La música de mi alma.

Hoy, quiero dejarme contagiar de la risa espontánea de mis hijas, de su manera de celebrar con un baile loco y descoordinado algo que les llena de alegría y emoción, quiero dejar que esa mirada tímida, brillante y profunda que tienen cuando quieren abrirme su corazón pueda tocar el mío, que sus palabras retumben en mis oídos y su ternura me sensibilice siempre. 

Hoy, quiero estar más consciente que nunca que aunque son pequeñas muy pronto dejarán de serlo, quiero aprovechar cada momento que tengo a su lado para recordarles lo mucho que las amo y lo valiosas que son. 

Hoy, quiero dejarme absorber por su mundo pequeñito, alegre y colorido y no contagiarlas de las preocupaciones adultas, ya en su momento la vida las llevara allí… Quiero tomar su mano y caminar junto a ellas sumergida en las conversaciones más fantásticas, colmadas de magia, inocencia, dulzura, bondad y “¿por qués?”

Hoy, quiero dejarme envolver por ese amor sin límites, desinteresado y puro que cura la mayor dolencia con un beso, que espera con ansias un cuento, que pone en mi alma una canción nueva cada día e ilumina mi vida.

Hoy, que nuestros hijos son pequeños, que los tenemos cerca y seguimos siendo su astro más brillante, hoy que siguen de cierta manera girando a nuestro alrededor y seguimos pareciéndoles únicos y omnipotentes, hoy que no han volado todavía, dejémonos contagiar por su mundo, dejémonos absorber por sus risas, sus abrazos y su amor incondicional, pongámonos a su altura, miremos a sus ojos, respondamos su sonrisa, agradezcamos sus dibujos, disfrutemos de un juego y entreguémonos a su historia… 

FMS-

¿Cuál fortaleza construiste?

A veces las personas nos lastiman.
A veces nuestra gente nos falla o les fallamos nosotros.
A veces las circunstancias nos agobian y deseamos que pase pronto la incomodidad del momento que vivimos.
A veces se nos endurece el corazón y se ensombrece nuestro ánimo.
A veces se nos acaba la fuerza y se debilita nuestra esperanza.
A veces no nos queda deseo de llorar.
A veces nos pesa un poco más el mundo sobre los hombros.
A veces, a veces, a veces…

Pero si nos lo proponemos, SIEMPRE lograremos sobreponernos a todos esos “a veces” y entonces el sol vuelve a brillar, porque la vida es así, bella y llena de lecciones, recordamos nuestra canción, renace la esperanza y abrazamos la vida.

Crecimos un poco más y solo por eso, la noche oscura valió la pena.

En la vida tenemos la oportunidad de construir dos tipos de fortalezas; las que por dolor, falta de perdón, rencor o temor nos alejan de las personas y nos hacen sentir “a salvo” estando aislados o las que crean lazos tan fuertes de amor, lealtad y confianza que son como aquel conocido cordón de tres hilos que no se rompe fácilmente, esas son las que se convierten en bálsamo para nuestra alma en los momentos difíciles.

Por amor a nosotros mismos y a los demás, por amor al mundo y a la sociedad, procuremos construir las fortalezas correctas.

-FMS-