Mi paz vale más, ¿y la tuya?

Una vez un amigo me dijo: “Hay personas a las que debes mantener a cierta distancia, para que cuando te lancen la piedra, no te alcance”.

Creo firmemente que en cuanto dependa de nosotros debemos procurar estar en paz con todo el mundo, eso, sin embargo es un reto importante ya que no todas las personas se rigen bajo la misma filosofía. 

No es mi intención hacer “enemigos”, de hecho ni siquiera me gusta la palabra, pero inevitablemente vamos a encontrarnos con personas que se acercarán a nosotros con la intención de sacar provecho o solamente hacer daño, más que todo por imperfecciones en el funcionamiento de su “sistema interno” que por algo que nosotros hayamos hecho,  y desafortunadamente, habrá momentos en los que esas actitudes nos van a alcanzar y nos van a lastimar. 

Es allí donde reflexiono sobre la importancia del perdón, pero el perdón inteligente, cuando decidimos perdonar lo hacemos principalmente por obediencia a Dios y por amor a nosotros mismos, el perdón no es una cualidad innata del ser humano, es un don divino, un milagro de sanidad y libertad que Él hace en nosotros cuando se lo permitimos y que trae como consecuencia alivio y paz, las heridas abiertas cicatrizan y lo que dolía antes no duele más, sin embargo, tenemos que ser conscientes que perdonar no significa permitir maltrato, mentiras, ofensas o maldades una y otra vez, “perdón” no es sinónimo de “mártir”, de la misma manera en que arrepentimiento difiere por completo de remordimiento, porque el primero involucra un cambio de actitud. 

Las personas que se dedican a hacer mal, recibirán en su momento el pago a sus acciones, como hemos escuchado antes “quien siembra viento, recoge tempestades”, nosotros por otra parte tenemos el derecho y el deber de tomar distancia de esos seres, velar por nuestra tranquilidad e invertir nuestras fuerzas en las personas valiosas que tenemos cerca.

Cuando decidas por salud mental, emocional y espiritual alejarte de alguien procura estar seguro de que no sea el odio, el resentimiento o el rencor lo que te motiva a hacerlo sino un perdón inteligente, una búsqueda de paz interior y sanidad en vez de un deseo de venganza, si el tesoro más preciado que tenemos es nuestro corazón y de él mana la vida, ¿para qué permitir que la maldad de otro lo ensucie?

Mi paz vale más, ¿y la tuya?

-FMS-

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