Enfoque…

Al final de cuentas es una decisión, nuestra y de nadie más… Confiar y creer que hay luz y buscarla, aún en medio del dolor, el miedo, la traición y la incertidumbre siempre habrá esperanza.

Está bien decir en un momento determinado “no puedo más” y dejarte ser vulnerable, pero debe ser la excepción y no la regla, repetirlo como un mantra nunca le ha hecho bien a nadie.

Todo pasa, todo acaba, ninguna situación es eterna, todo en esta vida es temporal; tenerlo claro nos ayuda a enfocarnos en “el día después de”, esa mañana en que cesó la tormenta y el mar está de nuevo en calma, nos ubica en esa famosa luz al final del túnel y no en la oscuridad que de momento nos rodea.

FMS by ©Mi vagón del tren

Fotografía: https://pin.it/pmkrr2sy5zytvj

No, no es tarde.

Una vez me dijeron: “Fran, las experiencias de vida están allí ansiosas por ser vividas, solo hay que abrazar lo nuevo, lo que espera por ser descubierto y sonreír (cómplice de uno mismo) al decir, ¡lo hice!”
Esa reflexión se quedó conmigo, hace unos días visitaba un hermoso museo de arte y me pasó algo que no me había sucedido nunca, vi muchas pinturas (entre otras cosas), pero una de ellas, una en especial captó mi atención y me pareció tan hermosa que de la nada brotaron lágrimas en mis ojos. Muchas cosas me conmueven, pero una pintura no lo había hecho nunca y pensé: “experiencias de vida, esperando ansiosas ser vividas…”, una cosa llevó a la otra y me quedé pensando en cuántas veces he dejado de hacer algo por prestar atención a la versión molesta de mi voz interna, esa que acostumbra decir: “es tarde para eso”.

¿Te ha sucedido? ¿Te has cortado las alas tú mismo al creer que es demasiado tarde para hacer algo por primera vez, o para intentar algo nuevamente? ¡Tarde!, ¿en serio?

La vida es un descubrirnos constante, me encanta cada etapa que vivo y las pasiones que descubro por más distintas que sean unas de otras porque encierran parte de mi esencia, a veces nos acostumbramos tanto a lo que nos rodea, o nos dejamos absorber a tal punto por el día a día que perdemos la capacidad de asombro y dejamos de maravillarnos olvidando que cada experiencia vivida es un regalo. Aquello que arde dentro de nosotros, esos sueños que siguen tocando nuestra puerta a pesar de los años instintivamente nos acercan a nuestro propósito, a nuestro llamado y el camino para alcanzarlos está por lo general cargado de obstáculos, dudas, preguntas y temores que en mi criterio solo sirven para darnos cuenta si lo que sentimos es una emoción pasajera o por el contrario, una pasión más fuerte que nosotros mismos a la que es imposible renunciar.

Es muy común escuchar que nosotros somos nuestro peor enemigo y lamentablemente algunas veces es verdad, nos criticamos fuertemente, somos demasiado exigentes y hasta drásticos, está bien motivarnos a dar lo mejor sin embargo eso resulta contraproducente si nuestro mejor esfuerzo nunca es suficiente y no para otros, sino para nosotros. Estamos llenos de sueños, anhelos, metas y deseos que en ocasiones apagamos casi en el mismo momento en que surgen en nuestra mente. Sí, los apagamos cuando escuchamos al temor y al desánimo decirnos que no vamos a lograrlo, que ya existen muchas ideas similares, que no tenemos la capacidad, que no conocemos suficiente sobre el tema, que tomará mucho tiempo, que no hay recursos, que no somos tan buenos, en fin, la lista de monstruos que atacan nuestra mente podría parecer interminable, vemos emprendedores cuyos proyectos alcanzaron grandes proporciones y nos corre por las venas esa emoción, el deseo de vernos a nosotros mismos en esa posición y de pronto nos sentimos pequeños, incapaces de alcanzar algo así olvidando que los imperios más grandes y las estructuras más asombrosas se construyeron ladrillo por ladrillo, idea tras idea, error tras error, día tras día. Cada uno de nosotros está equipado con todo lo que necesita para desarrollar su potencial, es momento de vencer el miedo al fracaso, al qué dirán y tomar las decisiones que nos acerquen hacia aquello que anhela nuestro corazón, vocación es lo que hacemos cuando no estamos obligados a hacerlo y es un buen indicador de qué es lo que nos apasiona.

