Corazones sanos

Que nuestros hijos nos vean alegrarnos cuando los demás prosperan, que nos escuchen elevar una oración por los proyectos de otras personas, que nos miren sonreír de manera genuina y enviar buenos deseos, buenas vibras y apoyar a quienes van poco a poco construyendo sueños.

Que nuestros hijos aprendan con nuestro ejemplo que un corazón sano celebra no envidia.

FMS ©By Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/qlrhne5ksul6ab

Estar a la altura…

No se necesita tener un interrogatorio preparado para poder conversar con nuestros hijos, es mucho mejor crear un ambiente donde cada vez que lleguen encuentren amor, paz, respeto, seguridad y aceptación.

Ninguno de nosotros se siente cómodo si al conversar con alguien solo recibe preguntas, por otro lado, un oído atento, un poco de empatía y el tan subvalorado contacto visual pueden hacer maravillas.

Crear un canal de comunicación íntima y profunda no es una tarea de la noche a la mañana, requiere esfuerzo y dedicación (como todo lo que vale la pena), ése canal empieza desde que son pequeños, porque las cosas que les emocionan o les afligen y que en ocasiones nos parecen risiblemente inocentes o pequeñas según nuestra “gran estatura adulta” son las que se convertirán más adelante en temas críticos, por eso, procuremos darle la importancia que merecen; los niños no van a contarnos algo que no sea significativo para ellos y si les mostramos que lo que tienen para decir es igual de significativo para nosotros, muchas historias pueden ser distintas.

A veces lo único que se necesita es estar a la altura. ❤️

FMS

Fotografía: https://pin.it/cgxwkqq3vi3ar5

Los niños…

20 de Noviembre, Día Universal del niño.

Los niños son los seres humanos más vulnerables, más nobles, más puros y más inocentes sobre la faz de la tierra, ellos son la esperanza del mundo en envase frágil, sin embargo, muchos de estos pequeños maestros son diariamente maltratados, destruidos, abandonados, abusados, agredidos y asesinados…

Es difícil para mí poner en palabras el dolor que me causan las noticias de este tipo, la indignación y la impotencia que me embarga ante situaciones en las que los niños son las víctimas, siempre los niños, trato de estar informada sobre lo que sucede en el mundo pero conozco mis límites y hay temas que me encuentran siempre con la “guardia baja”, me duelen, me destrozan, me envenenan el alma y me impresionan al punto de robarme la paz, la sonrisa, la fe en las personas y hasta la esperanza en el mundo.

Los niños son para mí la luz de esperanza al final del túnel, el motor que me impulsa a ser la mejor versión de mí misma y a luchar por dejar un mejor planeta del que conozco, ellos son la sonrisa espontánea, el abrazo a tiempo, el comentario audaz que nos hace romper en carcajadas, son la frescura y la paz, un pedacito de cielo que nos recuerda que la vida es breve, que todo cuanto tenemos es transitorio pero un beso, un abrazo y un buen rato de juego quedan para siempre en la mente y en el corazón. Necesitamos su inocencia, su nobleza, su ternura y su esperanza, sus ocurrencias y sus sonrisas, necesitamos dejar que nos enseñen nuevamente a amar de manera desinteresada, a perdonar rápidamente y no guardar rencor, a creer en las personas y a maravillarnos con las cosas más simples.

Los niños son un libro de páginas en blanco, listo para que escribamos en él las mejores historias, los mejores momentos y grabemos en sus mentes los mejores recuerdos, son la mezcla perfecta entre un pequeño aprendiz y un gran maestro.

Tener un niño cerca es más que un privilegio, es una necesidad, ellos son medicina para el alma.

Nosotros los “grandes”, debemos recordar que los niños son nuestra responsabilidad, necesitan tener cerca un adulto que los ame, que los proteja, que los acompañe y les muestre el camino con amor, paciencia, respeto y empatía. Un adulto imperfecto sí, pero con ganas de ser cada día un poquito mejor para brindarle a ese pequeño la seguridad y pertenencia que necesita, un adulto que con su ejemplo modele misericordia y respeto por la vida, que le permita tener esperanza, soñar y crecer libremente, sabiéndose especial, valorado, único y capaz de alcanzar sus metas.

