Manitas dispuestas

Un niño pequeño siempre va querer ayudar, son serviciales y colaboradores por naturaleza si les damos la oportunidad, un adulto perfeccionista e impaciente por lo general va preferir hacer las cosas solo, para mayor comodidad y rapidez, y luego, más adelante nos viene más fácil criticar a los chicos cuando no quieren ayudar en los quehaceres de la casa o en cualquier otro escenario.

Peras al olmo… al final recogemos aquello que sembramos en ellos, y si nunca los hicimos parte incluso de las cosas más pequeñas como regar una planta o limpiarle las hojitas, será más complicado cuando crezcan porque colaborar no se les da como algo natural.

Termino como inicié, un niño siempre tiene tiempo y disposición de ayudar, qué les parece si como adultos nos armamos de paciencia y se los permitimos, las cosas no van a quedar perfectas pero la semilla que plantaremos en sus corazones dará fruto y más aún, esa sensación de haber ayudado a papá y mamá quedará como una huella indeleble en sus vidas, más que palabras les demostramos con hechos que son útiles, valiosos y necesarios, que contamos con ellos.

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Amorescentes…

¿Han escuchado la palabra “aborrescentes” cuando alguien trata de referirse a un adolescente?

Bueno, quizá los chiquillos se ganaron el término a pulso (igual que uno en su momento) pero yo la verdad es que siempre me he sentido incómoda con esa palabra, no me gusta y por eso uso la mía para describir esa edad tan particular, encantadora y desafiante, “amorescencia”.

Cuando uno tiene hijos muchas cosas cambian, cuando uno tiene hijos adolescentes, muchas más cosas lo hacen y aquí estamos, aprendiendo, disfrutando, creciendo juntos e ingeniándonoslas para formar parte de sus vidas aún cuando su naturaleza ahora nos marca la cancha y tenemos que aprender a leer entre líneas, a conseguir interpretar oraciones completas de escasas palabras, a desarrollar poder mental para saber lo que piensan y ver más allá de lo que muestran, mucho más allá, ya no son ese planetita que gira alrededor del Sol, ya no somos su astro más brillante y qué bueno que sea así porque es parte de crecer, necesario para que la vida siga su curso, para que vayan definiendo su personalidad, su estilo, en fin su identidad propia; ahora de tanto en tanto tenemos que encontrar, de formas creativas la manera de seguir siendo ese puerto seguro, ese “go to person” porque perdemos popularidad y lo que antes resultaba efectivo para fortalecer el vínculo ya no necesariamente funciona, o lo hace un día sí y otro no…

Hoy reflexiono un poco y concluyo que al final lo que importa es que nos sientan cerca, que se sepan profundamente amados, aceptados, valorados y respetados aunque no siempre comprendidos, que les quede claro que entre más grande su temor, más grande su angustia o más grande sea el problema que los agobia más rápido pueden correr hacia nosotros, a nuestros abrazo, que aquí estamos para ellos siempre y de forma incondicional; y nosotros como padres debemos tener muy claro que también tuvimos esa edad, que también sentimos esos deseos de desafiar al mundo, ese instinto rebelde que surge de la formación de nuestra personalidad, del descubrimiento y la confusión, que del caos también surgen cosas maravillosas, necesitamos recordar cómo nos sentíamos y lo que nos hacia bien y mal al llegar a nuestro hogar para implementar lo bueno y aplicar las variantes necesarias en que se debe mejorar, recordar que en este continuo descubrirse de nuestros amorescentes hay muchísimas cosas que no podemos tomarnos de forma personal, “los adultos somos nosotros”, es claro que los límites deben estar establecidos, definitivamente la cancha tiene que estar marcada también desde nuestro lado y por lo demás, esas pequeñas cosas que se salen de nuestras manos a pesar de nuestro mejor esfuerzo, nuestra entrega total y nuestro profundo amor dejémoslas en manos de Dios, nadie va amar a nuestros retoños más que Él, ni aún nosotros mismos por increíble que parezca, Él marcará siempre una diferencia en la vida de nuestros chicos y cumplirá ese propósito maravilloso en ellos para el cual los creó.