No, no es tarde para buscar un nuevo hobbie, escribir un libro, cambiar de trabajo o de profesión, no es tarde para iniciar un deporte, clases de pintura o para entregarse al amor, no es tarde para empezar de nuevo aprovechando las enseñanzas que la experiencia nos dejó, para dar un paso de fe y emprender algo propio.

Cuando una idea fresca y maravillosa aparezca en tu mente, una idea que te dibuje una sonrisa y te haga brillar la mirada, que te cargue de adrenalina y emoción, no la ahogues con la sombre de la duda, la incredulidad o el temor, levanta tu mirada, respira profundo y avanza con determinación, materializa porque quien se queda mucho pensando en dar el primer paso, se le va la vida en un solo pie.

-FMS-

Cuestión de perspectiva

Disfruto mucho viajar, conocer diferentes culturas, enfoques, opiniones, costumbres, cuando tengo la oportunidad de hacerlo lo valoro mucho, me enriquece, a fin de cuentas lo único que nos llevamos con nosotros al partir son los recuerdos de esas vivencias… He tenido la oportunidad de viajar en avión en varias ocasiones y me encanta, no sé si es la sensación de que “allá arriba” no tengo control de absolutamente nada de lo que suceda, nada depende de mí, nada está en mis manos y no tengo más opción que relajarme y esperar, o quizá, tenga que ver con la paz que me transmite mirar el firmamento desde otra perspectiva, el cielo siempre me ha parecido una parte maravillosa de la creación, encontrarle forma a las nubes un pasatiempo que no olvidé cuando “crecí”, por esa razón siempre que tengo la oportunidad tomo un breve momento del día para admirarlo.

Hoy estoy volando, el cielo está despejado y las nubes se ven divinas, blancas y compactas, me pregunto si en algún momento de mi otra vida después de ésta podré brincar de una a otra como quien cruza un río de piedra en piedra hasta llegar al otro lado, la verdad me encantaría. 

Algunas veces cuando me encuentro una de esas noches cargadas de insomnio en las que parece que el alba se acerca con más velocidad que el sueño me gusta respirar profundo y pensar que voy volando sobre una nube, que soy liviana y la brisa me despeina al mismo tiempo que me calienta el sol, allí nada me preocupa y tampoco nada me puede alcanzar, siempre logro conciliar el sueño, nunca tuve éxito contando ovejas. 

Las nubes desde este ángulo se ven distintas, yo estoy por encima de ellas por lo que tengo un panorama completamente distinto de la situación, no tengo control de nada sin embargo poseo una visión mucho más clara y amplia desde aquí, las nubes son nubes, todas ellas, pero ninguna es igual a otra, parecen ser del mismo color pero tampoco lo son, el sol las impacta desde distintos ángulos por lo que la sombra que cada una de ellas produce sobre la tierra o el mar varía según su tamaño o su forma, las miro con detalle, distintas formas oscuras producidas por esas nubes que por breves segundos se interpusieron a la luz del sol… sombra, luz, sombra, luz.

Pienso para mis adentros que ese patrón se parece un poco a las situaciones de la vida, todas de distinto tamaño, todas de distinto color, cada una dependiendo de lo que sea produce en nosotros una sombra, desde el ángulo en que estamos parecen verse grandes e interminables, sin embargo como todo en la vida es cuestión de perspectiva, sería muy bueno recordar que hay un panorama mucho más amplio que no estamos viendo por lo limitado de nuestra visión, ese momento difícil, esa sombra temporal es después de todo semejante a una nube, está por un instante breve pero muy pronto va desvanecerse permitiendo al sol calentarnos de nuevo y traernos su luz, como dice la canción de Jarabe de palo: “depende, ¿de qué depende?, de según como se mire todo depende ;)”.

La próxima vez que una situación te ensombrezca el ánimo y te oscurezca la visión, procura mirarla como a una nube, transitoria… Todo eso también pasará.

-FMS- 

Yo también me sentí perdida…

Hay una frase que me gusta, dice que el llanto no es sinónimo de debilidad, por el contrario, algunas veces lloramos porque hemos procurado ser fuertes durante mucho tiempo.

Hace ya bastantes años viví una de las experiencias más difíciles que he vivido, durante casi un año estuve luchando con una fuerte depresión y ataques de pánico, ¿de dónde salió? Ni idea, de hecho me tomó completamente por sorpresa, todo en mi vida marchaba de maravilla, mi familia, mi trabajo, mis amigos, mi esposo.

