Yo también me sentí perdida…

Hay una frase que me gusta, dice que el llanto no es sinónimo de debilidad, por el contrario, algunas veces lloramos porque hemos procurado ser fuertes durante mucho tiempo.

Hace ya bastantes años viví una de las experiencias más difíciles que he vivido, durante casi un año estuve luchando con una fuerte depresión y ataques de pánico, ¿de dónde salió? Ni idea, de hecho me tomó completamente por sorpresa, todo en mi vida marchaba de maravilla, mi familia, mi trabajo, mis amigos, mi esposo.

Estaba rodeada de personas que me querían y sin embargo me sentía sola, la noche llegaba acompañada de tormento, ansiedad e insomnio, todos mis días parecían iguales y las pocas fuerzas que tenía se centraban en una desgastante lucha mental, emocional y física que me dejaba completamente exhausta.

Las personas te miran caminar como “zombie” y no entienden por qué tus días están negros y no lo van a entender nunca, a menos que lo vivan porque es algo que ni siquiera entiendes tú… Frases bien intencionadas como: ¡anímate, tu vida es hermosa!, ¡solo con Dios se puede seguir adelante!, “tienes mucha gente que te ama”, “ya pasará, no hagas mucho caso”, “tú mandas sobre tu mente, tienes que sobreponerte” solo consiguen aumentar la presión en tu pecho porque ya todo eso lo sabes y en vez de sentirte mejor, terminas culpándote por tu incapacidad de ver y apreciar todo lo que te rodea, es como si trataran de recordarte lo que tú mismo te repites una y otra vez para lograr mantenerte a flote y no dejarte hundir en la profundidad, nada está claro, tienes miedo de no poder salir de esa condición nunca, miedo a que las personas que te rodean se cansen de tu “debilidad” y terminen ellos también dándose por vencidos contigo.

¿Volveré a disfrutar la vida en plenitud? ¿Podré sonreír de nuevo, sonreír de verdad como cuando el alma y el espíritu están alegres? ¿Encontraré las fuerzas? ¿Volverá la paz?

Nuestra vida está llena de momentos cruciales que nos marcan, muchos ni siquiera los recordamos, quedaron guardados en el subconsciente o incluso fueron involuntariamente bloqueados por nosotros mismos, esos eventos inconclusos y muchas otras vivencias actuales nos alcanzan en forma de ansiedad, depresión, pánico o angustia y nos rebasan… En ese momento se ven más fuertes que nosotros aunque en realidad, no lo son.

Después de luchar días y noches, mes tras mes, me di cuenta que estaba tratando de “hacerme la fuerte” y ya no me quedaban más fuerzas para luchar, reconocí que necesitaba ayuda para entender lo que me estaba sucediendo, herramientas para afrontarlo y superarlo. Decidí encarar de frente el temor a ser “mal etiquetada”, ignoré los estereotipos y busqué ayuda con una psicóloga maravillosa que definitivamente fue un ángel en mi camino.

Llegué a ese consultorio hecha pedazos y por la misericordia de Dios y la ayuda de mi ángel salí en una sola pieza, dicen que recordar es volver a vivir… Bueno, recordé, confronté, lloré y sané, con la ayuda de mi amiga entendí muchas cosas que no entendía, superé situaciones y crecí, crecí muchísimo, salí empoderada y fuerte, toda una “princesa guerrera”, como solía decirme mi papá y yo sonreía sintiéndome She-Ra (una guerrera de uno de mis programas favoritos durante la infancia).

Hasta ahora había compartido mi experiencia solamente con personas muy cercanas, lo curioso es que lo hice solo porque ellas me abrieron su corazón y me hicieron saber que estaban en medio de ese hoyo negro que recuerdas claramente cuando has estado allí. La verdad es que amé poder compartir mi vivencia con ellas y al mismo tiempo sentí una profunda tristeza por las personas que no encuentran con quien abrir su corazón, o quienes por temor a ser juzgadas o incomprendidos, evitan hacerlo.

Solo el hecho de saberte humano, de sentir que no estás solo en tu lucha y que nadie está exento se sentirse así, la posibilidad de entender que todo en la vida es un proceso y que “allá afuera” hay personas que han experimentado lo mismo que tú y se han sobrepuesto, te da fuerza adicional y alimentan la esperanza y la certeza que el sol siempre vuelve a brillar.

Por esa razón decidí compartir con ustedes lo vivido, para decirles que si están viviendo una situación así no guarden silencio, es más fuerte el que busca ayuda que el que trata de pelear solo la batalla.

Está bien sentirse débil, angustiado, perdido, desesperanzado, frágil y vulnerable.

Es normal cuestionar la vida o no encontrarle sentido en algún momento del camino, se vale quedarse sin fuerzas, sin ánimo, sin esperanza y sin luz…

Somos humanos y en ocasiones situaciones difíciles de afrontar nos alcanzan y nos derriban, todo se pone oscuro, se nos enredan los pasos, se nos confunde el camino, se nos va la paz y nos embarga una continua sensación de tristeza, de angustia, de impotencia, un deseo incesante de sentirnos bien atormentado por el terror de no volver a ser nosotros mismos, de no encontrar el camino de regreso. Lo conozco, lo viví. 

Yo también me sentí perdida, encerrada en una “dimensión desconocida” sin inicio ni final, con un nudo que apretaba mi garganta al punto de dificultarme respirar, mis lágrimas parecían tener vida propia, brotaban sin poderlas controlar, me sentía sola, aterrada, asustada e incomprendida.

Quiero decirte hoy que aunque no lo parezca, sí hay camino de regreso, sí se vuelve a tener paz, sí volvemos a encontrarnos, sí se puede seguir adelante, sí hay esperanza, sí regresan las fuerzas, sí volvemos a encontrar el sentido de la vida, sí, sí, sí. 

Si te sientes perdido, busca ayuda, libérate del “qué dirán” enfócate en ti, hay demasiadas personas luchando solas y necesitan saberse acompañadas en su proceso, sigue adelante, conquista un minuto a la vez, abraza la vida y desde mi experiencia te invito a aferrarte con todas tus fuerzas a Dios, nadie como Él es esperanza, renuevo, fortaleza y paz.

-FMS- 

4 comentarios en “Yo también me sentí perdida…

  1. Enorme declaración de sinceridad!!
    Si te vale de algo, yo he bajado al infierno 3 veces… y he subido esas 3 de nuevo!!
    Pero nada es fácil y siempre quedan secuelas…
    Hay que saber vivir lo mejor posible!!
    Y sacar lo máximo de las pequeñas cosas… esas que de verdad, te dan la vida!!
    Mucha fuerza!!
    Y si necesitas cualquier cosa… aquí estoy!!
    😘

    Le gusta a 1 persona

    • Qué hermoso tu comentario, agradezco tu sinceridad y el tiempo dedicado, así como tu buena disposición. Mi reflexión se remonta a un tiempo que viví hace muchos años, superado gracias a Dios. Hoy, al mirar tantos corazones desolados, desesperanzados y sumidos en la oscuridad que incluso acaban con su vida, se despertó en mí el deseo de compartir mi vivencia con el propósito de dar aliento y esperanza.
      Te envío un abrazo fuerte y te digo que personas con tu disposición y tu luz necesita el mundo para volver a creer.✨🌸✨

      Le gusta a 2 personas

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