Recuerdos de antaño #3

Todos tenemos vivencias que se volvieron secretos, experiencias que guardamos en nuestro corazón y que de cuando en cuando se pasean por nuestra mente, nos hacen divagar transportándonos al momento, a la persona o al lugar…

Allí están, para recordarnos nuestra fortaleza o nuestra debilidad, escondidas detrás de nuestros ojos, dormidas en la punta de la lengua descansan calmas en algún rincón del pensamiento, las despertamos cuando las evocamos, entonces provocan en nosotros una leve sonrisa, una pícara mirada cómplice o un escalofrío en la piel y luego, vuelven a su estado pasivo de recuerdo y se quedan allí, donde pertenecen.

“Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un momento de perfección.” Sabato

FMS ©By Mi vagón del tren

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Lo más sencillo es decir “no existe”

Una relación se construye día a día con dosis constantes y equitativas de compromiso, esfuerzo y dedicación.

Con risas y también con lágrimas.

En un mundo acostumbrado a lo instantáneo donde muchas cosas parecen ser desechables y se nos motiva a dejar atrás y a soltar prácticamente todo, es importante tener claro que una relación de pareja exitosa no tiene una receta mágica, tampoco sucede de la noche a la mañana, es el resultado de dos seres humanos imperfectos que decidieron unirse para amarse, crecer, aprender el uno del otro, apoyarse, respetarse y valorarse.

Me encuentro tantas personas hablando sobre la no existencia del amor verdadero que no puedo evitar el preguntarme: ¿cuál es tu concepto de amor verdadero? ¿Eres lo que buscas en otros? ¿Estás dispuesto o dispuesta a dar lo que demandas recibir?

Es cierto que hay relaciones fallidas, fracasos que dejan heridas y experiencias dolorosas pero deberían ser la excepción y no la regla.

Cuando como seres pensantes nos permitimos evaluar la persona o relación en la que estamos involucrándonos, vemos señales, comportamientos y tenemos claro nuestro valor es más difícil que nos dejemos dominar por peligrosas emociones pasajeras, no es cierto que el amor es ciego, el amor debe tener los ojos bien abiertos, los oídos muy atentos y el cerebro encendido, debe ser inteligente y cuidadoso, si de buenas a primeras nos entregamos en bandeja de plata y saltamos al vacío sin ningún tipo de red protectora corremos el riesgo de terminar lastimados y eso no necesariamente es culpa del amor o de la otra persona sino responsabilidad únicamente nuestra; el otro día escuchaba una canción cuya letra iniciaba con estas líneas: “yo sabía que esta relación no tenía futuro, que iba terminar mal”, inevitablemente lo primero que pensé fue “entonces ¿qué sentido tenía iniciarla?”, lo curioso es que es la realidad de muchas personas que con buenas intenciones dan el beneficio de la duda a comportamientos que difícilmente mejoren, me gustaría aclarar que creo en el poder del amor para generar cambios pero eso viene desde el interior de cada ser humano y no necesariamente está en nuestras manos producir esos cambios.

He estado con mi pareja un total de 22 años y no siempre ha sido sencillo, no somos las mismas personas que a los 18 años cuando nos conocimos, hemos crecido, cambiado y llorado, nos hemos lastimado y nos hemos perdonado, hemos reído, hemos construido pero sobre todo nos hemos amado y procuramos con frecuencia recordar que seguimos siendo seres independientes unidos por elección propia para vivir esta maravillosa aventura llamada vida, tenemos acuerdos y desacuerdos, hemos atravesado verano, invierno, otoño y primavera y hemos también utilizado muchísimos de los colores de la paleta, entendiendo cada color como una situación a enfrentar, pero decidimos hacerlo juntos, entendimos que somos más fuertes cuando estamos unidos.

¿Hemos querido tirar la toalla? Quizá alguna vez, pero se ha invertido tanto que decidimos que gane el amor, porque sabemos lo que tenemos.

Una relación necesita romanticismo, palabras bonitas de admiración, reconocimiento y respeto, una relación necesita seguir diciendo ”te amo”, necesita poder decir “perdón”, no necesita orgullo y soberbia necesita humildad, una relación necesita escuchar, escuchar con detalle y atención lo que la persona precisa decir, lo que le asusta, lo que le gusta, lo que está viviendo, necesita conversaciones profundas y superficiales.