Estaba rodeada de personas que me querían y sin embargo me sentía sola, la noche llegaba acompañada de tormento, ansiedad e insomnio, todos mis días parecían iguales y las pocas fuerzas que tenía se centraban en una desgastante lucha mental, emocional y física que me dejaba completamente exhausta.

Las personas te miran caminar como “zombie” y no entienden por qué tus días están negros y no lo van a entender nunca, a menos que lo vivan porque es algo que ni siquiera entiendes tú… Frases bien intencionadas como: ¡anímate, tu vida es hermosa!, ¡solo con Dios se puede seguir adelante!, “tienes mucha gente que te ama”, “ya pasará, no hagas mucho caso”, “tú mandas sobre tu mente, tienes que sobreponerte” solo consiguen aumentar la presión en tu pecho porque ya todo eso lo sabes y en vez de sentirte mejor, terminas culpándote por tu incapacidad de ver y apreciar todo lo que te rodea, es como si trataran de recordarte lo que tú mismo te repites una y otra vez para lograr mantenerte a flote y no dejarte hundir en la profundidad, nada está claro, tienes miedo de no poder salir de esa condición nunca, miedo a que las personas que te rodean se cansen de tu “debilidad” y terminen ellos también dándose por vencidos contigo.

¿Volveré a disfrutar la vida en plenitud? ¿Podré sonreír de nuevo, sonreír de verdad como cuando el alma y el espíritu están alegres? ¿Encontraré las fuerzas? ¿Volverá la paz?

Nuestra vida está llena de momentos cruciales que nos marcan, muchos ni siquiera los recordamos, quedaron guardados en el subconsciente o incluso fueron involuntariamente bloqueados por nosotros mismos, esos eventos inconclusos y muchas otras vivencias actuales nos alcanzan en forma de ansiedad, depresión, pánico o angustia y nos rebasan… En ese momento se ven más fuertes que nosotros aunque en realidad, no lo son.

Después de luchar días y noches, mes tras mes, me di cuenta que estaba tratando de “hacerme la fuerte” y ya no me quedaban más fuerzas para luchar, reconocí que necesitaba ayuda para entender lo que me estaba sucediendo, herramientas para afrontarlo y superarlo. Decidí encarar de frente el temor a ser “mal etiquetada”, ignoré los estereotipos y busqué ayuda con una psicóloga maravillosa que definitivamente fue un ángel en mi camino.

Llegué a ese consultorio hecha pedazos y por la misericordia de Dios y la ayuda de mi ángel salí en una sola pieza, dicen que recordar es volver a vivir… Bueno, recordé, confronté, lloré y sané, con la ayuda de mi amiga entendí muchas cosas que no entendía, superé situaciones y crecí, crecí muchísimo, salí empoderada y fuerte, toda una “princesa guerrera”, como solía decirme mi papá y yo sonreía sintiéndome She-Ra (una guerrera de uno de mis programas favoritos durante la infancia).

Hasta ahora había compartido mi experiencia solamente con personas muy cercanas, lo curioso es que lo hice solo porque ellas me abrieron su corazón y me hicieron saber que estaban en medio de ese hoyo negro que recuerdas claramente cuando has estado allí. La verdad es que amé poder compartir mi vivencia con ellas y al mismo tiempo sentí una profunda tristeza por las personas que no encuentran con quien abrir su corazón, o quienes por temor a ser juzgadas o incomprendidos, evitan hacerlo.

Solo el hecho de saberte humano, de sentir que no estás solo en tu lucha y que nadie está exento se sentirse así, la posibilidad de entender que todo en la vida es un proceso y que “allá afuera” hay personas que han experimentado lo mismo que tú y se han sobrepuesto, te da fuerza adicional y alimentan la esperanza y la certeza que el sol siempre vuelve a brillar.

Por esa razón decidí compartir con ustedes lo vivido, para decirles que si están viviendo una situación así no guarden silencio, es más fuerte el que busca ayuda que el que trata de pelear solo la batalla.

Está bien sentirse débil, angustiado, perdido, desesperanzado, frágil y vulnerable.

