestro llamado y el camino para alcanzarlos está por lo general cargado de obstáculos, dudas, preguntas y temores que en mi criterio solo sirven para darnos cuenta si lo que sentimos es una emoción pasajera o por el contrario, una pasión más fuerte que nosotros mismos a la que es imposible renunciar.

Es muy común escuchar que nosotros somos nuestro peor enemigo y lamentablemente algunas veces es verdad, nos criticamos fuertemente, somos demasiado exigentes y hasta drásticos, está bien motivarnos a dar lo mejor sin embargo eso resulta contraproducente si nuestro mejor esfuerzo nunca es suficiente y no para otros, sino para nosotros. Estamos llenos de sueños, anhelos, metas y deseos que en ocasiones apagamos casi en el mismo momento en que surgen en nuestra mente. Sí, los apagamos cuando escuchamos al temor y al desánimo decirnos que no vamos a lograrlo, que ya existen muchas ideas similares, que no tenemos la capacidad, que no conocemos suficiente sobre el tema, que tomará mucho tiempo, que no hay recursos, que no somos tan buenos, en fin, la lista de monstruos que atacan nuestra mente podría parecer interminable, vemos emprendedores cuyos proyectos alcanzaron grandes proporciones y nos corre por las venas esa emoción, el deseo de vernos a nosotros mismos en esa posición y de pronto nos sentimos pequeños, incapaces de alcanzar algo así olvidando que los imperios más grandes y las estructuras más asombrosas se construyeron ladrillo por ladrillo, idea tras idea, error tras error, día tras día. Cada uno de nosotros está equipado con todo lo que necesita para desarrollar su potencial, es momento de vencer el miedo al fracaso, al qué dirán y tomar las decisiones que nos acerquen hacia aquello que anhela nuestro corazón, vocación es lo que hacemos cuando no estamos obligados a hacerlo y es un buen indicador de qué es lo que nos apasiona.

No, no es tarde para buscar un nuevo hobbie, escribir un libro, cambiar de trabajo o de profesión, no es tarde para iniciar un deporte, clases de pintura o para entregarse al amor, no es tarde para empezar de nuevo aprovechando las enseñanzas que la experiencia nos dejó, para dar un paso de fe y emprender algo propio.

Cuando una idea fresca y maravillosa aparezca en tu mente, una idea que te dibuje una sonrisa y te haga brillar la mirada, que te cargue de adrenalina y emoción, no la ahogues con la sombre de la duda, la incredulidad o el temor, levanta tu mirada, respira profundo y avanza con determinación, materializa porque quien se queda mucho pensando en dar el primer paso, se le va la vida en un solo pie.

-FMS-

Indelebles huellas de amor

Y entonces llegas, cansado de tu jornada directo a jugar porque hay dos pares de ojitos esperando verte entrar por la puerta, anhelando, es casi imposible que brillen más de lo que brillan cuando te ven…

Te sientas y te escucho, me encuentro sonriendo al escuchar tus risas, enternecida al escuchar tus juegos, plena e inmensamente feliz de que seas tú, el hombre maravilloso que Dios me dio, el padre extraordinario que Dios les dio… Y entonces, poco a poco se apagan las risas mientras a petición suya les dibujas figuras imaginarias en el rostro, un tigre, una princesa, un león…

Todo se va quedando en silencio y de pronto te escucho respirar profundo, porque quedaste rendido, y así, entre el arrullo y la seguridad que extrañamente les provocan tus ronquidos caen rendidas ellas también…

Los tres amores de mi vida ahora duermen plácidamente y yo solo puedo darle gracias a Dios por momentos como este.

FMS

Cuestión de perspectiva

Disfruto mucho viajar, conocer diferentes culturas, enfoques, opiniones, costumbres, cuando tengo la oportunidad de hacerlo lo valoro mucho, me enriquece, a fin de cuentas lo único que nos llevamos con nosotros al partir son los recuerdos de esas vivencias… He tenido la oportunidad de viajar en avión en varias ocasiones y me encanta, no sé si es la sensación de que “allá arriba” no tengo control de absolutamente nada de lo que suceda, nada depende de mí, nada está en mis manos y no tengo más opción que relajarme y esperar, o quizá, tenga que ver con la paz que me transmite mirar el firmamento desde otra perspectiva, el cielo siempre me ha parecido una parte maravillosa de la creación, encontrarle forma a las nubes un pasatiempo que no olvidé cuando “crecí”, por esa razón siempre que tengo la oportunidad tomo un breve momento del día para admirarlo.

Hoy estoy volando, el cielo está despejado y las nubes se ven divinas, blancas y compactas, me pregunto si en algún momento de mi otra vida después de ésta podré brincar de una a otra como quien cruza un río de piedra en piedra hasta llegar al otro lado, la verdad me encantaría. 

Algunas veces cuando me encuentro una de esas noches cargadas de insomnio en las que parece que el alba se acerca con más velocidad que el sueño me gusta respirar profundo y pensar que voy volando sobre una nube, que soy liviana y la brisa me despeina al mismo tiempo que me calienta el sol, allí nada me preocupa y tampoco nada me puede alcanzar, siempre logro conciliar el sueño, nunca tuve éxito contando ovejas. 

Las nubes desde este ángulo se ven distintas, yo estoy por encima de ellas por lo que tengo un panorama completamente distinto de la situación, no tengo control de nada sin embargo poseo una visión mucho más clara y amplia desde aquí, las nubes son nubes, todas ellas, pero ninguna es igual a otra, parecen ser del mismo color pero tampoco lo son, el sol las impacta desde distintos ángulos por lo que la sombra que cada una de ellas produce sobre la tierra o el mar varía según su tamaño o su forma, las miro con detalle, distintas formas oscuras producidas por esas nubes que por breves segundos se interpusieron a la luz del sol… sombra, luz, sombra, luz.

Pienso para mis adentros que ese patrón se parece un poco a las situaciones de la vida, todas de distinto tamaño, todas de distinto color, cada una dependiendo de lo que sea produce en nosotros una sombra, desde el ángulo en que estamos parecen verse grandes e interminables, sin embargo como todo en la vida es cuestión de perspectiva, sería muy bueno recordar que hay un panorama mucho más amplio que no estamos viendo por lo limitado de nuestra visión, ese momento difícil, esa sombra temporal es después de todo semejante a una nube, está por un instante breve pero muy pronto va desvanecerse permitiendo al sol calentarnos de nuevo y traernos su luz, como dice la canción de Jarabe de palo: “depende, ¿de qué depende?, de según como se mire todo depende ;)”.

La próxima vez que una situación te ensombrezca el ánimo y te oscurezca la visión, procura mirarla como a una nube, transitoria… Todo eso también pasará.

-FMS-