Una relación necesita mirar a los ojos, necesita risas y chistes, necesita pasión, picardía y sensualidad.

La persona a nuestro lado necesita saberse nuestra prioridad, necesita saber que es merecedora de nuestro respeto y tener claro lo que significa para nosotros.

Claro que es más sencillo brincar de relación en relación y quedarse mientras duran las mariposas en el estómago, la etapa del enamoramiento es deliciosa pero las bases no se construyen ni se mantienen de esa manera.

Cuántas parejas escuchamos que no sienten siquiera deseos de regresar a casa, ahora yo pregunto, esto es sobre ti no sobre tu pareja: ¿estás haciendo de tu hogar un lugar donde a ti misma(o) te gustaría llegar? ¿Es tu hogar un puerto seguro para tu familia o un campo de batalla lleno de frustración y reclamos?

Una flor crece con cuidados, con la dosis necesaria de cada uno de sus elementos vitales pero a veces creemos que una relación tiene que crecer sola y dejamos de cuidarla, de abonarla y de podarla.

No hablo aquí de relaciones tóxicas y nocivas, no hablo de mantener relaciones donde nos anulamos como personas, donde la infidelidad o la agresión viven dentro, lo que atenta contra nuestra vida y nuestra integridad NO es negociable, hablo aquí de todo lo que sí se puede hacer cuando sabemos que tenemos una persona valiosa a nuestro lado, un ser humano con virtudes como nosotros y con defectos como nosotros.

Todos tenemos “nuestro paquete”, todos cargamos heridas, conductas modeladas, experiencias previas que nos han marcado de alguna manera pero todos tenemos también la capacidad de decidir algo diferente para nuestra vida y nuestras familias o relaciones, tenemos a nuestro haber la capacidad de romper patrones y escribir historias nuevas y diferentes, todos tenemos peculiaridades que pueden convertirse en un tema delicado en una relación y es allí donde nuestra determinación y compromiso marcan una diferencia porque por lo general son comportamientos que también nos afectan a nosotros mismos y que trabajarlos en primera estancia beneficiará nuestra vida y como consecuencia nuestra forma de relacionarnos.

Hay situaciones medulares que no se pueden aceptar pero hay otras pequeñas facetas que se pueden trabajar como pareja y que nos hará muy bien hacerlo, no, no todo es desechable.

Enfocarnos en lo bueno, en lo admirable, en esas características que te hicieron amar a esa persona en primera instancia y mantener los detalles puede recordarnos cómo las cosas pueden volver a ser.

No se trata solo de soltar, sino también de amar, cuidar y sanar, no se trata solo de soltar sino también de no agarrar cualquier cosa.

Amemos con inteligencia y sentido común y procuremos construir en lugar de estar destruyendo, decidamos unificar en lugar de disolver.

El amor verdadero sí existe, no es perfecto porque nadie lo es pero cuando es genuino, está cerca de serlo.

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Con sabor a miel

Qué lindas las parejas que se disfrutan, que se miran, que se ríen y se dan su lugar.

Qué lindas las parejas nuevas o las que llevan años, que conversan, que se escuchan, se acarician y se besan.

Qué lindas las parejas que no se dan por sentado, que se valoran, que se conocen y se reconocen, que deciden descubrirse en cada etapa para no olvidarse de quienes fueron y quienes son.

Que se perdonan y crecen.

Qué lindas las parejas que abrazan su amor y lo gozan en libertad, sin pena, sin complejos o estereotipos.

Qué lindas las parejas valientes, que se arriesgan a sabiendas de que no siempre se puede ganar, que el amor más perfecto duele de vez en cuando, que se saben en peligro de extinción pero siguen adelante recordando que nada que haga a tu persona favorita feliz, está pasado de moda.

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De herencias y legados…

Cuando uno se da cuenta miran y cuando no, también…

Les podemos heredar muchísimas cosas pero la calidad humana, el respeto, la sensibilidad, el amor y la misericordia, así como muchos otros valores perennes e indispensables en la vida solo pueden modelarse y allí radica la verdadera belleza, en dejarles un legado que no caduca.

