Que sea mutuo…

Que no te falten sonrisas y besos, que no te falte ternura, deseo, erotismo y pasión.

Que no te falte un silencio en empatía o una larga conversación, un oído que te escuche y un hombro donde poder descansar.

Que no te falte el abrazo fuerte cuando te fallen las piernas ni la mirada atenta que sin necesidad de palabras dice: “aquí estoy”; que no te falte un puerto seguro donde sentarte a mirar el mar.

Que no te falte el espacio y el tiempo necesario para encontrarte, para ser tú en libertad y sin limitaciones siempre que lo necesites, que no te falte la mano que tome la tuya con firmeza cuando todo se haya oscurecido ni esa cálida y conocida voz que te recuerda tu canción.

Que no te falte la complicidad y familiaridad que trae el tiempo, la calidez y la calma de sentirte en paz.

Que no te falte bondad, respeto, consideración y reconocimiento, que no te falte lealtad, honestidad y compañerismo, que no te falte amor, sobre todo amor.

Que no te falte justicia, verdad y perdón.

Que no te falte compromiso y entrega para construir un nosotros.

Y por favor… que sea mutuo, para que tampoco le falte lo mismo a él.

-FMS-

©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/gkeyjj4dmvz4nw

R-O-M-A-N-C-E

Un poquito de creatividad por aquí y otro poquito por allá convierten momentos cotidianos en recuerdos inolvidables que alimentan cualquier corazón y por lo tanto cualquier relación.

El paso de los años nos enriquece como pareja, nos fortalece y nos permite conocernos más en muchas nuevas situaciones que la vida nos presenta, crecemos, aprendemos y nos unimos más, eso, claro está si junto con todo ese aprendizaje tenemos cuidado especial de los detalles, si prestamos la atención suficiente para notar que esa persona que está a nuestro lado no necesariamente es la misma de quien nos enamoramos hace años. La vida nos cambia y las relaciones deben adaptarse a esos cambios para sobrevivir.

Acostumbrarnos a lo mismo de siempre creyendo que funciona y dejarnos absorber por la monotonía es un golpe bajo, silencioso y letal que hace estragos a largo plazo.

Romance… Romance… Romance…

Unas flores, un detalle, una sorpresa, una carta, una cita, un pic nic, no se necesita una “millonada” para sorprender a esa persona especial y los detalles románticos tampoco tienen género definido y en ocasiones están subvalorados.

Conocer el lenguaje en que nuestra pareja se siente amada y valorada es primordial, todos nos sentimos amados de distinta manera, de poco me sirve que me llenen de regalos si yo me siento amada cuando me dedican tiempo de calidad, una “peli” en el viejo sillón o una amena conversada con un chocolate caliente… Conocernos no solo es un reto sino una herramienta súper útil a la hora de demostrar amor.

Aquello de hacer una carta, mirar a los ojos, cocinar una cena o tener el detallazo de escuchar con atención cuando nuestra persona nos habla, son detalles atemporales y nos hacen sentir apreciados, valorados y tomados en cuenta.

Decir “te amo” es maravilloso pero tiene mucho más peso cuando nuestras acciones son consecuentes con nuestras palabras, de lo contrario el efecto es contraproducente en lugar de favorecedor.

Uno no se siente amado cuando se lo dicen mil veces, sino cuando se lo demuestran y aunque suene trillado el amor sí es como una planta que necesita cuidados y atención para crecer fuerte y dar fruto.

A lo largo de las relaciones uno se conoce, se desconoce y luego se re-conoce, por lo que es súper importante estar atento a la estación en que nos encontramos, el otoño, el verano, el invierno o la primavera conllevan cuidados muy distintos unos de otros, cada día es una conquista.

Y recuerda, nada que haga feliz a la persona que amas está pasado de moda.

-FMS-

Fotografía: https://pin.it/22pucd6ff2s3bs

Lo que pienso cuando te pienso.

Eres mi momento a solas, en aquellos tiempos mi pluma y mi papel, la ventana donde miro las sombras de luna llena al anochecer.

Eres mi sonrisa suave, mi escandalosa carcajada también, el olor de mi mañana y mi colorido atardecer.

