Ese famoso grano de mostaza

Y caminamos despacio, avanzando, mirando como en cada paso de fe, aparece de la nada frente a lo que nuestros ojos naturales miraban como un abismo, el camino que nos lleva al otro lado, a nuestro nivel de desarrollo próximo, a esa mejorada versión de nosotros mismos, a esa nueva aventura y nos recibe con brazos abiertos y una amplia sonrisa una etapa más reflexiva, más sabia, más valiente, más madura y con las prioridades en el orden correcto. 

-FMS-

Tus manos 

Las recuerdo ásperas, bruscas y llenas de manchas de aceite de carro por más agua y jabón que utilizaras para lavarlas.

De niño, por tus entretenidos relatos y los de tu padre, debieron estar en la misma condición que cuando te conocí, probablemente sucias de tierra, manchadas, llenas de uñeros y con las típicas marcas que coleccionan durante ciertos meses del año los recolectores de café.

Las vi cambiar, ya no tenían manchas de café y tampoco de aceite, se llenaron de pasión, de letras, de lápices, de apuntes, de preguntas y respuestas, de estudio… Cambiaron un poco su dureza pero nunca su valentía, su fuerza y su entrega.

Las vi colocarse guantes plásticos para limpiar baños y las vi también anudar muchos nudos de corbata con la misma facilidad, con la misma sencillez… Las vi luchar fieras con todas sus fuerzas y también acunar un bebé con extrema delicadeza y suavidad. 

Las vi crecer, madurar y cambiar. 

Ya desde hace más de 20 años tengo el privilegio de estrecharlas entre las mías; cuántas historias relatarían si pudiesen hablar, cuánto trabajo, cuánto esfuerzo, cuánto coraje y cuánta pasión.

Sí, pasión, porque esas manos que aún hoy trabajan sin descanso en cuanta cosa se cruza por tu mente son las mismas en las que me pierdo yo cada vez que me acarician, expertas también en esa materia. 

Hoy las miré, las detallé, más maduras, más de hombre, en suma mejores e inevitablemente las recordé a nuestros 17 y me sentí inmensamente afortunada, mucho ha cambiado desde entonces pero ellas, siguen sin temor llenándose de aceite, de aserrín, de soldadura, de pintura, de tierra, de libros, de letras, de trabajo, en fin, de toda esa infinidad de cosas que les apasiona hacer y por supuesto, siguen como desde el principio llenándose de amor. 

-FMS-

La vida es hacia adelante

Se dice por ahí que recordar es volver a vivir, y definitivamente es así, estamos llenos de momentos inolvidables que merecen evocarse de cuando en cuando, sin embargo me parece que eso debe ser la excepción y no la regla…

Si vivimos nuestros días anhelando momentos que ya se han ido y pensamos que todo tiempo pasado fue mejor, entonces estamos secándonos poco a poco y no nos hemos percatado. 
Envejemos cuando empezamos a vivir de recuerdos, cuando todo lo bueno, lo bonito, lo memorable de la vida nos sucedió ayer y no creamos nuevos retos, nuevas experiencias, nuevos sueños y nuevas aventuras para el hoy, para el mañana. 

Por el contrario, cuando conservamos la esperanza, la frescura y cultivamos nuestra mente con nuevos proyectos y nuevas metas conservamos esa juventud. 

Albert Einstein lo dijo así: “La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original.”

-FMS-

Una gota en el mar 

Todos los días tenemos la oportunidad de marcar una diferencia, no sólo en nuestra vida sino también en la de los demás. 

Tantas personas cargando sobre sus hombros tantas historias… Es muy sencillo no prestar atención, pero la sensibilidad nos permite educar nuestros ojos ya que fueron creados para ver más allá de una fachada.