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Sobre la violencia…

No se puede tapar el Sol con un dedo, todo empieza en el hogar.

Es más fácil formar niños con amor, empoderados, seguros, felices, con sentido de justicia e igualdad y emocionalmente equilibrados que reparar adultos rotos…

Tener un niño cerca siempre, siempre nos va retar a ser mejores seres humanos por el simple hecho de que nos mira, nos sigue y nos imita.

Reinventemos el futuro y no sólo esperemos un mundo mejor sino dejémosle también mejores seres humanos al mundo.

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Deja ya de besar sapos…

Tu historia no es muy diferente a la de algunas mujeres, entregaste tu amor, tu tiempo, tu dedicación y muchos años de tu vida a una relación que resultó ser historia, no me tomes a mal, ¡en buena hora resultó ser historia! porque era tóxica y nociva, te daba migajas a cambio de los “platillos gourmet” que estabas dispuesta a servir y eso no es justo.

Te vi secarte poco a poco y como a un árbol en otoño se te cayeron las hojas, sabía en mi corazón que florecerías pronto porque te conozco, te he visto, eres una mujer valiente, una luchadora amante de la vida, tienes un corazón que emana amor, esperanza y resiliencia, aún cuando tú misma no lo veías venir, yo sabía que tu primavera se acercaba cada vez más mientras añorabas entre sollozos aquellos días de sol, pero así fue, poco a poco, un día a la vez llegó tu primera flor y la segunda y la tercera hasta que nuevamente te llenaste de color, de alegría y de frescura, reverdeciste como aquellos campos áridos cuando reciben las primeras lluvias, te lo dije, ibas a volar alto, surcarías los cielos buscando tierra fértil y pastos más verdes y para hacerlo tenías que arrancarte tú misma de dónde estabas plantada por más doloroso que fuera.

Hoy te miro y se llena de orgullo mi corazón, pero a veces, solo a veces me pregunto si un poco de polvo de aquella tierra quedó en tus zapatos, si algunas de aquellas palabras que solemos escuchar sobre nosotros mismos aún siguen en tu corazón…

¿No te cansas de besar sapos?

Las experiencias de la vida que se repiten una y otra vez tienen como única finalidad enseñarnos aquello que no hemos querido aprender, reconocer nuestro valor, lo que sí, lo que no y lo que nunca son decisiones que nadie puede tomar por nosotros.

Cuando las adversidades llegan como resultado de decisiones equivocadas entristecen un poco más que cuando el destino las trae de manera sorpresiva…

Nadie más va decidir lo que nosotros debemos decidir, nadie más va apreciarnos y valorarnos como lo merecemos si nosotros mismos no tenemos clara nuestra valía.

Está bien caminar por la vida y darle nuevas oportunidades al amor, generalizar es equivocarse, no podemos cerrarnos a vivencias nuevas por malas experiencias. La vida está llena de momentos esperando ser vividos, pero vívelos con el corazón sin dejar de lado tu sentido común.

Hay cosas que desde todo punto de vista no están bien y hacer caso omiso a las señales de alerta nunca le ha hecho bien a nadie.

Detén el paso, baja el ritmo, no necesitas apresurarte, se camina antes de correr de lo contrario caerás de bruces y terminarás lastimándote tú misma, una vez más.

Recuerda, si salta como sapo, croa como sapo y huele a sapo, ¡es un sapo!, no te va dar peras un olmo, afina tu mirada, agudiza tus sentidos y busca en otra dirección.

Nuevamente pregunto:

¿No te cansas de besar sapos?

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Que sea mutuo…

Que no te falten sonrisas y besos, que no te falte ternura, deseo, erotismo y pasión.

Que no te falte un silencio en empatía o una larga conversación, un oído que te escuche y un hombro donde poder descansar.

Que no te falte el abrazo fuerte cuando te fallen las piernas ni la mirada atenta que sin necesidad de palabras dice: “aquí estoy”; que no te falte un puerto seguro donde sentarte a mirar el mar.

Que no te falte el espacio y el tiempo necesario para encontrarte, para ser tú en libertad y sin limitaciones siempre que lo necesites, que no te falte la mano que tome la tuya con firmeza cuando todo se haya oscurecido ni esa cálida y conocida voz que te recuerda tu canción.

