No, no es tarde.

Una vez me dijeron: “Fran, las experiencias de vida están allí ansiosas por ser vividas, solo hay que abrazar lo nuevo, lo que espera por ser descubierto y sonreír (cómplice de uno mismo) al decir, ¡lo hice!”
Esa reflexión se quedó conmigo, hace unos días visitaba un hermoso museo de arte y me pasó algo que no me había sucedido nunca, vi muchas pinturas (entre otras cosas), pero una de ellas, una en especial captó mi atención y me pareció tan hermosa que de la nada brotaron lágrimas en mis ojos. Muchas cosas me conmueven, pero una pintura no lo había hecho nunca y pensé: “experiencias de vida, esperando ansiosas ser vividas…”, una cosa llevó a la otra y me quedé pensando en cuántas veces he dejado de hacer algo por prestar atención a la versión molesta de mi voz interna, esa que acostumbra decir: “es tarde para eso”.

¿Te ha sucedido? ¿Te has cortado las alas tú mismo al creer que es demasiado tarde para hacer algo por primera vez, o para intentar algo nuevamente? ¡Tarde!, ¿en serio?

La vida es un descubrirnos constante, me encanta cada etapa que vivo y las pasiones que descubro por más distintas que sean unas de otras porque encierran parte de mi esencia, a veces nos acostumbramos tanto a lo que nos rodea, o nos dejamos absorber a tal punto por el día a día que perdemos la capacidad de asombro y dejamos de maravillarnos olvidando que cada experiencia vivida es un regalo. Aquello que arde dentro de nosotros, esos sueños que siguen tocando nuestra puerta a pesar de los años instintivamente nos acercan a nuestro propósito, a nuestro llamado y el camino para alcanzarlos está por lo general cargado de obstáculos, dudas, preguntas y temores que en mi criterio solo sirven para darnos cuenta si lo que sentimos es una emoción pasajera o por el contrario, una pasión más fuerte que nosotros mismos a la que es imposible renunciar.

Es muy común escuchar que nosotros somos nuestro peor enemigo y lamentablemente algunas veces es verdad, nos criticamos fuertemente, somos demasiado exigentes y hasta drásticos, está bien motivarnos a dar lo mejor sin embargo eso resulta contraproducente si nuestro mejor esfuerzo nunca es suficiente y no para otros, sino para nosotros. Estamos llenos de sueños, anhelos, metas y deseos que en ocasiones apagamos casi en el mismo momento en que surgen en nuestra mente. Sí, los apagamos cuando escuchamos al temor y al desánimo decirnos que no vamos a lograrlo, que ya existen muchas ideas similares, que no tenemos la capacidad, que no conocemos suficiente sobre el tema, que tomará mucho tiempo, que no hay recursos, que no somos tan buenos, en fin, la lista de monstruos que atacan nuestra mente podría parecer interminable, vemos emprendedores cuyos proyectos alcanzaron grandes proporciones y nos corre por las venas esa emoción, el deseo de vernos a nosotros mismos en esa posición y de pronto nos sentimos pequeños, incapaces de alcanzar algo así olvidando que los imperios más grandes y las estructuras más asombrosas se construyeron ladrillo por ladrillo, idea tras idea, error tras error, día tras día. Cada uno de nosotros está equipado con todo lo que necesita para desarrollar su potencial, es momento de vencer el miedo al fracaso, al qué dirán y tomar las decisiones que nos acerquen hacia aquello que anhela nuestro corazón, vocación es lo que hacemos cuando no estamos obligados a hacerlo y es un buen indicador de qué es lo que nos apasiona.

No, no es tarde para buscar un nuevo hobbie, escribir un libro, cambiar de trabajo o de profesión, no es tarde para iniciar un deporte, clases de pintura o para entregarse al amor, no es tarde para empezar de nuevo aprovechando las enseñanzas que la experiencia nos dejó, para dar un paso de fe y emprender algo propio.

Cuando una idea fresca y maravillosa aparezca en tu mente, una idea que te dibuje una sonrisa y te haga brillar la mirada, que te cargue de adrenalina y emoción, no la ahogues con la sombre de la duda, la incredulidad o el temor, levanta tu mirada, respira profundo y avanza con determinación, materializa porque quien se queda mucho pensando en dar el primer paso, se le va la vida en un solo pie.

-FMS-

8 comentarios en “No, no es tarde.

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