Un privilegio llamado amistad.

Hay personas que son música y canción, mano de ayuda y hombro de consuelo.

Hay personas que son compañía, oído atento, palabra de aliento o prudente silencio.

Hay personas que son risa, frescura y luz.

Hay personas que son lealtad, entrega y compromiso, que son llamada de media noche y un genuino: “¿cómo estás?”.

Hay personas que son lluvia fresca sobre tierra seca y manantial de agua cuando se tiene sed.

Tesoros con quienes se habla con la misma facilidad lo trivial y lo profundo.

Tesoros con quienes se ríe hasta las lágrimas y se llora con la misma libertad.

Tesoros que acompañan, que escuchan y no juzgan.

Tesoros que conocen tu lado fuerte y protegen tu lado vulnerable incluso de ti mismo si es necesario.

Lo sé porque los conozco, los tengo en mi vida, son pocos y les llamo amigos.

-FMS-

Amiga, mujer… Si te vieras con mis ojos.

Si te vieras con mis ojos aceptarías tus arrugas y tus estrías como hermosas huellas de la vida y tus cuarenta y tanto como un arma de seductora sensualidad que implícitamente dice: experiencia, madurez, seguridad y confianza…

Si te vieras con mis ojos notarías las miradas que atraes, las sonrisas que contagias, los abrazos que inspiras y caminarías confiada desplegando esa innata belleza interna y externa que te ha caracterizado siempre; creerías más en ti, en tu capacidad, en tu autenticidad y en tu valor.

Si te vieras con mis ojos reconocerías la mujer extraordinaria, la amiga incondicional y la madre dedicada que procura inventar cada día una manera distinta de decir “te amo”, quizá, entenderías mejor la frustración e impotencia que me embargan cuando te veo sufrir confundida creyendo que las migajas que recibes son el tipo de amor que mereces…

Si te vieras con mis ojos, con los que te veo desde hace más de dos décadas entenderías que mereces mucho más, mereces un amor soleado, con flores, canciones y pajaritos, con muchas risas, muchas caricias y muchos “te amo”, mereces que las lágrimas derramadas que brotan de vez en cuando en esto del amor, sean la excepción y no la regla; no te conformarías con sobras de nada porque te sabrías digna de un amor de verdad, un amor que te piense y te desee, que te envíe mensajes cursis y te sorprenda con tu postre favorito o con una flor, un amor que te escuche, te respete y te comprenda, que se interese por ti, por lo que tienes que decir, por lo que piensas, por tus pasiones y tus sueños, un amor sensible y aquí no hablo de perfección sino de sinceridad, entrega y compromiso.

Si te vieras con mis ojos dejarías de desperdiciar oportunidades en alguien que no las merece, que nunca las valoró y empezarías por entender que ahora quien merece la oportunidad de una vida distinta, ¡eres tú!; abrirías tus alas un poco lastimadas y entumecidas de tanto estar escondidas y agudizarías la visión buscando pastos más verdes y horizontes nuevos llenos de oportunidades y esperanza, porque aunque lamentablemente hay en el mundo demasiadas cosas mediocres el amor no debería nunca ser una de ellas.

Si te vieras con mis ojos volarías sobre el temor a lo nuevo con esa fuerza interna tan tuya y que a veces crees no tener, lo mirarías y lo enfrentarías dejándolo motivarte y no paralizarte con la certeza que al final aunque el enfrentamiento sea difícil, terminarás más fuerte, no hay victoria sin batalla previa.

Si te vieras con mis ojos sacudirías el polvo de tus pies, abandonarías ese camino árido y plantarías tu propio jardín, recobrarías el brillo en la mirada consciente de que ya fue suficiente de tanto llanto, de tanta decepción, lavarías tu cara, mirarías al sol y sonreirías con labios rojo carmín sabiéndote inteligente, sexy, graciosa, hermosa y fuerte, merecedora de todo lo bueno que hay en el mundo, en la vida y en el amor.

Si te vieras con mis ojos mirarías tus páginas viejas como preciadas enseñanzas y sabios recordatorios de lo que quieres y lo que no y empezarías a escribir nuevas historias.

Si te vieras con mis ojos entenderías que la vida es muy corta para conformarse con algo que te seca y no te hace feliz.

-FMS-

Para ti, amiga mía.

