Lazos perennes

Cuidar el corazón de las personas que nos aman, de quienes sin miramientos han permanecido a nuestro lado en nuestros momentos difíciles, que han construido proyectos hombro a hombro y los han visto derribarse también, que nos conocen enteros y en pedacitos, es una responsabilidad que no puede tomarse a la ligera.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/mwokpuj67fvgbr

Y me haces reír…

Cuando estoy entera, firme y segura, me haces reír. 

Cuando me hice pedazos, son endebles mis pasos y vacila mi voluntad, me haces reír. 

Cuando tengo todo descifrado, claramente bajo control, me haces reír. 

Cuando se derrumbó mi castillo de cartas y nada tiene sentido, me haces reír. 

Cuando vuelo por los aires, imponente y fiera, me echo el mundo al hombro y me abro paso conquistándolo todo, me haces reír.

Cuando me siento pequeña, asustada e indefensa, con poca fuerza en mis brazos y se ha escondido mi héroe interno, me haces reír. 

Cuando todo es sol, brillo y brisa de mar, cuando me lleno de sueños, deseos y metas, me haces reír. 

Cuando el cielo son nubarrones, me azota la tormenta y la densa oscuridad me impide caminar, cuando no recuerdo mi canción interna, me haces reír. 

Y así, desde hace ya muchos años, desde que te conocí, desde aquel día uno me enseñaste a reír.

-FMS-

Verdadera intimidad

Poder hablar contigo de mis sueños más locos y mis miedos más turbios.

Compartirte aquello que me inyecta energía y también lo que me la drena. 

Hacerte partícipe de mis pasiones intensas y mis conformismos absurdos.

Levantar mi rostro desafiando al mundo o bajar por unos minutos mi mirada mientras me escondo como un cachorro asustado por breves instantes.

Reír contigo mis momentos de gloria y llorar con libertad mis desaciertos. 

Mostrarte la brillante y cálida luz que emano sin temor a que mires también la oscuridad que encierra mi corazón, esa que todos llevamos dentro.

Desnudar la mente y el alma siempre será muchísimo más poderoso que desnudar el cuerpo, pero cuando puedes hacerlo todo al  mismo tiempo y disfrutarlo con la misma intensidad, es hermosa plenitud.

-FMS-

Los niños…

20 de Noviembre, Día Universal del niño.

Los niños son los seres humanos más vulnerables, más nobles, más puros y más inocentes sobre la faz de la tierra, ellos son la esperanza del mundo en envase frágil, sin embargo, muchos de estos pequeños maestros son diariamente maltratados, destruidos, abandonados, abusados, agredidos y asesinados…

Es difícil para mí poner en palabras el dolor que me causan las noticias de este tipo, la indignación y la impotencia que me embarga ante situaciones en las que los niños son las víctimas, siempre los niños, trato de estar informada sobre lo que sucede en el mundo pero conozco mis límites y hay temas que me encuentran siempre con la “guardia baja”, me duelen, me destrozan, me envenenan el alma y me impresionan al punto de robarme la paz, la sonrisa, la fe en las personas y hasta la esperanza en el mundo.

Los niños son para mí la luz de esperanza al final del túnel, el motor que me impulsa a ser la mejor versión de mí misma y a luchar por dejar un mejor planeta del que conozco, ellos son la sonrisa espontánea, el abrazo a tiempo, el comentario audaz que nos hace romper en carcajadas, son la frescura y la paz, un pedacito de cielo que nos recuerda que la vida es breve, que todo cuanto tenemos es transitorio pero un beso, un abrazo y un buen rato de juego quedan para siempre en la mente y en el corazón. Necesitamos su inocencia, su nobleza, su ternura y su esperanza, sus ocurrencias y sus sonrisas, necesitamos dejar que nos enseñen nuevamente a amar de manera desinteresada, a perdonar rápidamente y no guardar rencor, a creer en las personas y a maravillarnos con las cosas más simples.

Los niños son un libro de páginas en blanco, listo para que escribamos en él las mejores historias, los mejores momentos y grabemos en sus mentes los mejores recuerdos, son la mezcla perfecta entre un pequeño aprendiz y un gran maestro.

Tener un niño cerca es más que un privilegio, es una necesidad, ellos son medicina para el alma.

Nosotros los “grandes”, debemos recordar que los niños son nuestra responsabilidad, necesitan tener cerca un adulto que los ame, que los proteja, que los acompañe y les muestre el camino con amor, paciencia, respeto y empatía. Un adulto imperfecto sí, pero con ganas de ser cada día un poquito mejor para brindarle a ese pequeño la seguridad y pertenencia que necesita, un adulto que con su ejemplo modele misericordia y respeto por la vida, que le permita tener esperanza, soñar y crecer libremente, sabiéndose especial, valorado, único y capaz de alcanzar sus metas.

Guardemos sus corazones, dejemos huellas positivas en ellos y de paso, elevemos una oración por aquellos que solo han conocido la tristeza, el luto, el dolor y la violencia.

Una acción de nuestra parte podría parecer aislada, pero muchas “acciones aisladas” siempre marcan una diferencia.

-FMS-