Eres aroma a oceáno y la sensación de arena en mis pies, el olor del libro nuevo que comienzo a leer.

Eres suspiro profundo, mi gran taza de café, el primer bocado del postre por el que tanto esperé.

Eres el jardín lleno de flores con columpios por doquier donde feliz de la vida por horas me columpié.

Eres mi mejor momento y mi mejor historia también, la danza más hermosa que en mi vida dancé.

-FMS-

Tuya

Cada caricia que nace de tus manos,
cada beso que inventa un sabor,
cada suspiro que provoca tu abrazo,
cada entrega mía tiene tu color.
Yo nací para ser toda tuya,
para perderme y encontrarme en ti,
para entregarme con certeza plena,
decirte que es aquí donde quiero vivir…
Conexión del alma que trasciende el cuerpo,
regalo que viene de parte de Dios,
experiencia plena del amor humano,
de acordes divinos se hace esta canción…
Nuestra vasta historia afina la cadencia,
de esta bella danza que se concibió,
mi suspiro eterno, amor de adolescencia,
cuya llama arde inclusive hoy.

-FMS-

 

Tú…

Te miro y me miras, descubro en tus ojos nobleza, fragilidad y fortaleza.

Sonrío y sonríes, tanta frescura me trae tu risa, tanta esperanza, se amontonan los recuerdos de momentos en los que me enseñaste a usar la mía con mayor frecuencia y tomarme un poco a la ligera.

Lloro y lloras, como no sabías hacerlo, como te enseñé yo para poder liberar las penas y dejar ir el dolor.

Te abrazo y me abrazas, entonces encuentro mi hogar, mi fuerte, mi escondite recostada sobre tu pecho, en ese pequeño espacio que lleva años siendo solo mío.

Te beso, me besas y me maravillo de tu boca conocida siempre llena de besos nuevos.

Me entrego y te entregas, de la única forma que sé, con mi cuerpo y con mi alma, me percato entonces de sentirme plena, de saberme amada y de encontrarme amando como nunca pensé que pudiera hacerlo, a veces con risas, a veces con llanto, pero en fin, amando, amando tanto…

-FMS-

Creo en el amor

Creo en el amor más allá del enamoramiento, de las primeras miradas, el primer beso o las primeras caricias.

Creo en el amor que desafía el tiempo, que construye y va dejando atrás las mariposas en el estómago porque crece, madura, se adapta y se transforma. Creo en el amor que no busca una satisfacción egoísta y temporal sino una entrega sana, equilibrada y justa, creo en esa conexión que trasciende el tiempo y el espacio porque va mucho más allá de lo físico, almas unidas por un lenguaje sin palabras donde incluso, de los mayores silencios pueden surgir las conversaciones más profundas. 

Creo en el amor que te inspira, te motiva y te estimula a ser mejor, a desarrollarte y abrir tus alas, con orgullo y sin envidia, ese amor que cree en ti especialmente en los momentos en los que no crees en nadie. Creo en el amor que comparte sueños y proyectos, alegrías y tristezas, aciertos y desaciertos sin perder su esencia y su individualidad.

Creo en el amor humilde que reconoce sus errores y decide aprender de ellos, el amor que se recupera de las caídas, se reinventa y sabe virar en “U” no para retroceder sino para retomar, creo en el amor que cambia comprendiendo que cada etapa de la vida tiene desafíos distintos, requerimientos diferentes y algunos períodos de tiempo demandan un esfuerzo adicional, creo en ese amor imperfecto pero comprometido que decide superar los obstáculos.

Creo en el amor que comunica y escucha.

Creo en el beso de buenas noches y el abrazo de buenos días, en irme a la cama con mi amante, dormir con mi compañero de aventuras y amanecer al lado de mi mejor amigo, creo en la nobleza de tu mirada y la bondad de tu corazón, creo en las “carreras matutinas” que parecen competencias de relevos (principalmente cuando hay hijos en el medio), creo en arrebatarle al tiempo esos minutos solo nuestros que nos recuerdan lo que éramos, lo que somos y lo que queremos ser, creo en que nos sobre espacio al sentarnos en el sillón o acostarnos en la cama, en tu copa de vino y mi chocolate caliente al terminar el día, en nuestras horas de tertulia o nuestros tiempos de lectura, creo en ese “quiero un rato solo mío” al que libremente respondo “yo también”.