Que no te falte la complicidad y familiaridad que trae el tiempo, la calidez y la calma de sentirte en paz.

Que no te falte bondad, respeto, consideración y reconocimiento, que no te falte lealtad, honestidad y compañerismo, que no te falte amor, sobre todo amor.

Que no te falte justicia, verdad y perdón.

Que no te falte compromiso y entrega para construir un nosotros.

Y por favor… que sea mutuo, para que tampoco le falte lo mismo a él.

-FMS-

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Estar a la altura…

No se necesita tener un interrogatorio preparado para poder conversar con nuestros hijos, es mucho mejor crear un ambiente donde cada vez que lleguen encuentren amor, paz, respeto, seguridad y aceptación.

Ninguno de nosotros se siente cómodo si al conversar con alguien solo recibe preguntas, por otro lado, un oído atento, un poco de empatía y el tan subvalorado contacto visual pueden hacer maravillas.

Crear un canal de comunicación íntima y profunda no es una tarea de la noche a la mañana, requiere esfuerzo y dedicación (como todo lo que vale la pena), ése canal empieza desde que son pequeños, porque las cosas que les emocionan o les afligen y que en ocasiones nos parecen risiblemente inocentes o pequeñas según nuestra “gran estatura adulta” son las que se convertirán más adelante en temas críticos, por eso, procuremos darle la importancia que merecen; los niños no van a contarnos algo que no sea significativo para ellos y si les mostramos que lo que tienen para decir es igual de significativo para nosotros, muchas historias pueden ser distintas.

A veces lo único que se necesita es estar a la altura. ❤️

FMS

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R-O-M-A-N-C-E

Un poquito de creatividad por aquí y otro poquito por allá convierten momentos cotidianos en recuerdos inolvidables que alimentan cualquier corazón y por lo tanto cualquier relación.

El paso de los años nos enriquece como pareja, nos fortalece y nos permite conocernos más en muchas nuevas situaciones que la vida nos presenta, crecemos, aprendemos y nos unimos más, eso, claro está si junto con todo ese aprendizaje tenemos cuidado especial de los detalles, si prestamos la atención suficiente para notar que esa persona que está a nuestro lado no necesariamente es la misma de quien nos enamoramos hace años. La vida nos cambia y las relaciones deben adaptarse a esos cambios para sobrevivir.

Acostumbrarnos a lo mismo de siempre creyendo que funciona y dejarnos absorber por la monotonía es un golpe bajo, silencioso y letal que hace estragos a largo plazo.

Romance… Romance… Romance…

Unas flores, un detalle, una sorpresa, una carta, una cita, un pic nic, no se necesita una “millonada” para sorprender a esa persona especial y los detalles románticos tampoco tienen género definido y en ocasiones están subvalorados.

Conocer el lenguaje en que nuestra pareja se siente amada y valorada es primordial, todos nos sentimos amados de distinta manera, de poco me sirve que me llenen de regalos si yo me siento amada cuando me dedican tiempo de calidad, una “peli” en el viejo sillón o una amena conversada con un chocolate caliente… Conocernos no solo es un reto sino una herramienta súper útil a la hora de demostrar amor.

Aquello de hacer una carta, mirar a los ojos, cocinar una cena o tener el detallazo de escuchar con atención cuando nuestra persona nos habla, son detalles atemporales y nos hacen sentir apreciados, valorados y tomados en cuenta.

Decir “te amo” es maravilloso pero tiene mucho más peso cuando nuestras acciones son consecuentes con nuestras palabras, de lo contrario el efecto es contraproducente en lugar de favorecedor.

Uno no se siente amado cuando se lo dicen mil veces, sino cuando se lo demuestran y aunque suene trillado el amor sí es como una planta que necesita cuidados y atención para crecer fuerte y dar fruto.

A lo largo de las relaciones uno se conoce, se desconoce y luego se re-conoce, por lo que es súper importante estar atento a la estación en que nos encontramos, el otoño, el verano, el invierno o la primavera conllevan cuidados muy distintos unos de otros, cada día es una conquista.

Y recuerda, nada que haga feliz a la persona que amas está pasado de moda.

-FMS-

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