Si hoy te falta fe y no tienes fuerza para creer en un milagro, déjame a mí tener fe por las dos y creer con todas mis fuerzas que verás eso que esperas con lágrimas en los ojos…

Déjame estar de rodillas contigo y tomar tu mano, llorar a tu lado y abrazar tu temor, ser tu voz ahorita que con dificultad salen tus palabras, déjame orar por tí y mostrarte la claridad con que mis ojos ven esperanza en este momento que se nubló tu visión… Recuesta tu cabeza, descansa tu angustia y date tiempo para regresar.

Déjame tomar tus brazos y levantarlos, darte un poco de la fuerza que de ellos se ha ido, caminemos juntas este valle de muerte y oscuridad, busquemos la vida, busquemos la luz…

Déjame hoy creer por las dos que todo va estar bien.

-FMS-

Mi paz vale más, ¿y la tuya?

Una vez un amigo me dijo: “Hay personas a las que debes mantener a cierta distancia, para que cuando te lancen la piedra, no te alcance”.

Creo firmemente que en cuanto dependa de nosotros debemos procurar estar en paz con todo el mundo, eso, sin embargo es un reto importante ya que no todas las personas se rigen bajo la misma filosofía. 

No es mi intención hacer “enemigos”, de hecho ni siquiera me gusta la palabra, pero inevitablemente vamos a encontrarnos con personas que se acercarán a nosotros con la intención de sacar provecho o solamente hacer daño, más que todo por imperfecciones en el funcionamiento de su “sistema interno” que por algo que nosotros hayamos hecho,  y desafortunadamente, habrá momentos en los que esas actitudes nos van a alcanzar y nos van a lastimar. 

Es allí donde reflexiono sobre la importancia del perdón, pero el perdón inteligente, cuando decidimos perdonar lo hacemos principalmente por obediencia a Dios y por amor a nosotros mismos, el perdón no es una cualidad innata del ser humano, es un don divino, un milagro de sanidad y libertad que Él hace en nosotros cuando se lo permitimos y que trae como consecuencia alivio y paz, las heridas abiertas cicatrizan y lo que dolía antes no duele más, sin embargo, tenemos que ser conscientes que perdonar no significa permitir maltrato, mentiras, ofensas o maldades una y otra vez, “perdón” no es sinónimo de “mártir”, de la misma manera en que arrepentimiento difiere por completo de remordimiento, porque el primero involucra un cambio de actitud. 

Las personas que se dedican a hacer mal, recibirán en su momento el pago a sus acciones, como hemos escuchado antes “quien siembra viento, recoge tempestades”, nosotros por otra parte tenemos el derecho y el deber de tomar distancia de esos seres, velar por nuestra tranquilidad e invertir nuestras fuerzas en las personas valiosas que tenemos cerca.

Cuando decidas por salud mental, emocional y espiritual alejarte de alguien procura estar seguro de que no sea el odio, el resentimiento o el rencor lo que te motiva a hacerlo sino un perdón inteligente, una búsqueda de paz interior y sanidad en vez de un deseo de venganza, si el tesoro más preciado que tenemos es nuestro corazón y de él mana la vida, ¿para qué permitir que la maldad de otro lo ensucie?

Mi paz vale más, ¿y la tuya?

-FMS-

Preciados recordatorios…

Silencie el ruido externo y procure encontrar  la música que lleva dentro, reconozca ese brillo que es particularmente suyo y déjelo fluir, viva los detalles, disfrute las distintas estaciones de la vida recordando que para crecer necesitamos el verano tanto como el invierno, aprenda de sus errores y también de sus aciertos. 

Renueve sus fuerzas, busque lo que llena su alma, lo que enriquece su espíritu y hágalo, reverdezca, ría, baile, cante, disfrute la brisa que despeina, el sol en el rostro, el olor a tierra mojada o la arena en los pies, llénese con los colores de un atardecer y permítase ser niño de nuevo mientras le encuentra forma a las nubes, abrace la ternura, la esperanza y la bondad, cada día está lleno de sorpresas para usted, no deje de maravillarse, la sensibilidad también es fortaleza.

Aliméntese del amor desinteresado de su gente favorita y aliméntelos a ellos también, dar el beneficio de la duda podría sorprenderlo, inténtelo si así lo siente en su corazón, no trate de entender todo lo que sucede, se va desgastar porque muchas cosas no tienen explicación y a veces tampoco tienen sentido, no se distraiga con los pequeños obstáculos del camino, avance, su propósito es más grande de lo que puede imaginar, nadie es como usted y nadie puede cumplir en este mundo lo que usted vino a cumplir.