Es normal cuestionar la vida o no encontrarle sentido en algún momento del camino, se vale quedarse sin fuerzas, sin ánimo, sin esperanza y sin luz…

Somos humanos y en ocasiones situaciones difíciles de afrontar nos alcanzan y nos derriban, todo se pone oscuro, se nos enredan los pasos, se nos confunde el camino, se nos va la paz y nos embarga una continua sensación de tristeza, de angustia, de impotencia, un deseo incesante de sentirnos bien atormentado por el terror de no volver a ser nosotros mismos, de no encontrar el camino de regreso. Lo conozco, lo viví. 

Yo también me sentí perdida, encerrada en una “dimensión desconocida” sin inicio ni final, con un nudo que apretaba mi garganta al punto de dificultarme respirar, mis lágrimas parecían tener vida propia, brotaban sin poderlas controlar, me sentía sola, aterrada, asustada e incomprendida.

Quiero decirte hoy que aunque no lo parezca, sí hay camino de regreso, sí se vuelve a tener paz, sí volvemos a encontrarnos, sí se puede seguir adelante, sí hay esperanza, sí regresan las fuerzas, sí volvemos a encontrar el sentido de la vida, sí, sí, sí. 

Si te sientes perdido, busca ayuda, libérate del “qué dirán” enfócate en ti, hay demasiadas personas luchando solas y necesitan saberse acompañadas en su proceso, sigue adelante, conquista un minuto a la vez, abraza la vida y desde mi experiencia te invito a aferrarte con todas tus fuerzas a Dios, nadie como Él es esperanza, renuevo, fortaleza y paz.

-FMS- 

Mi paz vale más, ¿y la tuya?

Una vez un amigo me dijo: “Hay personas a las que debes mantener a cierta distancia, para que cuando te lancen la piedra, no te alcance”.

Creo firmemente que en cuanto dependa de nosotros debemos procurar estar en paz con todo el mundo, eso, sin embargo es un reto importante ya que no todas las personas se rigen bajo la misma filosofía. 

No es mi intención hacer “enemigos”, de hecho ni siquiera me gusta la palabra, pero inevitablemente vamos a encontrarnos con personas que se acercarán a nosotros con la intención de sacar provecho o solamente hacer daño, más que todo por imperfecciones en el funcionamiento de su “sistema interno” que por algo que nosotros hayamos hecho,  y desafortunadamente, habrá momentos en los que esas actitudes nos van a alcanzar y nos van a lastimar. 

Es allí donde reflexiono sobre la importancia del perdón, pero el perdón inteligente, cuando decidimos perdonar lo hacemos principalmente por obediencia a Dios y por amor a nosotros mismos, el perdón no es una cualidad innata del ser humano, es un don divino, un milagro de sanidad y libertad que Él hace en nosotros cuando se lo permitimos y que trae como consecuencia alivio y paz, las heridas abiertas cicatrizan y lo que dolía antes no duele más, sin embargo, tenemos que ser conscientes que perdonar no significa permitir maltrato, mentiras, ofensas o maldades una y otra vez, “perdón” no es sinónimo de “mártir”, de la misma manera en que arrepentimiento difiere por completo de remordimiento, porque el primero involucra un cambio de actitud. 

Las personas que se dedican a hacer mal, recibirán en su momento el pago a sus acciones, como hemos escuchado antes “quien siembra viento, recoge tempestades”, nosotros por otra parte tenemos el derecho y el deber de tomar distancia de esos seres, velar por nuestra tranquilidad e invertir nuestras fuerzas en las personas valiosas que tenemos cerca.

Cuando decidas por salud mental, emocional y espiritual alejarte de alguien procura estar seguro de que no sea el odio, el resentimiento o el rencor lo que te motiva a hacerlo sino un perdón inteligente, una búsqueda de paz interior y sanidad en vez de un deseo de venganza, si el tesoro más preciado que tenemos es nuestro corazón y de él mana la vida, ¿para qué permitir que la maldad de otro lo ensucie?

Mi paz vale más, ¿y la tuya?

-FMS-

Preciados recordatorios…

Silencie el ruido externo y procure encontrar  la música que lleva dentro, reconozca ese brillo que es particularmente suyo y déjelo fluir, viva los detalles, disfrute las distintas estaciones de la vida recordando que para crecer necesitamos el verano tanto como el invierno, aprenda de sus errores y también de sus aciertos. 

