El día después de…

La vida está llena de momentos maravillosos, sin embargo, generalmente no es en esos días “color rosa” en los que aprendemos las mayores lecciones, son justamente los momentos difíciles los que nos ayudan a crecer y madurar, a mirar la vida desde otra perspectiva y organizar nuestras prioridades de la manera correcta, esos días “grises” nos permiten conocernos un poco más, descubrir la fuerza que llevamos dentro y si prestamos atención, nos proporcionan las herramientas necesarias para afrontar futuros desafíos.

Cuando decidimos aprender la lección que cada vivencia nos deja, nunca seremos los mismos después de la adversidad, continuaremos un poco más fuertes y un poco más sabios.

En la vida todo sigue su curso y hasta la espera más larga concluye, tarde o temprano las piezas que por un momento parecían desencajar, poco a poco vuelven a la posición que ocupaban, o en todo caso, al nuevo lugar en donde les corresponde estar.

Cuando atravieso un momento difícil me gusta pensar en el “día después de…”, entiéndase como el momento de quietud y calma en el que vamos a encontrarnos una vez que la tormenta cese, pensarlo me ubica de manera más aterrizada y objetiva en mi realidad actual, me permite salir del “centro del huracán” y recordar que el sol siempre vuelve a brillar, muy pronto volveré a sonreír con libertad, a respirar con naturalidad y la comprensión de que todo sucede con un propósito trae paz a mi interior. 

Somos personas únicas y creo también que nuestras vivencias ayudan a que lo seamos, cada situación que atravesamos tiene una finalidad no sólo en nuestra vida sino también en la de los demás, fuimos creados para tener propósito y significado, estamos conectados unos con otros, la prueba que superaste hoy, quizá sea en la que alguien necesite tu ayuda mañana.

Nos hemos quebrado antes y es muy probable que nos volvamos a quebrar, es parte de vivir, pero de nosotros depende seguir brillando, ese regalo no es humano, es divino y me atrevería a pensar que cada uno de nosotros brilla de manera distinta, porque el mundo necesita todas esas tonalidades de luz.

La vida es hermosa tanto con sus golpes bajos como con sus muchas nuevas oportunidades para crecer.

No debemos cerrarnos a vivencias maravillosas por malas experiencias, quien se cuida siempre de no sufrir, termina viviendo a medias.  

¿Por dónde saldría la luz que llevamos dentro si no nos hubiéramos quebrado alguna vez?

-FMS-

Sobre mí.

Soy amante de la vida, defensora de la niñez y feliz por naturaleza, enamorada de la creación y de SU creador, creo en el amor como la fuerza que mueve el mundo, creo en las personas. 

Tengo claro que mi paso por la tierra es breve y cada día asumo seriamente el reto de dar significado y propósito a lo que hago, la vida para mí es mucho más que ver pasar los años, es lealtad, empatía y resiliencia, es entrega, pasión y perdón, es risa, llanto y equilibrio, es familia y amistad, un continuo aprendizaje donde ganan quienes saben reírse de sí mismos, maravillarse de lo cotidiano y llenar de agradecimiento su corazón. 

Creo en relaciones significativas, valoro lo pasajero pero atesoro lo eterno, tengo mi propio concepto de las maravillas del mundo y los atardeceres encabezan mi lista, la playa es sin duda mi lugar feliz, la risa de mis hijas la mejor de las melodías y el abrazo de mi esposo mi puerto seguro, ese lugar donde puedo esconderme, dejar de lado mis súper poderes para ser humana y vulnerable una vez más. 

Apasionada de la música y el baile, difícilmente escucho una canción sin crear en mi mente una coreografía que la acompañe, crecí con ese “5, 6, 7, 8” que solo entienden quienes han sentido el baile recorrer sus venas, arte en movimiento, lenguaje sin palabras, terapia y libertad… Amo el café, los postres y escribo desde que recuerdo, es mi manera de plasmar todo lo que pasa por mi mente, lo que siente mi corazón y no siempre logra expresar mi boca. Hace unos años en mi bolso no podía faltar un block de notas y un lápiz, ahora, es mi celular el que está lleno de escritos, frases, textos y reflexiones… 

Mi vagón del tren nace del deseo incesante de escribir, de comunicar, de externar lo que llevo dentro al mismo tiempo que sueño y anhelo que mis palabras o experiencias toquen el corazón de quienes me leen. 

Veo mi vida como el más maravilloso de los viajes, con un punto de partida y un punto de llegada, una aventura en la que algunas veces los paisajes son exuberantes y llenos de color, en otras ocasiones son áridos y grises, tengo días soleados y noches largas pero desde mi vagón del tren disfruto la aventura, cada estación encierra una enseñanza, un misterio, cada “parada” significa una nueva experiencia, abrazo lo que viene y digo adiós a lo que fue, entendiendo que, como dicen por ahí, el sentido de la vida es hacia adelante. 

Recibo con una sonrisa a quienes llegan y despido a quienes deciden irse, me queda claro que cumplieron su propósito, soy un poco distinta después de cada partida, sin embargo, me ilusiona pensar en lo que me espera,  quizá incluso me cruce con algunos de ellos más adelante, consciente de que eso podría o no suceder, procuro valorar cada instante compartido y dejar en esas personas un recuerdo grato. Otros seres, por el contrario, me acompañarán a lo largo de mi travesía y me encanta saber que estarán allí, el brillo en mi mirada me delata, cuánta alegría me proporciona ver que coincidimos y agradezco al cielo su presencia, no tengo claro si estoy yo en su vagón o ellos están en el mío y la verdad me tiene sin cuidado, me importa que estamos, que nos encontramos y que sin duda hay una razón para cada presencia que permanece y para cada ausencia que quedó. 

Por ahora me despido, deseando conocerles y saber de ustedes, dispuesta a abrir mi corazón con todo el miedo que eso conlleva y esperando me permitan llegar al suyo, no conozco una mejor manera de disfrutar esta aventura.  

Les invito a compartir conmigo en Mi vagón del tren… 

-FMS-