Indelebles huellas de amor

Y entonces llegas, cansado de tu jornada directo a jugar porque hay dos pares de ojitos esperando verte entrar por la puerta, anhelando, es casi imposible que brillen más de lo que brillan cuando te ven…

Te sientas y te escucho, me encuentro sonriendo al escuchar tus risas, enternecida al escuchar tus juegos, plena e inmensamente feliz de que seas tú, el hombre maravilloso que Dios me dio, el padre extraordinario que Dios les dio… Y entonces, poco a poco se apagan las risas mientras a petición suya les dibujas figuras imaginarias en el rostro, un tigre, una princesa, un león…

Todo se va quedando en silencio y de pronto te escucho respirar profundo, porque quedaste rendido, y así, entre el arrullo y la seguridad que extrañamente les provocan tus ronquidos caen rendidas ellas también…

Los tres amores de mi vida ahora duermen plácidamente y yo solo puedo darle gracias a Dios por momentos como este.

FMS

Cuestión de perspectiva

Disfruto mucho viajar, conocer diferentes culturas, enfoques, opiniones, costumbres, cuando tengo la oportunidad de hacerlo lo valoro mucho, me enriquece, a fin de cuentas lo único que nos llevamos con nosotros al partir son los recuerdos de esas vivencias… He tenido la oportunidad de viajar en avión en varias ocasiones y me encanta, no sé si es la sensación de que “allá arriba” no tengo control de absolutamente nada de lo que suceda, nada depende de mí, nada está en mis manos y no tengo más opción que relajarme y esperar, o quizá, tenga que ver con la paz que me transmite mirar el firmamento desde otra perspectiva, el cielo siempre me ha parecido una parte maravillosa de la creación, encontrarle forma a las nubes un pasatiempo que no olvidé cuando “crecí”, por esa razón siempre que tengo la oportunidad tomo un breve momento del día para admirarlo.

Hoy estoy volando, el cielo está despejado y las nubes se ven divinas, blancas y compactas, me pregunto si en algún momento de mi otra vida después de ésta podré brincar de una a otra como quien cruza un río de piedra en piedra hasta llegar al otro lado, la verdad me encantaría. 

Algunas veces cuando me encuentro una de esas noches cargadas de insomnio en las que parece que el alba se acerca con más velocidad que el sueño me gusta respirar profundo y pensar que voy volando sobre una nube, que soy liviana y la brisa me despeina al mismo tiempo que me calienta el sol, allí nada me preocupa y tampoco nada me puede alcanzar, siempre logro conciliar el sueño, nunca tuve éxito contando ovejas. 

Las nubes desde este ángulo se ven distintas, yo estoy por encima de ellas por lo que tengo un panorama completamente distinto de la situación, no tengo control de nada sin embargo poseo una visión mucho más clara y amplia desde aquí, las nubes son nubes, todas ellas, pero ninguna es igual a otra, parecen ser del mismo color pero tampoco lo son, el sol las impacta desde distintos ángulos por lo que la sombra que cada una de ellas produce sobre la tierra o el mar varía según su tamaño o su forma, las miro con detalle, distintas formas oscuras producidas por esas nubes que por breves segundos se interpusieron a la luz del sol… sombra, luz, sombra, luz.

Pienso para mis adentros que ese patrón se parece un poco a las situaciones de la vida, todas de distinto tamaño, todas de distinto color, cada una dependiendo de lo que sea produce en nosotros una sombra, desde el ángulo en que estamos parecen verse grandes e interminables, sin embargo como todo en la vida es cuestión de perspectiva, sería muy bueno recordar que hay un panorama mucho más amplio que no estamos viendo por lo limitado de nuestra visión, ese momento difícil, esa sombra temporal es después de todo semejante a una nube, está por un instante breve pero muy pronto va desvanecerse permitiendo al sol calentarnos de nuevo y traernos su luz, como dice la canción de Jarabe de palo: “depende, ¿de qué depende?, de según como se mire todo depende ;)”.

La próxima vez que una situación te ensombrezca el ánimo y te oscurezca la visión, procura mirarla como a una nube, transitoria… Todo eso también pasará.

