Invitación 

Esa sugestiva mirada
que me envuelve y me embriaga,
seductora insinuación 
que bien descifra esta dama…

Esa carcajada ronca
que me hace erizar la piel,
sucumbo a tu respirar intenso
y me vuelvo de papel.

Cual artista en lienzo blanco
comienzas a dibujar
sobre mis curvas caricias 
que me encanta interpretar.

Y yo me pierdo en tus besos,
en el olor de tu piel,
en las líneas de tu espalda
y el ritmo de tu vaivén.

Ya dentro de mí tu música
sutil me invita a danzar
la extasiante melodía
que acabamos de inventar.

Y como leyendo braille
te comienzo a recorrer, 
entregados al instinto
nos rendimos al placer.

Se estremece mi cuerpo 
de solo pensar en ti,
de mirarme solo tuya,
de saberte para mí.

-FMS-

Los niños…

20 de Noviembre, Día Universal del niño.

Los niños son los seres humanos más vulnerables, más nobles, más puros y más inocentes sobre la faz de la tierra, ellos son la esperanza del mundo en envase frágil, sin embargo, muchos de estos pequeños maestros son diariamente maltratados, destruidos, abandonados, abusados, agredidos y asesinados…

Es difícil para mí poner en palabras el dolor que me causan las noticias de este tipo, la indignación y la impotencia que me embarga ante situaciones en las que los niños son las víctimas, siempre los niños, trato de estar informada sobre lo que sucede en el mundo pero conozco mis límites y hay temas que me encuentran siempre con la “guardia baja”, me duelen, me destrozan, me envenenan el alma y me impresionan al punto de robarme la paz, la sonrisa, la fe en las personas y hasta la esperanza en el mundo.

Los niños son para mí la luz de esperanza al final del túnel, el motor que me impulsa a ser la mejor versión de mí misma y a luchar por dejar un mejor planeta del que conozco, ellos son la sonrisa espontánea, el abrazo a tiempo, el comentario audaz que nos hace romper en carcajadas, son la frescura y la paz, un pedacito de cielo que nos recuerda que la vida es breve, que todo cuanto tenemos es transitorio pero un beso, un abrazo y un buen rato de juego quedan para siempre en la mente y en el corazón. Necesitamos su inocencia, su nobleza, su ternura y su esperanza, sus ocurrencias y sus sonrisas, necesitamos dejar que nos enseñen nuevamente a amar de manera desinteresada, a perdonar rápidamente y no guardar rencor, a creer en las personas y a maravillarnos con las cosas más simples.

Los niños son un libro de páginas en blanco, listo para que escribamos en él las mejores historias, los mejores momentos y grabemos en sus mentes los mejores recuerdos, son la mezcla perfecta entre un pequeño aprendiz y un gran maestro.

Tener un niño cerca es más que un privilegio, es una necesidad, ellos son medicina para el alma.

Nosotros los “grandes”, debemos recordar que los niños son nuestra responsabilidad, necesitan tener cerca un adulto que los ame, que los proteja, que los acompañe y les muestre el camino con amor, paciencia, respeto y empatía. Un adulto imperfecto sí, pero con ganas de ser cada día un poquito mejor para brindarle a ese pequeño la seguridad y pertenencia que necesita, un adulto que con su ejemplo modele misericordia y respeto por la vida, que le permita tener esperanza, soñar y crecer libremente, sabiéndose especial, valorado, único y capaz de alcanzar sus metas.

Guardemos sus corazones, dejemos huellas positivas en ellos y de paso, elevemos una oración por aquellos que solo han conocido la tristeza, el luto, el dolor y la violencia.

Una acción de nuestra parte podría parecer aislada, pero muchas “acciones aisladas” siempre marcan una diferencia.

-FMS-

Un privilegio llamado amistad.

Hay personas que son música y canción, mano de ayuda y hombro de consuelo.

Hay personas que son compañía, oído atento, palabra de aliento o prudente silencio.

Hay personas que son risa, frescura y luz.

Hay personas que son lealtad, entrega y compromiso, que son llamada de media noche y un genuino: “¿cómo estás?”.

Hay personas que son lluvia fresca sobre tierra seca y manantial de agua cuando se tiene sed.

Tesoros con quienes se habla con la misma facilidad lo trivial y lo profundo.

Tesoros con quienes se ríe hasta las lágrimas y se llora con la misma libertad.

Tesoros que acompañan, que escuchan y no juzgan.

Tesoros que conocen tu lado fuerte y protegen tu lado vulnerable incluso de ti mismo si es necesario.

Lo sé porque los conozco, los tengo en mi vida, son pocos y les llamo amigos.

-FMS-