Renueve sus fuerzas, busque lo que llena su alma, lo que enriquece su espíritu y hágalo, reverdezca, ría, baile, cante, disfrute la brisa que despeina, el sol en el rostro, el olor a tierra mojada o la arena en los pies, llénese con los colores de un atardecer y permítase ser niño de nuevo mientras le encuentra forma a las nubes, abrace la ternura, la esperanza y la bondad, cada día está lleno de sorpresas para usted, no deje de maravillarse, la sensibilidad también es fortaleza.

Aliméntese del amor desinteresado de su gente favorita y aliméntelos a ellos también, dar el beneficio de la duda podría sorprenderlo, inténtelo si así lo siente en su corazón, no trate de entender todo lo que sucede, se va desgastar porque muchas cosas no tienen explicación y a veces tampoco tienen sentido, no se distraiga con los pequeños obstáculos del camino, avance, su propósito es más grande de lo que puede imaginar, nadie es como usted y nadie puede cumplir en este mundo lo que usted vino a cumplir.

La vida es muy breve, disfrútese, ámese, acéptese, enfrente sus temores, atrévase a dejar su huella en la vida de alguien con una mirada, una sonrisa, un abrazo o un simple gesto anónimo, abra su corazón a nuevas experiencias y establezca límites sanos tanto en el área laboral como personal, bríndese la oportunidad de ser frágil y vulnerable de vez en cuando, procurar ser siempre fuerte es agotador y por favor, si necesita ayuda ¡pídala!

Libérese de culpas, de complejos y decida ser feliz, perdónese y perdone, implemente en su vida los cambios que considere necesarios y permítase crecer, cada día es una nueva oportunidad para dejar de lado el peso muerto y abrirle los brazos a las muchas nuevas oportunidades que a veces pasan desapercibidas por falta de enfoque, cada día es un milagro y cada momento vivido es un regalo.

No hay nada más hermoso que aquellas personas que disfrutan ser ellas mismas, genuinas, sin pretensiones, con la humildad de saberse humanos imperfectos y al mismo tiempo ediciones limitadas.

-FMS-

Gracias, pero no gracias

En mi vagón del tren (entiéndase mi vida), han ingresado muchos tipos de personas, todas son bienvenidas sin embargo no todas son invitadas a quedarse…

Así de simple, a estas alturas de mi viaje y con la madurez que han traído los años no siento el compromiso de estar cerca de personas nocivas que no me aportan nada y con quienes no me siento cómoda, por el contrario, tengo NO el poder, sino el deber conmigo misma de elegir con sabiduría la gente que quiero tener cerca y de decir adiós sin reparo ni cargo de conciencia a todos aquellos quienes para mi dicha, no pudieron sostener durante más tiempo la fachada falsa.

Me gustan las personas que quieren marcar una diferencia, pequeña, mediana o grande, las personas realistas que saben pensar en positivo, que miran las circunstancias pero se saben fuertes y despiertan el gigante resiliente que todos llevamos dentro, ese que nos permite levantarnos y elevarnos sobre las situaciones que enfrentamos una y otra vez, la gente que no ahoga la voz interna que le habla de esperanza, del poder del amor, de un mejor futuro y que le despierta el deseo de ser parte del cambio que quiere ver, aquellos héroes anónimos e imperfectos de quienes aprendo siempre algo nuevo.

Me gustan las personas que creen en los demás, en su capacidad y en la bondad de su corazón, las personas genuinas y leales que saben ofrecer una amistad sincera, que conocen de respeto, empatía y humildad, aquellos que me exhortan y me confrontan con el amor como estandarte, los que dicen “presente” sin haber yo mencionado su nombre. Rodearme de este tipo de gente es un privilegio que me alimenta el alma.

No necesito a mi lado alguien que me ofenda o me humille.

No necesito a mi lado alguien que use en mi contra en cuanto puede, las partes frágiles que le he mostrado en mis momentos más vulnerables.

No necesito a mi lado alguien que cuestione y critique de manera destructiva mi vida, mis esfuerzos y mis luchas sin saber cómo le iría estando en mis zapatos.

No necesito a mi lado alguien que me haga llorar más de lo que me hace reír.

No necesito estar bajo el dedo señalador y la mirada de decepción de personas a quienes nunca se les queda bien.

No necesito a mi lado mentirosos en quienes no puedo confiar ni tampoco aquellos a quienes la envidia les impide celebrar mis triunfos.

