Una posición que se decide…

Un corazón desagradecido siempre será un corazón inconforme e infeliz.

Cuando nada te llena y todos los días son iguales ante tus ojos es porque has perdido la perspectiva, se empequeñeció tu alma y perdió la capacidad de asombro, olvidaste que la vida en sí es un regalo que se honra y condicionaste tu felicidad a situaciones pasajeras, colocaste altares transitorios, no eternos.

Un corazón agradecido tiene siempre una manera distinta de ver las cosas porque valora a consciencia todo aquello que lo rodea; no es ciego, tampoco ingenuo, no minimiza la adversidad o las dificultades, simplemente les da la importancia que merecen, no se preocupa, se ocupa que es distinto sin permitir que le sean robados los colores de la vida.

FMS ©By Mi vagón del tren

¿Atentos o distraídos?

Vivir a consciencia, con los ojos del corazón abiertos, con el alma despierta, atenta.

Amar, besar, abrazar, perdonar, crecer, aprender, conquistar; porque todo pasa y lo único que queda en nuestras vidas como un tatuaje indeleble en el alma son los recuerdos; de personas inolvidables, de momentos invaluables y vivencias mágicas que trascendieron y no se volverán a repetir.

Cada día se pasean frente a nuestros ojos decenas de milagros, prodigios que nos son robados porque nuestra sensibilidad está distraída corriendo de aquí para allá.

Deténgase; respire, olfatee, observe, toque, baile, sonría, camine, piense, saboree, sienta, llore, duélase, libérese, vibre, conmuévase, emociónese; todos esos y muchos más son privilegios intangibles que nos fueron dados, valorarlos como el tesoro que son depende de nosotros y hacerlo nos lleva a un nivel más alto de agradecimiento.

Ser conscientes de las pequeñas cosas que al final del día nunca son tan pequeñas se decide, se aprende.

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