Creo en la paz y la libertad de poder ser uno mismo al lado de la persona correcta, esa que conoce tus defectos, tus virtudes, tus temores y aun así se sigue sintiendo afortunado de tenerte a su lado, sigue eligiéndote cada día.

Creo en los abrazos breves y los abrazos largos, en los besos pequeños y los apasionados, en las discusiones y las reconciliaciones, creo en amar en libertad, sin temor a ser lastimados porque incluso el amor más perfecto duele de vez en cuando…

Creo en una boca conocida llena de besos nuevos y en las manos que inventan caricias todos los días aún después de tantos años juntos, creo en la alegría que provoca envejecer al lado de quien amas, con todo lo que eso implica…

Creo en el amor que rompe los esquemas porque se sabe diferente, único y especial, un tesoro invaluable en vías de extinción.

-FMS-

¿Qué color tiene tu historia?

Probablemente muchos coincidimos en que el inicio de las historias de amor es cautivador la mayoría de las veces, el romance, los detalles, los mensajes, las citas, las mariposas y todo aquel arrebato de emociones y conquistadora creatividad que nos envuelve y casi casi nos hace levitar… Sí, los comienzos son hermosos, no hay duda.

Lo que es realmente difícil, es saber cómo van a terminar todas esas historias que empezaron con tanta pasión, entrega, sacrificio e ilusión… Lamentablemente muchas están muertas desde que inician, presentaron señales de enfermedad terminal y no fuimos capaces de detectarlas a tiempo o quizá para nuestro pesar decidimos hacer caso omiso de las mismas bajo la premisa de que el amor todo lo cambia… No puedo restarle mérito al poder del amor porque he visto sus alcances, se dice que “generalizar es equivocarse” por lo que me es imposible hacer a un lado las excepciones a la regla, historias en las que verdaderamente el amor lo cambió todo porque el compromiso de ambas partes fue total, sin embargo, son minoría y la verdad es que con frecuencia lo que empieza mal, acaba mal.

Algunas historias finalizan de manera repentina, inesperada y trágica, dejando un dolor profundo y difícil de sobrellevar por la manera abrupta en que nos fue arrebatado ese gran amor junto con la posibilidad de construir un futuro juntos.

Otras se acaban paulatinamente, se desgastan con la monotonía del día a día, la escasa comunicación y el exceso de trabajo, las ahogan las preocupaciones y las deudas, las adornan la crítica constante, la intolerancia, la disconformidad, la desconfianza y la poca empatía, las abraza la falta de romance y el exceso de expectativas, las carcome el resentimiento o las destruye la traición, de modo que se van apagando mientras quienes fueron protagonistas se convierten en espectadores, con muy poco o prácticamente nada por hacer…

Están también las que contra todo pronóstico duran toda una vida y acaban con un último suspiro, un leve apretón de manos y una mirada cómplice que encierra años de recuerdos, se despiden con una sonrisa sutil y un “te he amado toda mi vida, gracias por tanto”.

Hay muchos tipos de historias de amor, procura estar en una que sume alegría a tu vida, que te haga florecer en lugar de secarte, me resulta muy lamentable encontrarme personas sumamente valiosas queriéndose muy poco y conformándose con casi nada. Un amor sano reconoce el valor de la persona amada pero tiene muy claro el valor propio, se siente, pero también se evalúa y se decide, tiene risas y lágrimas, acuerdos y desacuerdos, quietud y tormenta, pero si no te hace sentir bien y desear ser mejor, si el saldo es siempre negativo y no le suma nada provechoso a tu vida y en la balanza termina siempre falto de peso, es simple, no es amor, es veneno.

Ninguna relación tiene el éxito garantizado, todas requieren una dosis importante de compromiso, esfuerzo y dedicación (entre muchas otras cosas), se escriben despacio, día a día y las conforman todo tipo de momentos, sin embargo, algo es irrebatible, compartir la vida con quien amas y que esa persona te deje muy claro cada día y en cualquier situación que te ama también, es un privilegio que mereces tener.

 -FMS-