Sin receta perfecta…

Yo solía decir que el amor siempre sería suficiente pero estaba equivocada, creo que la manera correcta de decirlo es que el amor cuando es mutuo siempre será suficiente, y aún así, el amor por si solo, el amor como tal, como palabra y sentimiento tampoco será nunca suficiente si no se acompaña de una serie de variables indispensables para que exista, crezca y se fortalezca.

El amor para ser suficiente necesita ser justo, ser comprometido, ser comunicado en el lenguaje correcto, ser paciente y construido día a día.

La entrega debe ser recíproca partiendo del hecho de que algunas veces uno de los dos necesitará entregar un poquito más dependiendo de la situación o el momento de la vida en que se encuentren, pero siempre con la certeza de que la balanza pronto encontrará el tan valioso y necesario equilibrio.

Decir “te voy a amar para siempre” es poco realista, “hoy decido amarte para siempre” es un poco más cercano a la realidad porque es una frase que implica un compromiso diario; somos seres en constante cambio, en continuo crecimiento, y si como pareja dejamos de conocernos, si dejamos de escucharnos y de buscarnos asumiendo absurdamente que somos y seremos aquella misma persona que conocimos hace años, lamentablemente nos encaminamos hacia una muerte anunciada.

Descubrirnos y aprender a amarnos en cada etapa de nuestra vida es el secreto, porque el amor también cambia, reconocernos y reinventarnos como uno y como dos, como individuos y como pareja es lo que nos vuelve fuertes, lo que nos vuelve cercanos y lo que vuelve este viaje tan lindo y a veces tan retador mucho más entretenido y muchísimo más hermoso, sin dejar nunca de lado lo que para mí personalmente es medular, Dios.

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Emociones a flor de piel…

Miro a mi alrededor y me duele, el clamor de los niños que son maltratados, la desesperanza de los jóvenes que están extraviados, las luchas de poder entre los fuertes sin importar el daño que provocan en los más débiles.

Miro a mi alrededor y me duele la incertidumbre con la que camina el mundo, la soledad que abraza los corazones y la tristeza en la que se ahogan muchos, las lágrimas que brotan y las que se quedan dentro, las palabras que gritan y los silencios forzados.

Miro a mi alrededor y me duele como nos vamos perdiendo, aislando, rodeados de personas pero solos buscando aprobación de seres a quienes ni siquiera conocemos.

Y entonces, cuando el nudo en la garganta me hace respirar con dificultad, se asoma un brillo intenso en la escena de mi mente y miro…

Miro a mi alrededor y veo brotar el amor entre las personas, corazones siendo sanados y escucho canciones de esperanza, de resiliencia y paz, seres humanos a los que el dolor no ha destruido sino que contra todo pronóstico los ha hecho más fuertes, para amar mejor, para amar con entrega y empatía, miro a mi alrededor y encuentro las manos extendidas que siguen diciendo en medio del bullicio “aquí estoy”.

Miro a mi alrededor y escucho niños riendo porque siguen habiendo personas con deseos de amarlos y marcar una diferencia en sus vidas, miro jóvenes que retroceden en sus pasos y vuelven a encontrarse consigo mismos y su valor en aquel punto del camino donde calienta el Sol, porque hubo alguien que se animó y fue a buscarlos, veo personas diciendo sí se puede, y no son las menos sino las más, pero debemos educar nuestros ojos y redireccionar nuestro corazón para dar con ellos, para ver aquello para lo que fueron creados.

Y entonces me emociono, hay esperanza, el mundo sigue siendo un lugar maravilloso, hay mensaje, hay sentido y hay propósito, y por pequeño que parezca el aporte de los corazones que se resisten a dejar de brillar, allí está, y esa luz cálida se propaga y se multiplica porque solo el amor puede salvarnos, el amor como revolución, el amor como la fuerza que mueve al mundo.

Seamos mayoría.

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La distancia es relativa…

Dicen que no se puede, pero yo creo que sí…

Creo que podemos amarnos profundamente aún estando lejos.

Creo que puedo sentirte cerca aunque no estés aquí.

Creo en conexiones que trascienden, en corazones que laten juntos, en amores verdaderos y valientes que luchan cada día contra la distancia para encontrarse en los pequeños momentos, en los pequeños detalles y volverse fuertes allí, donde en ocasiones reina la incertidumbre pero siempre gana el amor.

Creo en esos silencios en que invades mi mente, creo en lo que me dicen mis labios y lo que recuerda mi piel… Cierro mis ojos y se dibuja una sonrisa en mi rostro al imaginar la tuya, casi puedo escuchar tu voz como un susurro en mi oído, el sonido de tu respiración; están tatuadas en mi cuerpo tus caricias y como el aroma de un perfume tu olor me invade de cuando en cuando…

Creo entonces que tanto amor no se me queda dentro, viaja, a través del tiempo y el espacio para llegar a ti, para hacerte sonreír, para erizarte la piel y aunque inexplicable está, allí, vivo, mi abrazo te encuentra y te rodea de la misma forma en que el tuyo me rodea a mí como una fuerza invisible que me atrae y entonces de nuevo me vuelvo fuerte, se van mis miedos, se disipan mis dudas y me abraza la certeza, somos nosotros, tú y yo quienes escribimos esta historia.