-FMS- 

Lo que pienso cuando te pienso.

Eres mi momento a solas, en aquellos tiempos mi pluma y mi papel, la ventana donde miro las sombras de luna llena al anochecer.

Eres mi sonrisa suave, mi escandalosa carcajada también, el olor de mi mañana y mi colorido atardecer.

Eres aroma a oceáno y la sensación de arena en mis pies, el olor del libro nuevo que comienzo a leer.

Eres suspiro profundo, mi gran taza de café, el primer bocado del postre por el que tanto esperé.

Eres el jardín lleno de flores con columpios por doquier donde feliz de la vida por horas me columpié.

Eres mi mejor momento y mi mejor historia también, la danza más hermosa que en mi vida dancé.

-FMS-

Amiga, mujer… Si te vieras con mis ojos.

Si te vieras con mis ojos aceptarías tus arrugas y tus estrías como hermosas huellas de la vida y tus cuarenta y tanto como un arma de seductora sensualidad que implícitamente dice: experiencia, madurez, seguridad y confianza…

Si te vieras con mis ojos notarías las miradas que atraes, las sonrisas que contagias, los abrazos que inspiras y caminarías confiada desplegando esa innata belleza interna y externa que te ha caracterizado siempre; creerías más en ti, en tu capacidad, en tu autenticidad y en tu valor.

Si te vieras con mis ojos reconocerías la mujer extraordinaria, la amiga incondicional y la madre dedicada que procura inventar cada día una manera distinta de decir “te amo”, quizá, entenderías mejor la frustración e impotencia que me embargan cuando te veo sufrir confundida creyendo que las migajas que recibes son el tipo de amor que mereces…

Si te vieras con mis ojos, con los que te veo desde hace más de dos décadas entenderías que mereces mucho más, mereces un amor soleado, con flores, canciones y pajaritos, con muchas risas, muchas caricias y muchos “te amo”, mereces que las lágrimas derramadas que brotan de vez en cuando en esto del amor, sean la excepción y no la regla; no te conformarías con sobras de nada porque te sabrías digna de un amor de verdad, un amor que te piense y te desee, que te envíe mensajes cursis y te sorprenda con tu postre favorito o con una flor, un amor que te escuche, te respete y te comprenda, que se interese por ti, por lo que tienes que decir, por lo que piensas, por tus pasiones y tus sueños, un amor sensible y aquí no hablo de perfección sino de sinceridad, entrega y compromiso.

Si te vieras con mis ojos dejarías de desperdiciar oportunidades en alguien que no las merece, que nunca las valoró y empezarías por entender que ahora quien merece la oportunidad de una vida distinta, ¡eres tú!; abrirías tus alas un poco lastimadas y entumecidas de tanto estar escondidas y agudizarías la visión buscando pastos más verdes y horizontes nuevos llenos de oportunidades y esperanza, porque aunque lamentablemente hay en el mundo demasiadas cosas mediocres el amor no debería nunca ser una de ellas.

Si te vieras con mis ojos volarías sobre el temor a lo nuevo con esa fuerza interna tan tuya y que a veces crees no tener, lo mirarías y lo enfrentarías dejándolo motivarte y no paralizarte con la certeza que al final aunque el enfrentamiento sea difícil, terminarás más fuerte, no hay victoria sin batalla previa.

Si te vieras con mis ojos sacudirías el polvo de tus pies, abandonarías ese camino árido y plantarías tu propio jardín, recobrarías el brillo en la mirada consciente de que ya fue suficiente de tanto llanto, de tanta decepción, lavarías tu cara, mirarías al sol y sonreirías con labios rojo carmín sabiéndote inteligente, sexy, graciosa, hermosa y fuerte, merecedora de todo lo bueno que hay en el mundo, en la vida y en el amor.

Si te vieras con mis ojos mirarías tus páginas viejas como preciadas enseñanzas y sabios recordatorios de lo que quieres y lo que no y empezarías a escribir nuevas historias.

Si te vieras con mis ojos entenderías que la vida es muy corta para conformarse con algo que te seca y no te hace feliz.

-FMS-