La vida es muy breve, disfrútese, ámese, acéptese, enfrente sus temores, atrévase a dejar su huella en la vida de alguien con una mirada, una sonrisa, un abrazo o un simple gesto anónimo, abra su corazón a nuevas experiencias y establezca límites sanos tanto en el área laboral como personal, bríndese la oportunidad de ser frágil y vulnerable de vez en cuando, procurar ser siempre fuerte es agotador y por favor, si necesita ayuda ¡pídala!

Libérese de culpas, de complejos y decida ser feliz, perdónese y perdone, implemente en su vida los cambios que considere necesarios y permítase crecer, cada día es una nueva oportunidad para dejar de lado el peso muerto y abrirle los brazos a las muchas nuevas oportunidades que a veces pasan desapercibidas por falta de enfoque, cada día es un milagro y cada momento vivido es un regalo.

No hay nada más hermoso que aquellas personas que disfrutan ser ellas mismas, genuinas, sin pretensiones, con la humildad de saberse humanos imperfectos y al mismo tiempo ediciones limitadas.

-FMS-

Gracias, pero no gracias

En mi vagón del tren (entiéndase mi vida), han ingresado muchos tipos de personas, todas son bienvenidas sin embargo no todas son invitadas a quedarse…

Así de simple, a estas alturas de mi viaje y con la madurez que han traído los años no siento el compromiso de estar cerca de personas nocivas que no me aportan nada y con quienes no me siento cómoda, por el contrario, tengo NO el poder, sino el deber conmigo misma de elegir con sabiduría la gente que quiero tener cerca y de decir adiós sin reparo ni cargo de conciencia a todos aquellos quienes para mi dicha, no pudieron sostener durante más tiempo la fachada falsa.

Me gustan las personas que quieren marcar una diferencia, pequeña, mediana o grande, las personas realistas que saben pensar en positivo, que miran las circunstancias pero se saben fuertes y despiertan el gigante resiliente que todos llevamos dentro, ese que nos permite levantarnos y elevarnos sobre las situaciones que enfrentamos una y otra vez, la gente que no ahoga la voz interna que le habla de esperanza, del poder del amor, de un mejor futuro y que le despierta el deseo de ser parte del cambio que quiere ver, aquellos héroes anónimos e imperfectos de quienes aprendo siempre algo nuevo.

Me gustan las personas que creen en los demás, en su capacidad y en la bondad de su corazón, las personas genuinas y leales que saben ofrecer una amistad sincera, que conocen de respeto, empatía y humildad, aquellos que me exhortan y me confrontan con el amor como estandarte, los que dicen “presente” sin haber yo mencionado su nombre. Rodearme de este tipo de gente es un privilegio que me alimenta el alma.

No necesito a mi lado alguien que me ofenda o me humille.

No necesito a mi lado alguien que use en mi contra en cuanto puede, las partes frágiles que le he mostrado en mis momentos más vulnerables.

No necesito a mi lado alguien que cuestione y critique de manera destructiva mi vida, mis esfuerzos y mis luchas sin saber cómo le iría estando en mis zapatos.

No necesito a mi lado alguien que me haga llorar más de lo que me hace reír.

No necesito estar bajo el dedo señalador y la mirada de decepción de personas a quienes nunca se les queda bien.

No necesito a mi lado mentirosos en quienes no puedo confiar ni tampoco aquellos a quienes la envidia les impide celebrar mis triunfos.

No necesito a mi lado farsantes que tienen una cara para cada ocasión, individuos que buscan solamente su beneficio al precio que sea.

Las personas prudentes seleccionan cuidadosamente a quienes quieren tener cerca, abren su corazón, profundizan en relaciones sanas y las cultivan porque eso las hace mucho más fuertes y lo saben, las enriquece porque la buena compañía, el cariño sincero y la verdadera amistad, siempre agregan valor.

Si usted tiene en su vida personas perniciosas, que destruyen más de lo que edifican, quizá pueda, ante la pregunta tácita: “¿Puedo formar parte de tu vida?”, responderles lo mismo que les respondo yo:

¡Gracias, pero no gracias ;)!

-FMS-