No necesito a mi lado farsantes que tienen una cara para cada ocasión, individuos que buscan solamente su beneficio al precio que sea.

Las personas prudentes seleccionan cuidadosamente a quienes quieren tener cerca, abren su corazón, profundizan en relaciones sanas y las cultivan porque eso las hace mucho más fuertes y lo saben, las enriquece porque la buena compañía, el cariño sincero y la verdadera amistad, siempre agregan valor.

Si usted tiene en su vida personas perniciosas, que destruyen más de lo que edifican, quizá pueda, ante la pregunta tácita: “¿Puedo formar parte de tu vida?”, responderles lo mismo que les respondo yo:

¡Gracias, pero no gracias ;)!

-FMS-

Las dos caras de la tentación

Si pudiéramos personificar la tentación sería algo así como una persona cautivadora desde todo punto de vista, interesante, inteligente, imponente, sensual, un ser que te atrae con fuerza centrífuga y te resulta difícil luchar en contra, conocerle es un placer a los sentidos, los primeros contactos y las primeras sensaciones son fascinantes y placenteros, su voz es envolvente y sus palabras endulzan como la miel…

Ahora bien, la tentación no siempre se acerca a nosotros en forma de persona, también nos seduce como dinero fácil, una oportunidad imperdible pero cuestionable, el “negocio” que estábamos esperando, esa adicción que nos llama insistentemente o todo aquello a lo que nos reconocemos vulnerables y nos hace daño, eso que produce en nosotros un desequilibrio tal que si le abrimos la puerta, nos domina, las cosas se salen de control y nuestra batalla toma mayores dimensiones.

Su llamado es constante y palpable, nos nubla los sentidos y nos confunde, hermosa pero peligrosa, seductora pero destructiva, continúa cerca nuestro permitiéndonos percibir su aroma y presentándonos escenarios en los que todo termina en final feliz, quiere que caigamos en sus brazos y de cierta manera queremos hacerlo. Nos descubrimos pensándole con más frecuencia, preguntándonos ¿qué pasaría si? Nos cuestionamos si es correcto sentir lo que sentimos y empezamos a fantasear con realidades alternas, silenciamos la voz de nuestra consciencia con justificaciones y excusas que brotan como botones listos para florecer, “es solo un beso”, “una partida más”, “apenas un sorbo”, “solo esta escena”, “yo puedo controlarlo”, “solo por esta vez”…

El tiempo transcurre y tal como los antiguos relatos de sirenas, el canto hipnótico que nos llevó a sus brazos parece detenerse, lo ahoga nuestro grito de desesperación, lo detienen nuestras ganas de huir y de retroceder el tiempo, lo nublan la tristeza y la culpa…

Al final de la historia, este tipo de tentación tiene solamente una cara, esa sirena que se transforma en monstruo y solamente acarreó destrucción, el placer o beneficio que presentaba era una visión tan falsa y transitoria como ella misma, desafortunadamente el dolor y los estragos ocasionados no se esfuman, quedan allí, nos corresponde entre lágrimas y confusión lidiar con las heridas que nos dejó y las que causamos a los demás…

En otros casos, a pesar del esfuerzo extenuante y el tiempo invertido, la tentación pierde la partida y se retira, nos deja en paz al menos por un tiempo, no sin antes permitirnos por descuido involuntario o revelación divina ver su verdadero rostro, es como si una venda cayera de nuestros ojos y podemos ver con claridad y asombro que se trataba de depredadores disfrazados.

Independientemente de si caíste en sus redes o no, procura recordar su verdadero rostro la próxima vez que se acerque a susurrarte al oído, en ocasiones requiere más valentía retirarse de una batalla que quedarse a pelear.

No siempre es fácil hacer lo correcto, en ocasiones nos traiciona nuestra humanidad y nuestros deseos van en contra de los valores por los que nos hemos regido durante años, nos encontramos en una encrucijada entre lo que quisiéramos hacer y lo que deberíamos hacer, hoy, te motivo a hacer el bien, a caminar con prudencia y vencerte a ti mismo, a levantarte y seguir adelante, no pongas en juego lo que ha tomado largo tiempo construir, protege lo que amas y a quienes amas empezando por ti, no todo lo que brilla es oro, el mundo está lleno de sensuales cantos de sirena que terminan en destrucción.

Todos llevamos dentro una voz que nos indica que nuestro semáforo está en rojo, procuremos escucharla.

-FMS-