Procuremos escuchar nuestro corazón, curiosamente siempre tiene algo que decir y dejemos fluir la misericordia que llevamos dentro, un gesto, una sonrisa, un abrazo, una palabra… 

Podría parecer algo insignificante pero una vez, una asombrosa mujer lo dijo así: “A veces sentimos que lo que hacemos es solo una gota en el mar, pero el mar sería menos sin esa gota”. (Madre Teresa)

-FMS-

Invitación 

Esa sugestiva mirada
que me envuelve y me embriaga,
seductora insinuación 
que bien descifra esta dama…

Esa carcajada ronca
que me hace erizar la piel,
sucumbo a tu respirar intenso
y me vuelvo de papel.

Cual artista en lienzo blanco
comienzas a dibujar
sobre mis curvas caricias 
que me encanta interpretar.

Y yo me pierdo en tus besos,
en el olor de tu piel,
en las líneas de tu espalda
y el ritmo de tu vaivén.

Ya dentro de mí tu música
sutil me invita a danzar
la extasiante melodía
que acabamos de inventar.

Y como leyendo braille
te comienzo a recorrer, 
entregados al instinto
nos rendimos al placer.

Se estremece mi cuerpo 
de solo pensar en ti,
de mirarme solo tuya,
de saberte para mí.

-FMS-

Los niños…

20 de Noviembre, Día Universal del niño.

Los niños son los seres humanos más vulnerables, más nobles, más puros y más inocentes sobre la faz de la tierra, ellos son la esperanza del mundo en envase frágil, sin embargo, muchos de estos pequeños maestros son diariamente maltratados, destruidos, abandonados, abusados, agredidos y asesinados…

Es difícil para mí poner en palabras el dolor que me causan las noticias de este tipo, la indignación y la impotencia que me embarga ante situaciones en las que los niños son las víctimas, siempre los niños, trato de estar informada sobre lo que sucede en el mundo pero conozco mis límites y hay temas que me encuentran siempre con la “guardia baja”, me duelen, me destrozan, me envenenan el alma y me impresionan al punto de robarme la paz, la sonrisa, la fe en las personas y hasta la esperanza en el mundo.

Los niños son para mí la luz de esperanza al final del túnel, el motor que me impulsa a ser la mejor versión de mí misma y a luchar por dejar un mejor planeta del que conozco, ellos son la sonrisa espontánea, el abrazo a tiempo, el comentario audaz que nos hace romper en carcajadas, son la frescura y la paz, un pedacito de cielo que nos recuerda que la vida es breve, que todo cuanto tenemos es transitorio pero un beso, un abrazo y un buen rato de juego quedan para siempre en la mente y en el corazón. Necesitamos su inocencia, su nobleza, su ternura y su esperanza, sus ocurrencias y sus sonrisas, necesitamos dejar que nos enseñen nuevamente a amar de manera desinteresada, a perdonar rápidamente y no guardar rencor, a creer en las personas y a maravillarnos con las cosas más simples.

Los niños son un libro de páginas en blanco, listo para que escribamos en él las mejores historias, los mejores momentos y grabemos en sus mentes los mejores recuerdos, son la mezcla perfecta entre un pequeño aprendiz y un gran maestro.

Tener un niño cerca es más que un privilegio, es una necesidad, ellos son medicina para el alma.

Nosotros los “grandes”, debemos recordar que los niños son nuestra responsabilidad, necesitan tener cerca un adulto que los ame, que los proteja, que los acompañe y les muestre el camino con amor, paciencia, respeto y empatía. Un adulto imperfecto sí, pero con ganas de ser cada día un poquito mejor para brindarle a ese pequeño la seguridad y pertenencia que necesita, un adulto que con su ejemplo modele misericordia y respeto por la vida, que le permita tener esperanza, soñar y crecer libremente, sabiéndose especial, valorado, único y capaz de alcanzar sus metas.

Guardemos sus corazones, dejemos huellas positivas en ellos y de paso, elevemos una oración por aquellos que solo han conocido la tristeza, el luto, el dolor y la violencia.

Una acción de nuestra parte podría parecer aislada, pero muchas “acciones aisladas” siempre marcan una diferencia.

-FMS-