¿Es amor? No, es soledad.

Que estar con alguien no sea,
estar solo por estar.
Que no sea la nostalgia,
la que gobierne tu andar.
Vives buscando historias,
que te gusta idealizar,
te escucho, te miro y pienso,
¿aprenderás de verdad?
que el amor es diferente,
no sabe manipular.
Vas y vienes y bailas,
como una ola en el mar,
si no sabes lo que quieres,
¿cómo lo vas a encontrar?
Aprender a valorarse,
es poder diferenciar,
que no hablan el mismo idioma,
el amor y la soledad.

-FMS-

Tuya

Cada caricia que nace de tus manos,
cada beso que inventa un sabor,
cada suspiro que provoca tu abrazo,
cada entrega mía tiene tu color.
Yo nací para ser toda tuya,
para perderme y encontrarme en ti,
para entregarme con certeza plena,
decirte que es aquí donde quiero vivir…
Conexión del alma que trasciende el cuerpo,
regalo que viene de parte de Dios,
experiencia plena del amor humano,
de acordes divinos se hace esta canción…
Nuestra vasta historia afina la cadencia,
de esta bella danza que se concibió,
mi suspiro eterno, amor de adolescencia,
cuya llama arde inclusive hoy.

-FMS-

 

Tú…

Te miro y me miras, descubro en tus ojos nobleza, fragilidad y fortaleza.

Sonrío y sonríes, tanta frescura me trae tu risa, tanta esperanza, se amontonan los recuerdos de momentos en los que me enseñaste a usar la mía con mayor frecuencia y tomarme un poco a la ligera.

Lloro y lloras, como no sabías hacerlo, como te enseñé yo para poder liberar las penas y dejar ir el dolor.

Te abrazo y me abrazas, entonces encuentro mi hogar, mi fuerte, mi escondite recostada sobre tu pecho, en ese pequeño espacio que lleva años siendo solo mío.

Te beso, me besas y me maravillo de tu boca conocida siempre llena de besos nuevos.

Me entrego y te entregas, de la única forma que sé, con mi cuerpo y con mi alma, me percato entonces de sentirme plena, de saberme amada y de encontrarme amando como nunca pensé que pudiera hacerlo, a veces con risas, a veces con llanto, pero en fin, amando, amando tanto…

-FMS-

Mujeres fuertes

Las mujeres fuertes no son envidiosas, no se sienten amenazadas todo el tiempo por el éxito de otras. 

Las mujeres fuertes se apoyan entre ellas, se motivan, se respetan y se valoran, conocen que el camino no es sencillo y no sirven de piedra de tropiezo sino más bien de plataforma.

Las mujeres fuertes tienen la capacidad de admirar a otras y la humildad de aprender de su ejemplo, tienen empatía, saben que la bondad es una cualidad maravillosa, que perdonar las hace libres y que el odio, el rencor y los celos solamente entorpecen el camino de la realización personal y envenenan el alma. 

Las mujeres fuertes aman, sin miedo, en libertad y plenitud, con equilibrio e inteligencia porque saben que hay una sola vida y que tener siempre miedo de salir lastimado, es vivir a medias. 

Las mujeres fuertes creen en ellas, en su capacidad, sus dones y sus talentos, se saben únicas y especiales, tienen la habilidad de lograr lo que se propongan aun cuando su humanidad las alcance de vez en cuando y se sientan “pequeñitas”, siempre terminan abriendo las alas y volando alto, porque para eso fueron creadas.

Las mujeres fuertes conocen el valor de la amistad, son leales y confiables, cuidan de ellas y también de los demás, saben que el mundo necesita tanto su sensibilidad como su fortaleza.

Las mujeres fuertes tropiezan y caen, se equivocan, lloran, se enojan con ellas mismas, con el mundo y con los demás, pero aprenden, se levantan y continúan con paso firme, un poquito más sabias y un poquito más grandes.