Guardemos sus corazones, dejemos huellas positivas en ellos y de paso, elevemos una oración por aquellos que solo han conocido la tristeza, el luto, el dolor y la violencia.

Una acción de nuestra parte podría parecer aislada, pero muchas “acciones aisladas” siempre marcan una diferencia.

-FMS-

Un privilegio llamado amistad.

Hay personas que son música y canción, mano de ayuda y hombro de consuelo.

Hay personas que son compañía, oído atento, palabra de aliento o prudente silencio.

Hay personas que son risa, frescura y luz.

Hay personas que son lealtad, entrega y compromiso, que son llamada de media noche y un genuino: “¿cómo estás?”.

Hay personas que son lluvia fresca sobre tierra seca y manantial de agua cuando se tiene sed.

Tesoros con quienes se habla con la misma facilidad lo trivial y lo profundo.

Tesoros con quienes se ríe hasta las lágrimas y se llora con la misma libertad.

Tesoros que acompañan, que escuchan y no juzgan.

Tesoros que conocen tu lado fuerte y protegen tu lado vulnerable incluso de ti mismo si es necesario.

Lo sé porque los conozco, los tengo en mi vida, son pocos y les llamo amigos.

-FMS-

Indelebles huellas de amor

Y entonces llegas, cansado de tu jornada directo a jugar porque hay dos pares de ojitos esperando verte entrar por la puerta, anhelando, es casi imposible que brillen más de lo que brillan cuando te ven…

Te sientas y te escucho, me encuentro sonriendo al escuchar tus risas, enternecida al escuchar tus juegos, plena e inmensamente feliz de que seas tú, el hombre maravilloso que Dios me dio, el padre extraordinario que Dios les dio… Y entonces, poco a poco se apagan las risas mientras a petición suya les dibujas figuras imaginarias en el rostro, un tigre, una princesa, un león…

Todo se va quedando en silencio y de pronto te escucho respirar profundo, porque quedaste rendido, y así, entre el arrullo y la seguridad que extrañamente les provocan tus ronquidos caen rendidas ellas también…

Los tres amores de mi vida ahora duermen plácidamente y yo solo puedo darle gracias a Dios por momentos como este.

FMS

La música de mi alma.

Hoy, quiero dejarme contagiar de la risa espontánea de mis hijas, de su manera de celebrar con un baile loco y descoordinado algo que les llena de alegría y emoción, quiero dejar que esa mirada tímida, brillante y profunda que tienen cuando quieren abrirme su corazón pueda tocar el mío, que sus palabras retumben en mis oídos y su ternura me sensibilice siempre. 

Hoy, quiero estar más consciente que nunca que aunque son pequeñas muy pronto dejarán de serlo, quiero aprovechar cada momento que tengo a su lado para recordarles lo mucho que las amo y lo valiosas que son. 

Hoy, quiero dejarme absorber por su mundo pequeñito, alegre y colorido y no contagiarlas de las preocupaciones adultas, ya en su momento la vida las llevara allí… Quiero tomar su mano y caminar junto a ellas sumergida en las conversaciones más fantásticas, colmadas de magia, inocencia, dulzura, bondad y “¿por qués?”

Hoy, quiero dejarme envolver por ese amor sin límites, desinteresado y puro que cura la mayor dolencia con un beso, que espera con ansias un cuento, que pone en mi alma una canción nueva cada día e ilumina mi vida.

Hoy, que nuestros hijos son pequeños, que los tenemos cerca y seguimos siendo su astro más brillante, hoy que siguen de cierta manera girando a nuestro alrededor y seguimos pareciéndoles únicos y omnipotentes, hoy que no han volado todavía, dejémonos contagiar por su mundo, dejémonos absorber por sus risas, sus abrazos y su amor incondicional, pongámonos a su altura, miremos a sus ojos, respondamos su sonrisa, agradezcamos sus dibujos, disfrutemos de un juego y entreguémonos a su historia… 

FMS-