Cuestión de perspectiva

Disfruto mucho viajar, conocer diferentes culturas, enfoques, opiniones, costumbres, cuando tengo la oportunidad de hacerlo lo valoro mucho, me enriquece, a fin de cuentas lo único que nos llevamos con nosotros al partir son los recuerdos de esas vivencias… He tenido la oportunidad de viajar en avión en varias ocasiones y me encanta, no sé si es la sensación de que “allá arriba” no tengo control de absolutamente nada de lo que suceda, nada depende de mí, nada está en mis manos y no tengo más opción que relajarme y esperar, o quizá, tenga que ver con la paz que me transmite mirar el firmamento desde otra perspectiva, el cielo siempre me ha parecido una parte maravillosa de la creación, encontrarle forma a las nubes un pasatiempo que no olvidé cuando “crecí”, por esa razón siempre que tengo la oportunidad tomo un breve momento del día para admirarlo.

Hoy estoy volando, el cielo está despejado y las nubes se ven divinas, blancas y compactas, me pregunto si en algún momento de mi otra vida después de ésta podré brincar de una a otra como quien cruza un río de piedra en piedra hasta llegar al otro lado, la verdad me encantaría. 

Algunas veces cuando me encuentro una de esas noches cargadas de insomnio en las que parece que el alba se acerca con más velocidad que el sueño me gusta respirar profundo y pensar que voy volando sobre una nube, que soy liviana y la brisa me despeina al mismo tiempo que me calienta el sol, allí nada me preocupa y tampoco nada me puede alcanzar, siempre logro conciliar el sueño, nunca tuve éxito contando ovejas. 

Las nubes desde este ángulo se ven distintas, yo estoy por encima de ellas por lo que tengo un panorama completamente distinto de la situación, no tengo control de nada sin embargo poseo una visión mucho más clara y amplia desde aquí, las nubes son nubes, todas ellas, pero ninguna es igual a otra, parecen ser del mismo color pero tampoco lo son, el sol las impacta desde distintos ángulos por lo que la sombra que cada una de ellas produce sobre la tierra o el mar varía según su tamaño o su forma, las miro con detalle, distintas formas oscuras producidas por esas nubes que por breves segundos se interpusieron a la luz del sol… sombra, luz, sombra, luz.

Pienso para mis adentros que ese patrón se parece un poco a las situaciones de la vida, todas de distinto tamaño, todas de distinto color, cada una dependiendo de lo que sea produce en nosotros una sombra, desde el ángulo en que estamos parecen verse grandes e interminables, sin embargo como todo en la vida es cuestión de perspectiva, sería muy bueno recordar que hay un panorama mucho más amplio que no estamos viendo por lo limitado de nuestra visión, ese momento difícil, esa sombra temporal es después de todo semejante a una nube, está por un instante breve pero muy pronto va desvanecerse permitiendo al sol calentarnos de nuevo y traernos su luz, como dice la canción de Jarabe de palo: “depende, ¿de qué depende?, de según como se mire todo depende ;)”.

La próxima vez que una situación te ensombrezca el ánimo y te oscurezca la visión, procura mirarla como a una nube, transitoria… Todo eso también pasará.

-FMS- 

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