-FMS-

Tú, yo y este sobreviviente amor de lejos

Yo que me estaba perdiendo tu caminar pausado y tu caminar ligero, que me había alejado de tu abrazo fuerte, de tu pecho, de tu boca y de tu piel.

Yo que había dejado de mirar tus ojos y valorar tu sonrisa como solía hacerlo, estaba inconscientemente olvidando el sonido de tu voz y lo que mucho que me gusta tu olor… En mi silencio y mi lucha interna te sentía cada vez más lejos y yo estaba cada día más distante.

Yo que luchaba contra la costumbre de estar sola todo el tiempo, contra mí misma para procurar extrañarte como la primera vez y no sentirme cómoda teniéndote lejos, siempre lejos… Observaba en silencio el avance gradual del hielo que nos rodeaba y temía tanto que se nos helara el corazón.

Yo que lloraba por la incertidumbre y el dolor que causa sentir que estás dejando de querer a quien has amado con la vida, con cada fibra de tu cuerpo y cada latido de tu corazón… Pensaba, temía y me ahogaba.

Olvidé, que antes de pactarlo tú conmigo y yo contigo, lo pactamos con ÉL…

Olvidé que somos tres en esta historia, felizmente somos tres, que SUS brazos son fuertes para sostenernos, SU fuego capaz de alejar el frío, SU mirada serena para traer paz, SU amor incomparable para traer vida y SU promesa, para siempre…

Entonces, de pronto recordé y supe que desde donde estabas, recordaste también.

-FMS-

El arte de dejar ir…

Nunca he creído en “borrón y cuenta nueva” o “para atrás ni para tomar impulso”, creo en aprender de lo vivido porque quien no lo hace está condenado a cometer los mismos errores una y otra vez.

Como en un libro, las páginas de la vida se pasan una a una y hay capítulos que tardan un poco más de tiempo antes de cerrarse… Esto no significa que una vez cerrados dejan de formar parte de nuestra historia, simplemente por diversas razones, todas válidas, necesitaban quedar atrás, no están en nuestro presente y quizá tampoco estén en nuestro futuro pero indiscutiblemente forman parte de nuestro pasado.

Algunas veces el proceso tarda días, meses o incluso años, pero el momento siempre llega y en gran parte depende de nosotros decir adiós, dar el paso firme hacia adelante dejando finalmente atrás aquello que guardamos en el corazón más tiempo del que debimos y si bien es cierto, son vivencias que nunca se van del todo, una vez superadas se convierten en recuerdos, en el mejor de los casos sin efectos secundarios.

No podemos escribir nuevas historias si permanecemos encerrados en páginas antiguas, aferrados a un pasado que no tiene futuro, necesitamos seguir adelante y abrir nuestras alas aun en medio del temor o la incertidumbre, avanzar con la libertad y la convicción de quien decide cerrar un ciclo.

Mirar el ayer con paz, sintiéndonos libres de situaciones, sentimientos o personas siempre nos hará sonreír y un corazón sano, es el mejor aliado para seguir escribiendo nuestra historia, si el pasado hubiese tenido que ser, sería entonces parte del presente y siempre hay una razón por la cual no lo es. 

-FMS-

Para ti, amiga mía.

Si hoy te falta fe y no tienes fuerza para creer en un milagro, déjame a mí tener fe por las dos y creer con todas mis fuerzas que verás eso que esperas con lágrimas en los ojos…

Déjame estar de rodillas contigo y tomar tu mano, llorar a tu lado y abrazar tu temor, ser tu voz ahorita que con dificultad salen tus palabras, déjame orar por tí y mostrarte la claridad con que mis ojos ven esperanza en este momento que se nubló tu visión… Recuesta tu cabeza, descansa tu angustia y date tiempo para regresar.

Déjame tomar tus brazos y levantarlos, darte un poco de la fuerza que de ellos se ha ido, caminemos juntas este valle de muerte y oscuridad, busquemos la vida, busquemos la luz…

Déjame hoy creer por las dos que todo va estar bien.

-FMS-