La distancia es relativa, tantos hay que estando cerca están distantes y sin embargo, a muchos como nosotros la lejanía paradójicamente y contra todo pronóstico se les vuelve leña seca para esa hoguera que no cesa de arder…

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Infinitos…

Cuantas historias, cuantos momentos de éxtasis y gloria plena o de crecimiento y dolor.

Tantas risas, tantas anécdotas, tantos recuerdos que invaden mi mente. No, el tiempo no pasa en vano.

Tú y yo, frágiles y fuertes, algunas veces seguros y otras tantas desconcertados, creciendo, aprendiendo, avanzando, siempre juntos, tomados fuertemente de la mano mirando hacia adelante, disfrutando el presente y aprendiendo del pasado, cuidándonos en cada paso el corazón mientras diseñamos un futuro.

Tú y yo, una historia conocida y nueva a la vez, descubriéndonos en cada etapa de la vida, reinventándonos en cada situación que demanda de nosotros una nueva versión.

Cuánto amo esta colección de vivencias, esta familiaridad y la complicidad que traen los años…

No sé si la alegría duele, pensaría que no, pero a veces, solo a veces es tanta la felicidad que me produce pensarte que se me confunde la risa con las ganas de llorar.

Por mucho y por siempre, mi persona favorita.

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Fotografía: https://pin.it/mv2qx3n4mezmp6

Los menos…

Que te quieran espectacular o desarreglada, que te disfruten oscura o iluminada.

Que saboreen tu lado dulce y tu sabor amargo, que amen tanto tus risas como tu llanto.

Que te quieran segura o llena de miedos, colmada de virtudes y de defectos.

Que abracen tu paso firme y tus tropiezos, que disfruten tus palabras y tus silencios.

Que lean tus miradas y todos tus gestos, que estén cerquita en los buenos y malos tiempos.

Que estén dispuestos a construir contigo un mundo imperfecto lleno de recuerdos, y que recordemos que a eso están dispuestos,

sólo los valientes,

y son los menos…

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Fotografía: https://pin.it/i75yg7duwndupa

Mucho más…

El amor no es una fotografía perfecta, en el momento justo con la luz adecuada y un escenario de ensueño… puede estar allí claro, pero el amor es mucho más.

El amor no es el atuendo ideal, el maquillaje impecable y el cuerpo soñado, puede existir allí claro… pero el amor es mucho más.

El amor que sobrevive lo idílico, ese que se vive el día a día no tiene tantas fotografías perfectas porque está concentrado en crear momentos de lealtad, entrega y compromiso que no siempre quedan retratados.

Su complicidad, intimidad y familiaridad son tan profundas que una fotografía difícilmente puede capturar tanta historia, tanta conexión.

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Fotografía: https://pin.it/zv53qjh3ooecvp

Aniversario…

17 años de matrimonio cumplimos hoy, la misma edad que tenía cuando te conocí, 23 años llevamos ya tomados de la mano cuidándonos el corazón.

Una y mil veces sí, a ti, a tus risas, a tus besos y a tus abrazos; una y mil veces sí, a tus bromas tontas, a tus impredecibles ocurrencias, a tu espontaneidad e ingenio; una y mil veces sí, a tu hombro, a tu compañía, a tu voz y al calor de tu cuerpo; a esas historias que inventas para ayudarme a dormir, a los bailes locos que haces para hacerme reír, a tu oído atento y tu palabra sabia, una y mil veces sí a tu alma soñadora y tu incansable y valiente espíritu guerrero, a la nobleza y bondad de tu corazón.

Una y mil veces más sí, a esta historia, a este caminar a tu lado, eres mi regalo del cielo y mi hermosa bendición.

Te amo mucho más que hace 23 años.

🎵🎶”Como naufragan mis miedos si navego tu mirada, como alertas mis sentidos con tu voz enamorada, con tu sonrisa de niño como me mueves el alma, como me quitas el sueño, como me robas la calma”🎶🎵

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Fotografía: https://pin.it/lla2rjeqggpkkb

Un poco a poco que no acabe

Amo mi vida contigo…

Este olor a hogar, cargado de mini rutinas diarias, de intercambio de relevos y diálogos completos que nacen sin necesidad de hablar.

Amo mi vida contigo…

El sonido de tus risas, de tus pasos al llegar, el calor de tus abrazos y el aroma de tu piel, lo dulce de tus caricias y tu irritante necedad.

Amo mi vida contigo…

Esto de ver pasar los años, de conocerte siempre un poco más, de tomarte de la mano mirando un atardecer, de que compartas siempre tu jugo y te bebas mi café.

Amo mi vida contigo…

Poder crecer a tu lado, como uno y como dos, mirar hacia delante juntos en la misma dirección, levantarte yo lo brazos cuando dejas de luchar y verte coser mis alas cuando no puedo volar.

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Recuerdos de antaño #3

Todos tenemos vivencias que se volvieron secretos, experiencias que guardamos en nuestro corazón y que de cuando en cuando se pasean por nuestra mente, nos hacen divagar transportándonos al momento, a la persona o al lugar…

Allí están, para recordarnos nuestra fortaleza o nuestra debilidad, escondidas detrás de nuestros ojos, dormidas en la punta de la lengua descansan calmas en algún rincón del pensamiento, las despertamos cuando las evocamos, entonces provocan en nosotros una leve sonrisa, una pícara mirada cómplice o un escalofrío en la piel y luego, vuelven a su estado pasivo de recuerdo y se quedan allí, donde pertenecen.

“Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un momento de perfección.” Sabato

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