Hoy les invito a amar el doble a nuestros amorescentes, lo necesitan más que nunca.

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Pssst

¿Me lees un cuento?

¿Podemos jugar?

¿Me cuentas una anécdota?

¿Preparamos galletas?

¿Qué hiciste hoy?

¿Coloreamos juntos?

¿Vemos una película?

¿Vamos al parque?

¿Videojuegos?

¿Tienes un momento?

¿De cuántas maneras te pidió tu hijo(a) hoy que entraras en su mundo?

¿Entraste?

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/giowgnpyiarhne

Así, tomada de tu mano.

La vida está llena de momentos mágicos, trascendentes, inigualables e irrepetibles, como cuando tengo la oportunidad de caminar tomada de tu manita, es como si más bien se refugiara dentro de la mía, allí en un lugar secreto que te conecta con la seguridad plena como si fuera yo un súper héroe inmortal e invencible capaz de protegerte de todo, como si pensaras que tomar mi mano o caminar a mi lado te vuelve de pronto invisible a los peligros… ¿Qué más quisiera yo?

Y caminamos por la vida así, juntas, creando recuerdos, escribiendo historias, coleccionando anécdotas mientras me cuentas sobre lo que soñaste, de qué trató tu juego con muñecas, el trabajo que te tomó reconstruir tu casita de lego o cómo durmió “oso” durante la noche y te escucho, encantada con tu voz, con tu inocencia, con tu frescura y me dejo permear de tanta bondad y tanta ternura, te escucho con atención consciente de que ya irán cambiando los temas pero lo importante para ti, será siempre importante para mí.

Caminamos así por la vida, tomadas de la mano mientras pateamos piedras, bailamos sin música y también sin pena o brincamos sobre los charcos de agua… Tomadas de la mano mientras nos reímos a carcajadas o brotan de nuestro rostro algunas lágrimas.

Caminamos juntas aprendiendo cada día la una de la otra, yo te enseño cómo funciona el mundo mientras tú me recuerdas cómo debería funcionar…

Caminamos así, tomadas de la mano y me sorprendes con un pequeño y cálido besito en la mía, te miro y con una sonrisa inundada en ternura me dices: “te quiero mami” mientras yo anhelo que se detenga el tiempo, que no se me olviden estos momentos y poder capturar con mis ojos una fotografía eterna porque mi corazón late más fuerte por ti y mi sonrisa es un poco más grande desde que estás aquí.

-FMS-

 

La música de mi alma.

Hoy, quiero dejarme contagiar de la risa espontánea de mis hijas, de su manera de celebrar con un baile loco y descoordinado algo que les llena de alegría y emoción, quiero dejar que esa mirada tímida, brillante y profunda que tienen cuando quieren abrirme su corazón pueda tocar el mío, que sus palabras retumben en mis oídos y su ternura me sensibilice siempre. 

Hoy, quiero estar más consciente que nunca que aunque son pequeñas muy pronto dejarán de serlo, quiero aprovechar cada momento que tengo a su lado para recordarles lo mucho que las amo y lo valiosas que son. 

Hoy, quiero dejarme absorber por su mundo pequeñito, alegre y colorido y no contagiarlas de las preocupaciones adultas, ya en su momento la vida las llevara allí… Quiero tomar su mano y caminar junto a ellas sumergida en las conversaciones más fantásticas, colmadas de magia, inocencia, dulzura, bondad y “¿por qués?”

Hoy, quiero dejarme envolver por ese amor sin límites, desinteresado y puro que cura la mayor dolencia con un beso, que espera con ansias un cuento, que pone en mi alma una canción nueva cada día e ilumina mi vida.

Hoy, que nuestros hijos son pequeños, que los tenemos cerca y seguimos siendo su astro más brillante, hoy que siguen de cierta manera girando a nuestro alrededor y seguimos pareciéndoles únicos y omnipotentes, hoy que no han volado todavía, dejémonos contagiar por su mundo, dejémonos absorber por sus risas, sus abrazos y su amor incondicional, pongámonos a su altura, miremos a sus ojos, respondamos su sonrisa, agradezcamos sus dibujos, disfrutemos de un juego y entreguémonos a su historia… 

FMS-